Vida y estilo

Cinco hábitos cotidianos que te envejecen sin que lo sepas

El estrés, los málos hábitos, el uso excesivo de pantallas y no dormir bien se están convirtiendo en problemas cada vez más habituales. Revisar y corregir ciertas rutinas es fundamental para disfrutar de una buena salud
Una mujer sufre molestias debido al bruxismo.
Una mujer sufre molestias debido al bruxismo. / Freepik

Actualizado hace 9 minutos

Dormir siempre del mismo lado, respirar por la boca o exponerse en exceso a la luz artificial son solo algunos de los gestos diarios que pueden estar acelerando el envejecimiento de la piel y del organismo sin que seamos conscientes de ello. Así lo explica Marta Ortega, farmacéutica y fundadora de la marca de nutricosmética MLAB, quien identifica cinco hábitos muy comunes que influyen directamente en cómo envejecemos.

1. Dormir siempre del mismo lado

Aunque desde el punto de vista de la salud siempre se recomienda dormir del lado izquierdo para mejora la digestión, reducir el reflujo y los ronquidos, en temas de estética, es mejor rotar. “Cuando dormimos siempre apoyando el mismo lado del rostro, la estructura ósea puede alterarse y perder soporte interno”, explica Marta Ortega. Además, la fricción y la presión constante sobre la piel disminuyen la síntesis de colágeno y elastina, proteínas esenciales para la firmeza y elasticidad, y reducen la oxigenación cutánea. “Cambiar de lado es fundamental para evitar un envejecimiento prematuro”, añade.

2. Respirar por la boca en lugar de por la nariz

Respirar por la boca reduce de forma significativa la oxigenación del organismo, lo que dificulta el metabolismo y la regeneración celular. “La respiración nasal no solo mejora la oxigenación, sino que también influye en el correcto desarrollo de la estructura ósea facial”, señala la farmacéutica. Además, puede afectar en otros problemas como mal aliento, aumento de caries, dolores de cabeza, peor calidad de sueño... En cualquier caso, es importante buscar la causa subyacente, que muchas veces suele ser una obstrucción nasal (debida a alergias, desviación de tabique, también se asocia con la apnea obstructiva del sueño...).

 3. Apretar la mandíbula o sufrir bruxismo

El bruxismo provoca un aumento del músculo masetero, endureciendo y ensanchando el rostro. “Además de generar dolor y tensión, puede producir flacidez en la zona inferior de la cara y favorecer la aparición de papada”, advierte Ortega. Para evitar este problema tan común hoy en día, es importante aprender a reducir el estrés con actividades como yoga, meditación, seguir hábitos saludables como evitar cafeína, alcohol y tabaco, especialmente antes de acostarse, y practicar técnicas relajación muscular con masajes y estiramientos faciales. Además, se puede consultar al dentista para evaluar el uso de férulas de descarga o corregir alineaciones.

4. Exponerse a temperaturas extremas

Los cambios bruscos de frío intenso a calor extremo debilitan la barrera cutánea. “Mantener la barrera de la piel en buen estado es clave para que la piel se vea sana, bonita y joven”, explica la experta. Por ello, mantener una correcta hidratación de la piel, tanto con una crema facial nutritiva como bebiendo suficiente agua cada día puede beneficiar.

5. Exceso de luz artificial

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La exposición prolongada a la luz artificial también contribuye al envejecimiento prematuro. “La luz artificial impacta directamente en la piel y en nuestros ritmos biológicos, acelerando el deterioro cutáneo”, afirma. Evitar las pantallas es clave antes de acostarse, tanto para el evitar ese envejecimiento prematuro como para lograr un descanso reparador. Los expertos ya hablan de fotoenvejecimiento digital para referirse a ese daño prematuro en la piel causado por la exposición prolongada a la luz azul (HEV) emitida por pantallas de dispositivos electrónicos (móviles, ordenadores, tabletas), que se suma al fotoenvejecimiento solar tradicional, generando arrugas, manchas y pérdida de firmeza por estrés oxidativo.

“Muchos de estos hábitos pasan desapercibidos porque forman parte de nuestra rutina diaria”, explica Marta Ortega. “Revisarlos y corregirlos puede marcar una gran diferencia en cómo envejecemos por dentro y por fuera”, concluye.

2026-02-01T13:25:26+01:00
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