La protección de la biodiversidad exige una concienciación ciudadana continua que vaya más allá de las grandes leyes o los debates teóricos sobre el medio ambiente. En este contexto, los equipamientos de educación ambiental juegan un papel fundamental para traducir la sostenibilidad a la vida cotidiana, ofreciendo herramientas prácticas a personas de todas las edades para entender y respetar los ecosistemas más cercanos.
Coincidiendo con el Día Mundial de la Protección de la Naturaleza, Roke Pérez-Agote, director de operaciones de la Red Ekoetxea, ha repasado las principales iniciativas que se desarrollan en estos espacios. Detallando la oferta de talleres prácticos, actividades familiares y proyectos de divulgación, el responsable ha puesto en valor el impacto directo que tiene el aprendizaje experiencial para fomentar hábitos sostenibles y reforzar el compromiso de la comunidad con su entorno natural.