Araba

Del plato al contenedor de basura

Este martes se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una jornada que pone el foco en la cantidad de comida que termina en la basura
El segundo diagnóstico de Elika Fundazioa constata una mejora general, aunque el consumo doméstico sigue siendo el principal reto. / Freepik

Una manzana demasiado madura, un yogur a punto de caducar o las sobras de una comida que terminan en la basura. Gestos cotidianos que, multiplicados por millones, convierten el desperdicio alimentario en un problema de enormes dimensiones.

Este martes 29 de septiembre, se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. Una jornada que pone el foco en todo lo que se tira antes siquiera de llegar a aprovecharse.

Así, cada año, toneladas de alimentos que podrían haberse consumido acaban en la basura. Un desperdicio que no solo supone una pérdida económica para los hogares, sino que también tiene consecuencias ambientales y sociales.

Reducirlo, sin embargo, no requiere grandes cambios, sino prestar atención a pequeños gestos cotidianos: planificar mejor la compra, revisar qué alimentos hay en la nevera y la despensa, conservarlos correctamente, ajustar las cantidades que se cocinan o dar una segunda oportunidad a las sobras.

El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz recuerda que buena parte de ese desperdicio puede evitarse con algo tan sencillo como organizarse mejor y cambiar algunos hábitos. Desde hacer una lista de la compra y respetarla, hasta colocar delante los productos que caducan antes, congelar aquello que no se vaya a consumir a tiempo o convertir los restos de una comida en un nuevo plato. Medidas sencillas que permiten aprovechar más los alimentos, ahorrar dinero y reducir la cantidad de comida que termina en el cubo de la basura.

Una persona tira comida a la basura. Jesus Hellin 2022

El desperdicio puede empezar mucho antes de que un alimento llegue al plato. Una compra impulsiva, no comprobar qué hay ya en casa o llenar la cesta sin haber pensado previamente el menú puede hacer que algunos productos terminen olvidados en la nevera o en la despensa.

Por eso, uno de los primeros pasos pasa por comprar con planificación: revisar lo que ya se tiene, calcular las cantidades que realmente se necesitan y prestar atención a las fechas. También es importante distinguir entre la fecha de caducidad, relacionada con la seguridad del alimento, y la de consumo preferente, que indica hasta cuándo mantiene sus mejores condiciones de calidad.

Recomendaciones clave para el hogar

  • Planificación: Revisar la nevera y la despensa antes de comprar, y diseñar una lista de la compra estricta para evitar compras impulsivas.
  • Fechas de consumo: Diferenciar correctamente entre la fecha de caducidad (seguridad alimentaria) y la fecha de consumo preferente (calidad organoléptica).
  • Almacenamiento: Colocar delante los productos que caducan antes y utilizar la congelación para los alimentos que no se vayan a consumir a tiempo.
  • Aprovechamiento: Dar una segunda oportunidad a las sobras transformándolas en nuevas recetas creativas en lugar de desecharlas

Medidas de eficiencia en la hostelería

  • Gestión de compras: Ajustar la planificación de las compras y de la oferta del menú a la demanda real de los clientes.
  • Raciones adaptadas: Ofrecer cantidades y porciones más ajustadas a las necesidades reales de los comensales.
  • Facilidades al cliente: Fomentar y facilitar el uso de envases para que los clientes se lleven a casa la comida que les haya sobrado.
  • Seguridad y conservación: Garantizar una recepción, conservación y almacenamiento correctos, claves para que el 60,27% de los locales mantenga una manipulación excelente.

Una camarera prepara la mesa de un restaurante. Pablo Viñas

Consumo

Pero no todo alimento que sobra tiene por qué acabar en la basura. Existen productos que, aunque ya no vayan a ser vendidos o consumidos dentro del circuito habitual, siguen siendo perfectamente aptos para el consumo.

Son los llamados excedentes alimentarios: alimentos que pueden quedar sin salida por diferentes motivos, desde una fecha de consumo preferente próxima hasta cambios en la demanda, productos que no cumplen determinados criterios comerciales o simplemente comida que no ha llegado a consumirse.

