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El 1 de junio marcará el inicio de las labores de exhumación y vaciado del cementerio de Amillaga, en Deba, con el fin de acometer el traslado de los restos de los finados al nuevo cementerio de Amillaga.
Se trata de una operación que se va a prolongar durante un periodo de entre cuatro meses y cuatro meses y medio, y va a ser ejecutada por Argoi Hilerria S.L.
El presupuesto de la actuación asciende a 414.628 euros.
Un futuro parque
La operación responde a la necesidad de reubicar los restos inhumados en Amillaga en un espacio más adecuado y accesible, dotado de mejores instalaciones, en el que el Ayuntamiento de Deba viene trabajando desde hace años.
Finalizado el traslado, dará comienzo la cuenta atrás de un proceso de desarrollo urbanístico que terminará convirtiendo el espacio que ahora ocupa el cementerio de Artzabal en un parque.
Primeros pasos
En una primera fase se procederá a trasladar los restos de siete personas a los nichos exteriores destinados a albergarlos, que se van a habilitar en un espacio cerrado junto al edificio de la capilla.
Estos cuerpos fueron los últimos en ser enterrados en el cementerio de Amillaga y hasta el 31 de enero de 2027 no podrán ser exhumados ni trasladados a Artzabal.
Esta medida tiene como objeto cumplir el plazo de cinco años que marca la ley antes de poder proceder a su exhumación.
La ejecución del cerramiento, que contará con una vía de acceso para que los familiares de los finados puedan llegar hasta ellos, exigirá mover 75 restos del emplazamiento en el que se encuentran.
“Una vez completado el cerramiento, el Departamento de Sanidad concederá el permiso para cerrar el cementerio y llevar a cabo la exhumación de los cuerpos”,ha indicado la alcaldesa de Deba, Alazne Txurruka, en una comparecencia ante los medios que tuvo como testigo a las lápidas y a los nichos del viejo camposanto.
La alcaldesa de Deba, Alazne Txurruka, ha presentado el proceso de exhumación en el propio cementerio de Amillaga.
Cenizas a Artzabal
Los primeros restos en ser trasladados serán los de la capilla. A continuación, se exhumarán los que están enterrados y, finalmente, se vaciarán los panteones.
La siguiente etapa de este proceso es el traslado de las cenizas al cementerio de Artzabal, como ha explicado Alazne Txurruka.
“Artzabal acogerá solo restos convertidos en cenizas. Así se ha decidido. Puede haber familias que hayan optado por no incinerar los cuerpos de sus familiares, pero en ese caso les tocará buscar otro emplazamiento para sus restos”.
Destino de panteones y losas
Las familias también tienen la posibilidad de elegir qué hacer con las losas y esculturas que adornan algunos de los panteones.
En sus manos está decidir si optan por conservarlas o abandonarlas en el lugar.
Sin embargo, hay tres elementos funerarios presentes actualmente en el cementerio cuyo destino final ya está decidido.
Se trata de tres elementos clasificados como monumentos debido a su valor artístico, que terminarán en el cementerio de Artzabal y servirán para mantener vivo en la memoria del pueblo de Deba el recuerdo del cementerio de Amillaga.
Cercanía a las familias
Conscientes de que se trata de un tema muy sensible, el Ayuntamiento de Deba ha abogado en todo momento por atender los requerimientos de las familias de los finados, según ha destacado la alcaldesa de la localidad costera.
“Se trata de una operación que se llevará a cabo de manera ordenada y respetuosa. Se garantizará el cumplimiento de todas las normativas y el trato digno a los restos, manteniendo en todo momento un estrecho contacto con las familias afectadas para asegurar que sus deseos y preferencias sobre el traslado se respeten”.