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La tranquilidad de la calle Monasterio de Irache, en el barrio de San Juan, se vio truncada de forma abrupta el pasado 1 de abril. Lo que comenzó como una jornada rutinaria en las inmediaciones del Palacio de Justicia de Navarra terminó siendo escenario de un despliegue de los cuerpos de élite de la seguridad ciudadana. Hoy, semanas después de aquel incidente que paralizó el corazón judicial de la ciudad, la Policía Foral ha confirmado la detención del presunto responsable. Se trata de un hombre de 43 años, vecino de Pamplona, que ya era un "viejo conocido" de los agentes por intervenciones anteriores.
Una maleta junto al muro perimetral
Los hechos que han desembocado en esta detención se remontan a las primeras horas de aquel lunes de abril. Los agentes de la Policía Foral encargados de la vigilancia del edificio judicial detectaron, a través de sus rondas de seguridad, un objeto que no debería estar allí: una maleta sospechosa abandonada estratégicamente junto a uno de los muros del perímetro del Palacio.
Ante la posibilidad de una amenaza real, y siguiendo los estrictos protocolos de seguridad vigentes, la comunicación con el Centro de Mando y Coordinación fue inmediata. En cuestión de minutos, la zona se transformó en un fortín. El protocolo antiterrorista se activó de manera automática, desplazando al lugar a los Grupos Operativos de Intervención (GOI) de la Policía Foral y patrullas de Seguridad Ciudadana tanto de la Policía Foral como de la Policía Municipal de Pamplona.
Una explosión controlada
El despliegue no fue menor. Para garantizar la seguridad de los transeúntes y de los trabajadores del palacio, las fuerzas de seguridad procedieron al acordonamiento total de la zona. Esta medida de precaución provocó importantes incidencias en el tráfico de vehículos y dificultó el tránsito peatonal en una de las arterias más concurridas del barrio de San Juan.
Durante hora y media, la calle Monasterio de Irache permaneció cortada al público mientras los especialistas realizaban su trabajo. Primero, el equipo de Guías Caninos de la Policía Foral realizó una requisa exhaustiva del lugar para detectar posibles trazas de explosivos. Posteriormente, entró en acción el equipo TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional, cuyos especialistas, tras analizar el bulto, determinaron que la vía más segura era proceder a una explosión controlada de la maleta. Solo tras el estallido provocado por los técnicos y la confirmación de que no existía peligro, la normalidad comenzó a retornar lentamente al edificio judicial.
Seguimiento de las cámaras
Una vez despejada la amenaza física, comenzó el trabajo de despacho y análisis. Los agentes del Área de Investigación Criminal de la Policía Foral asumieron la instrucción del atestado con un objetivo claro: identificar a la persona que había depositado la maleta. La pieza clave de este rompecabezas fueron las imágenes de las cámaras de seguridad de la Audiencia Provincial.
Los investigadores realizaron un minucioso estudio del recorrido efectuado por el sospechoso en los momentos previos a abandonar el objeto. Fue este análisis del trayecto lo que permitió a los agentes reconocer al autor. Según fuentes policiales, se trataba de un hombre con el que la policía ya había actuado en ocasiones anteriores, lo que facilitó enormemente su identificación.
Detención y confesión del implicado
Tras obtener una identificación positiva, agentes adscritos a la División de Prevención y Atención Ciudadana de la Policía Foral localizaron y procedieron a la detención del individuo. En el momento de ser interceptado por la autoridad, el hombre de 43 años no ofreció resistencia y reconoció los hechos de manera voluntaria.
Sin embargo, lo que más llamó la atención de los investigadores fue la justificación del arrestado. El hombre afirmó ante los agentes que "no era consciente de la movilización" que sus actos habían provocado en la capital navarra. A pesar de su supuesta falta de intención de generar alarma social, la gravedad de los hechos ha llevado a que se le impute formalmente un delito de desórdenes públicos.
El detenido queda ahora a disposición judicial para responder por un acto que, aunque él califique de inconsciente, puso en jaque la seguridad de Pamplona durante toda una mañana.