Cuando se garantiza su seguridad, conservación y trazabilidad, estos excedentes pueden ser redistribuidos y llegar a personas que los necesitan a través de entidades sociales. Una alternativa que permite aprovechar alimentos que, de otro modo, terminarían convertidos en residuos.

Para facilitar que estos excedentes puedan llegar a quienes los necesitan, Euskadi cuenta con una guía específica sobre la donación de alimentos.

Alimentos en una nevera. EP

El documento ha sido elaborado por un grupo de trabajo en el que participan representantes del Departamento de Salud del Gobierno Vasco y de los ayuntamientos de Vitoria-Gasteiz, Bilbao y Donostia, además de profesionales de entidades como Ausolan, Oreka y AMATEMANN S.L. Elika Fundazioa se encarga de su coordinación.

La guía establece orientaciones para que tanto las empresas que donan los alimentos como las organizaciones que los reciben puedan hacerlo de forma segura y garantizando en todo momento que los productos mantienen las condiciones necesarias para ser consumidos.

¿Qué se hace en Vitoria-Gasteiz?

En Vitoria-Gasteiz, la lucha contra el desperdicio alimentario también pasa por concienciar sobre esos pequeños gestos que pueden evitar que la comida termine en la basura. El Ayuntamiento anima a revisar lo que ya hay en casa antes de comprar, planificar las comidas, conservar correctamente los alimentos y aprovechar las sobras antes de desecharlas.

Una serie de hábitos sencillos que buscan reducir el desperdicio desde el origen y que, además de evitar que se tire comida, pueden ayudar a las familias a aprovechar mejor sus compras y ahorrar.

Croquetas en la barra de un bar Rubén Plaza

Un estudio realizado en Vitoria-Gasteiz analizó cómo se abordaba el desperdicio alimentario en el sector de la hostelería de la ciudad. El trabajo se llevó a cabo sobre una muestra de 114 establecimientos y se desarrolló en dos visitas: una primera de carácter informativo, en la que se presentó la guía Desperdicio cero en alimentación y se recogieron datos sobre las prácticas de cada establecimiento, y una segunda destinada a comprobar hasta qué punto se habían implantado medidas para reducir el desperdicio.

Aunque se trata de un estudio anterior y sus resultados no pueden trasladarse directamente a la situación de la hostelería vitoriana en 2026, sus conclusiones ofrecen una fotografía interesante de cómo afrontaba entonces el sector este problema.

El análisis reflejaba una elevada sensibilización entre los establecimientos participantes: el 91,23% mostró interés por las medidas planteadas y el 87,68% ya tenía implantada al menos una medida preventiva para evitar el desperdicio.

Además, el 71,24% utilizaba alguna práctica para recuperar alimentos y evitar que terminaran en la basura. El estudio también detectaba aspectos en los que todavía existía margen de mejora, especialmente en la planificación de las compras y de la oferta, en la adaptación de las raciones a las necesidades de los clientes y en el aprovechamiento de los excedentes.

Entre las propuestas planteadas figuraban ofrecer cantidades más ajustadas, facilitar que los clientes pudieran llevarse la comida sobrante o incorporar recetas que permitieran aprovechar alimentos que de otro modo se desecharían.

Los resultados también apuntaban a que la prevención del desperdicio está estrechamente ligada a la forma en la que se manipulan y conservan los alimentos. El estudio señalaba que en el 60,27% de los establecimientos visitados las buenas prácticas de seguridad alimentaria eran correctas, mientras que en un 38,34 % era necesario mejorar algunos aspectos de la manipulación.

Una correcta recepción, conservación, almacenamiento y elaboración de los alimentos no solo contribuye a garantizar su seguridad, sino que también puede evitar que productos que todavía podrían aprovecharse terminen desechados.

Unas conclusiones que, aunque proceden de un análisis anterior, vuelven a cobrar protagonismo con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos.

28/09/2026