Hay un proceso que ocurre de forma natural en nuestro organismo y que también tiene consecuencias visibles en el espejo. Se llama glicación y, aunque el término puede resultar desconocido, está relacionado con algunos de los cambios que asociamos al paso del tiempo: pérdida de elasticidad, menor firmeza y aparición de arrugas.
Azúcar y proteínas
La glicación se produce cuando los azúcares se unen a proteínas, como el colágeno y la elastina, mediante una reacción química que genera unos compuestos conocidos como productos finales de glicación avanzada (AGEs). Estos productos pueden acumularse en diferentes tejidos y alterar las propiedades de las proteínas.
En la piel, el proceso tiene especial importancia porque el colágeno y la elastina son esenciales para conservar su estructura, firmeza y capacidad de recuperación. Con el tiempo, la acumulación de AGEs puede hacer que estas proteínas pierdan flexibilidad.
Esto no significa que comer un dulce se traduzca directamente en una arruga. La glicación forma parte del funcionamiento normal del organismo y se produce de manera natural. El problema está en su acumulación, que se suma a otros procesos relacionados con el envejecimiento.
Primer plano del rostro de una mujer.
La importancia de la alimentación
La alimentación puede influir en la glicación, pero este proceso no depende únicamente del consumo de azúcar. También está relacionado con el envejecimiento, el metabolismo y otros factores del estilo de vida. Además, determinados métodos de cocción a altas temperaturas pueden favorecer la formación de productos finales de glicación avanzada (AGEs) en los alimentos.
Por eso, no se trata de eliminar por completo el azúcar ni de evitar determinados alimentos de forma aislada para prevenir las arrugas. Lo más importante es mantener unos hábitos saludables en conjunto, con una alimentación variada y equilibrada, basada principalmente en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y alimentos poco procesados.
Mujer sonríe mientras come una ensalada.
Proteger la piel también cuenta
No podemos detener la glicación, pero sí podemos actuar sobre otros factores que aceleran el envejecimiento. La fotoprotección diaria es una de las medidas más importantes, ya que la radiación ultravioleta favorece el deterioro del colágeno y la elastina.
Mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio y evitar el tabaco también ayudan a proteger la piel. En cosmética existen productos antiglicación, aunque ninguna crema puede frenar por sí sola este proceso. Al final, cuidar la piel frente al paso del tiempo implica actuar sobre varios frentes y no buscar una única solución.