Organizar un viaje implica revisar las maletas, comprobar los billetes y asegurarnos de llevar los documentos en regla. Sin embargo, el verdadero centro de operaciones de cualquier escapada es el teléfono móvil. Sin él, estamos perdidos. Ahí llevamos las reservas de los hoteles, los mapas de las ciudades, las tarjetas de embarque y el contacto con nuestra familia.
Un usuario de un móvil se dispone a marcar un número para realizar una llamada.
Dejar la preparación del dispositivo para el último momento o confiar en que todo va a funcionar igual de bien que en nuestra casa es un error típico que puede arruinarnos las vacaciones. Por suerte, con un par de vueltas que le demos a los ajustes unos días antes de salir, podemos blindar el teléfono ante cualquier imprevisto en el extranjero.
Conectividad y navegación sin cobertura
El primer dolor de cabeza al cruzar fronteras, sobre todo si viajamos fuera de la Unión Europea, es el precio de los datos y el miedo al roaming. Para no acabar dependiendo de redes Wi-Fi públicas y poco seguras o de facturas infladas al regresar, la opción más práctica hoy en día es comprar una eSIM de datos antes de salir. Al ser una tarjeta virtual, se activa con un simple código QR y nos da conexión local nada más aterrizar, con la ventaja de que seguimos manteniendo nuestro número de siempre operativo para recibir mensajes y mantener un uso habitual del aparato.
Aun así, como la cobertura puede jugar malas pasadas en el metro o en zonas rurales, es casi obligatorio descargar los mapas offline de la región que vayamos a visitar. Las aplicaciones de navegación modernas permiten guardar zonas enteras en la memoria del teléfono; así podremos calcular rutas a pie o en coche usando solo el GPS integrado, sin gastar ni un mega. Esta misma lógica hay que aplicarla a los traductores offline: si nos bajamos los paquetes de idiomas del destino antes de despegar, podremos traducir carteles, menús o pedir indicaciones aunque estemos en el rincón más desconectado del país.
Protección y batería
Entre las fotos, los vídeos, los mapas y las consultas que vamos haciendo durante el día, la batería del teléfono vuela durante las vacaciones. Para no quedarnos sin él a mitad de la tarde, llevar una batería externa en la mochila es innegociable. Además, un detalle que a veces pasamos por alto es que el clima influye muchísimo en el desgaste de la misma. Las temperaturas extremas, ya sea el frío de la montaña o el calor de la playa, hacen que la energía se descargue el doble de rápido, por lo que conviene llevar el teléfono bien guardado.
Otro paso que da bastante pereza pero que salva vidas es hacer copias de seguridad completas en la nube la noche antes del viaje. Está muy bien asegurar los recuerdos y las fotos, pero lo verdaderamente importante es tener un respaldo de los contactos, los documentos de identidad escaneados y el acceso a las aplicaciones del banco. Si al final ocurre algún problema con el dispositivo, saber que toda nuestra información está a salvo y que podemos recuperarla desde cualquier ordenador quita un peso enorme de encima.
Qué hacer si te roban el móvil
Por mucho cuidado que tengamos, los despistes y los robos premeditados ocurren, especialmente en zonas muy turísticas. Saber exactamente qué hacer si te roban el móvil en el extranjero marca la diferencia entre un susto y una pesadilla. Lo primero que hay que hacer, y esto se hace antes de salir de casa, es apuntar en un papel o memorizar la contraseña de la cuenta con la que gestionamos el teléfono (la de Apple o la de Google).