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Vida y estilo

Descubre al amante de su mujer gracias a un robot aspirador, pero comete un error que le cuesta la cárcel

El hombre recurrió a un método insólito para demostrar la infidelidad de su esposa, pero terminó condenado por los tribunales
El robot aspirador se convirtió en su mejor aliado... y verdugo.
El robot aspirador se convirtió en su mejor aliado... y verdugo. / Wikimedia Commons

Actualizado hace 4 minutos

Descubrir una infidelidad puede convertirse en un punto de inflexión para cualquier matrimonio. Para algunas personas, la traición supone directamente el final de la relación. Para otras, especialmente cuando se plantea un divorcio, conseguir pruebas de la relación extramatrimonial puede convertirse en una prioridad.

Eso fue precisamente lo que intentó hacer un hombre en Taiwán, aunque recurrió a un método tan insólito como arriesgado: utilizó el robot aspirador de su vivienda para grabar en secreto a su esposa. Las imágenes le permitieron obtener una resolución favorable en un procedimiento civil, pero posteriormente se volvieron en su contra.

El caso, recogido por el South China Morning Post, terminó con cinco meses de prisión y una multa de más de 4.000 euros para el marido.

Un hombre despechado decidió actuar por su cuenta para obtener pruebas de la infidelidad de su esposa.

Un hombre despechado decidió actuar por su cuenta para obtener pruebas de la infidelidad de su esposa. Ardalan Hamedani/Pexels

El matrimonio se había casado en 2021 y residía con los padres del hombre. Además, la pareja utilizaba ocasionalmente una vivienda de vacaciones.

Todo comenzó a cambiar en septiembre de 2023, cuando el marido encontró un cepillo de dientes que no reconocía en esa segunda residencia. Las sospechas aumentaron después de revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad del complejo. En ellas observó que un hombre desconocido había acompañado a su esposa hasta la vivienda.

A partir de ese momento, comenzó a buscar pruebas que confirmaran sus sospechas.

El robot aspirador se convirtió en su "espía"

Después de varios meses intentando averiguar qué estaba ocurriendo, el hombre decidió utilizar un dispositivo que ya estaba dentro de la vivienda: el robot aspirador.

El aparato podía controlarse a distancia mediante una aplicación instalada en su teléfono móvil. El marido la activó mientras su esposa se encontraba en casa y utilizó su sistema de grabación para obtener imágenes de lo que estaba sucediendo.

El marido no tuvo mejor idea que utilizar la aspiradora robot que limpiaba el hogar familiar para grabar en secreto la infidelidad de su mujer.

El marido no tuvo mejor idea que utilizar la aspiradora robot que limpiaba el hogar familiar para grabar en secreto la infidelidad de su mujer. Pexels

Las imágenes mostraron a su esposa manteniendo relaciones con otro hombre. En la grabación aparecía cambiándose de ropa, abrazando a su amante y caminando desnuda por la vivienda, mientras el hombre aparecía tumbado en el sofá. El marido presentó posteriormente esas imágenes ante los tribunales como prueba de la infidelidad.

Las imágenes se vuelven contra el marido

El hombre utilizó las grabaciones para emprender acciones legales contra su esposa y el supuesto amante por la vulneración de sus derechos conyugales. Llegó a reclamar unos 58.000 euros en concepto de daños y perjuicios.

El tribunal civil terminó dándole parcialmente la razón y ordenó a la esposa y a su amante pagar alrededor de 15.000 euros de indemnización.

Sin embargo, el caso no terminó ahí, porque la mujer y su amante presentaron una contrademanda contra el marido, argumentando que había grabado sus actividades privadas sin consentimiento.

El hombre trató de defenderse alegando que su actuación estaba "legalmente justificada", especialmente porque las imágenes habían sido admitidas como prueba en el procedimiento civil.

Las tornas cambiaron rápido: la mujer y su amante también le demandaron por intromisión en su intimidad.

Las tornas cambiaron rápido: la mujer y su amante también le demandaron por intromisión en su intimidad. Pexels/Katerina Holmes

También sostuvo que no había puesto en marcha la grabación con la intención específica de encontrar a su esposa manteniendo relaciones sexuales, sino para descubrir qué estaba ocurriendo y poder confrontarla con los hechos.

Sin embargo, el argumento no convenció al tribunal.

La justicia taiwanesa determinó que las luces y las alertas de voz de la aspiradora no eran suficientes para que la mujer supiera que estaba siendo grabada. Por tanto, el dispositivo había captado imágenes de carácter privado sin que las personas que aparecían en ellas hubieran dado su consentimiento.

Cinco meses de prisión por vulnerar la intimidad

La consecuencia fue contundente: cinco meses de prisión y una multa superior a 4.000 euros por daños y perjuicios.

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El caso pone de manifiesto una particularidad de la legislación de Taiwán. Aunque el adulterio dejó de ser un delito penal, una infidelidad puede tener consecuencias en el ámbito civil y constituir una vulneración del contrato matrimonial.

Al mismo tiempo, la legislación taiwanesa protege la intimidad de las personas. Grabar en secreto actividades privadas o información íntima sin autorización puede conllevar hasta tres años de prisión y una multa que supera los 7.000 euros, dependiendo de las circunstancias del caso.

2026-09-01T17:38:55+02:00
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