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Bizkaia

Combates de arena en el Urdaibai romano

Arkeologia Museoa incorpora un fragmento de cerámica ‘terra sigillata’ del yacimiento de Forua, que retrata el duelo entre un retiario y un tracio en el siglo I d.C.
La pieza expuesta se puede visitar hasta el 30 de septiembre en Arkeologia Museoa de Bilbao.
La pieza expuesta se puede visitar hasta el 30 de septiembre en Arkeologia Museoa de Bilbao. / Arkeologia Museoa

Actualizado hace 2 minutos

¿Se imaginan el eco de la arena, el restallar de las redes y el chocar del acero en un anfiteatro romano, pero en Bizkaia?. Eso es lo que podría haber sucedido hace dos milenios en nuestro territorio, concretamente en Forua. Y ahora lo sabemos gracias al minucioso trabajo de catalogación e investigación que se desarrolla tras las puertas del Arkeologia Museoa de la Diputación Foral de Bizkaia.

En esta ocasión, la institución foral ha vuelto a abrir las vitrinas de sus valiosos depósitos dentro del programa ‘El Museo Pieza a Pieza’ para presentar al público una joya arqueológica de singular valor como es el fragmento de un cuenco de cerámica terra sigillata que atesora una representación insólita en el registro material del territorio: una escena de combate gladiatorio entre dos luchadores.

La pieza recién expuesta y que se podrá visitar en Arkeologia Museoa hasta el 30 de septiembre, corresponde al cuerpo de un recipiente decorado de la icónica forma Dragendorff 37. Ornamentado con metopas situadas bajo un elegante friso de ovas, el fragmento destaca por la nitidez con la que se conserva el enfrentamiento armado entre dos combatientes perfectamente individualizables. Los especialistas en arqueología romana han determinado que uno de los gladiadores se identifica con alta probabilidad como un retiario (retiarius). Aunque en el relieve cerámico no se observa su característica red, los analistas recuerdan que era frecuente que algunos retiarios prescindieran de ella a lo largo de la evolución de las artes combativas; asimismo, el arma que empuña se asemeja con claridad a una lanza en lugar del tradicional tridente. Enfrente se sitúa su temible adversario: un gladiador tracio (thraex), inconfundible gracias al casco de laterales alargados rematado por una trabajada cresta decorada, su pequeño escudo cuadrado o parmula, las grebas de protección en las piernas y la sica, la mítica espada curva que caracterizaba a esta categoría de luchadores.

Poblado romano de Forua

El origen de este excepcional testimonio no es casual. La pieza procede de las entrañas del yacimiento romano de Forua, situado en el corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Forua constituye el principal punto de referencia para entender la implantación de la civilización romana en el territorio vizcaino. Las sucesivas campañas de excavación desarrolladas durante las últimas décadas han sacado a la luz un complejo entramado urbano que abarca edificaciones públicas, estructuras domésticas, talleres metalúrgicos y una valiosísima colección de monedas, herramientas y materiales cerámicos datados entre los siglos I y IV d.C.

El núcleo principal del Poblado Romano de Forua, localizado sobre la colina de Elexalde, presenta los primeros indicios de ocupación durante los reinados de los emperadores Claudio y Nerón (41-68 d.C.). El análisis arqueológico ha permitido documentar la existencia de un poblado de aproximadamente 15 hectáreas del que se conserva un 40% compuesto por edificaciones aisladas, distribuidas a lo largo de la ladera meridional que, sin obedecer a un plano urbanístico predeterminado, queda delimitado por una cerca o muro.

Este yacimiento de Forua es el principal monumento romano de Bizkaia, tanto en lo referente a su extensión como a su buen grado de conservación, y fue descubierto en 1982 a partir de los indicios que proporcionó el hallazgo de dos excelentes epígrafes latinos, el cipo funerario de San Gregorio y el ara de San Martín, ambos en mármol rojo de Ereño.

El propio nombre de Forua, derivado del latino forum (plaza pública, mercado), pone en evidencia el papel que este asentamiento jugó como punto de encuentro de ámbito comercial y administrativo para la población de su entorno, primando como centro de mayor relevancia en la organización política de la cuenca de Urdaibai. Y es que, a través de su puerto, se comercializaba con los núcleos costeros del Cantábrico y de la costa de Aquitania, desde Forua se exportarían productos como el hierro local en forma de manufacturas o barras y los excedentes agropecuarios, para importar otros procedentes de los activos núcleos del arco Atlántico.

En concreto, este fragmento de terra sigillata decorado está expuesto ahora en el museo vizcaino, y se localizó en relación directa con la denominada ‘estructura 3’ de Forua. Se trata de un inmueble de enorme interés histórico que, tras una primera etapa vinculada a funciones de carácter militar, experimentó una progresiva reconversión hacia un uso de taller artesanal. La presencia de este tipo de materiales en Forua evidencia la integración del asentamiento en las dinámicas comerciales y culturales de Roma, así como las conexiones que mantuvo con distintos territorios del Imperio.

La terra sigillata, vajilla de lujo en hogares romanos

La terra sigillata constituye una de las producciones cerámicas más características del mundo romano y servía como vajilla de lujo para comer y servir alimentos en hogares romanos, siendo una de las vajillas de mesa más célebres y extendidas de la antigüedad clásica. Reconocible por su pasta fina, su acabado rojizo barnizado y sus decoraciones moldeadas o estampilladas, se producía en grandes centros alfareros de las Galias e Hispania para luego exportarse por todas las rutas del Imperio. Por ello, más allá de su evidente valor artístico, posee una trascendencia científica capital: la tipología de sus formas, sus sellos de taller y sus esquemas decorativos permiten datar los estratos arqueológicos con una precisión milimétrica, demostrando que Forua no era un enclave aislado, sino un dinámico puerto comercial conectado con las corrientes culturales europeas de la época.

La exposición forma parte del programa ‘El Museo pieza a pieza’.

La exposición forma parte del programa ‘El Museo pieza a pieza’. Arkeologia Museoa

No es la primera ocasión en la que el yacimiento de Forua nutre las exposiciones temporales del Arkeologia Museoa con hallazgos de primer orden recuperados de sus fondos de reserva. Anteriormente, por ejemplo en 2015, la institución foral ya presentó bajo este mismo espíritu de divulgación un mortero romano del siglo I d.C. hallado por la arqueóloga Ana Martínez en 1992. Aquella pieza de cocina, recuperada entre las tierras de una zanja de drenaje y pacientemente restaurada tras hallarse fragmentada en múltiples pedazos, sirvió para ilustrar el cambio radical en los hábitos gastronómicos y culinarios de los antiguos pobladores del territorio vasco tras la llegada de la influencia de Roma. Al igual que ocurre hoy con la vasija de los gladiadores, aquel mortero de borde vuelto e interior rugoso ofreció al visitante una ventana directa a la vida cotidiana en Urdaibai durante los primeros siglos de nuestra era.

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Con la incorporación de esta nueva pieza decorada al programa ‘El Museo Pieza a Pieza’, el Arkeologia Museoa de la Diputación Foral de Bizkaia refuerza su compromiso social de democratizar la cultura y devolver a la ciudadanía el conocimiento sobre su patrimonio arqueológico más cercano.

Por lo tanto, la exposición del cuenco gladiatorio ofrece a vizcainos y visitantes la oportunidad única de contemplar de cerca una de las iconografías más fascinantes del mundo antiguo y comprender cómo la pasión por los espectáculos de la arena también dejó su imborrable huella en la cultura material de Urdaibai. 

2026-08-30T08:53:58+02:00
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