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Castaños: algo más que el barrio del funicular

Cuenta con una población de 5676 habitantes -según datos del censo de 2017- y una superficie de 0,25 kilómetros cuadrados.

El barrio bilbaino de Castaños forma parte, junto a Matiko-Ciudad Jardín, Uribarri y Zurbaran-Arabella, del distrito municipal número dos de Uribarri. Se encuentra ubicado al norte de la margen derecha de la ría y es famoso por ubicar el acceso al funicular de Artxanda. Aunque tiene muchas más cosas por las que destacar. Entre otras, por contener la esencia de un barrio de los de toda la vida: mucho comercio local y la relación entre sus vecinos.

Castaños cuenta con una población de 5676 habitantes -según datos del censo de 2017- y una superficie de 0,25 kilómetros cuadrados.. Formó parte de la anteiglesia de Begoña hasta finales del s. XIX. Debido a su localización tan cercana a la ría, fue uno de los barrios que protagonizó el cambio urbanístico en la villa al final de ese siglo, coincidiendo con la aprobación y desarrollo del nuevo Proyecto de Ensanche en la vega de Abando.

Así, parte de la burguesía de la capital vizcaína se estableció en esa zona, junto al borde de la ría, en el área del Campo Volantín, alzándose un buen número de palacetes en este lugar, de los que apenas unos cuantos quedan actualmente en pie. Coincidió todo ello con el traslado del antiguo Ayuntamiento adosado a la Iglesia de San Antón, hasta el solar que ocupó el Convento de San Agustín, muy cerca de Castaños.

Muy popular fue el antiguo Lavadero de Castaños, uno de los varios lavaderos públicos instalados en la villa en las primeras décadas del siglo XX para potenciar el cuidado higiénico y sanitario (hay que recordar que las viviendas no disponían de agua corriente de manera frecuente). Se trata de uno de los puntales arquitectónicos de este barrio, obra de Ricardo Bastida, siendo posteriormente mercado y finalmente centro cívico.

El crecimiento de la ciudad y la cada vez mayor necesidad de viviendas provocó que se edificara en las laderas del monte Artxanda siguiendo el modelo de “ciudad jardín” anglosajona, esto es, viviendas unifamiliares, bifamiliares o de baja densidad.

Según transcurría el siglo XX, el Campo Volantín fue perdiendo las mansiones antes citadas para ceder el testigo a nuevos edificios de viviendas colectivas, en convivencia con otras dotaciones educativas y religiosas, como las Escuelas Viuda de Epalza (cuyo origen se remonta a finales del XIX), y el Colegio Zurbaran, más contemporáneo.

Pero sin duda alguna, el corazón del barrio se asienta en torno al funicular de Artxanda, que, construido en 1915, une el monte Artxanda (Carretera Artxanda-Santo Domingo) con la Plaza del Funicular..

Se trata de uno de los iconos de un barrio en el que la llegada de la línea 3 del Metro ha posibilitado una mejor y más rápida conexión con otros puntos de la villa.

Funicular de Artxanda

A finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX, muchos bilbainos utilizaban el monte Artxanda como lugar de esparcimiento y diversión, creándose en el entorno un casino y varios “ txakolis “.

Este fue el motivo para que entre los años 1901 y 1912 se valorara la posibilidad de construir un tren de cremallera que uniera el centro de Bilbao con el monte Artxanda, proyecto que no fue ejecutado debido a la falta de financiación.

Sin embargo, unos años después, la Dirección de Obras Públicas aprobó un proyecto de Evaristo San Martín y Garaz para la construcción de un funicular., que el 7 de octubre de 1915 realizaría su primer viaje, siendo alcalde de la villa Benito Marco Gardoqui.

Durante el asedio de Bilbao en la Guerra Civil, fueron bombardeas las vías y la estación superior, con lo que se interrumpió el servicio hasta que el 18 de julio de 1938 se reinició, con arreglos provisionales, bajo proyecto de Mariano del Corral.

El funicular de Artxanda realiza un recorrido de 770,34 m, con una curva intermedia que hace diferente este funicular frente a otros. Se gana un desnivel de 226,49 m con pendientes máximas del 44,98 %.

La capacidad de los vagones es de 70 personas y su tiempo de viaje es de 3 minutos.

Pero además del funicular, en el entorno de Castaños se puede disfrutar de otras dos grandes construcciones de la villa.

Pasarela Zubizuri

La Pasarela Zubizuri o Pasarela de Calatrava, diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava, fue inaugurada el 30 de mayo de 1997 y une Castaños con el Ensanche bilbaíno. Se ha convertido en todo un icono del Bilbao más vanguardista.

Se trata de una estructura de 75 metros de longitud coronada por un arco de acero. De éste nacen un total de 39 cables —a un lado y al otro—, también de acero, que están encargados de conectar la parábola distorsionada del arco con una pasarela peatonal acristalada.

Puente de la Salve

Su nombre oficial es el de “Príncipes de España”, aunque se le conoce más por el topónimo de “La Salve”. Su autor fue el ingeniero Juan Batanero, y la apertura tuvo lugar el 9 de enero de 1972.

El objetivo de este puente fue el de solucionar el problema del tráfico que empezaba a colapsar el norte de la Villa.

Fue el primer puente con sistema de tirantes y uno de los pocos con tablero metálico. Cuenta con 23,5 metros de altura libre, es fijo y está dotado, desde 1988, de 2 ascensores.

Accesibilidad

Desde el Consistorio se viene trabajando en los últimos años en la mejora de la accesibilidad en Castaños, como ocurre con el resto de áreas de la villa.

Así, recientemente se ha procedido a la instalación de un nuevo ascensor que conecta el Paseo Campo Volantín con la Travesía Tiboli.

Unas calles que se encuentran en plataformas diferentes y cuya conexión entre ellas se resolvía hasta ahora a través de escaleras o rampas de gran pendiente –que, en algún caso, llegan a valores de hasta el 21,5 %–.

En concreto, el arranque de las rampas y escaleras que llevan a la calle Estrada San Agustín primero y a Travesía Tiboli a continuación, se realiza desde Campo Volantín a través de los soportales situados bajo los números 5 y 7.

Esta situación ha mejorado notablemente con el nuevo elemento mecánico vertical, que salva un desnivel total de 16,36 metros de altura; que cuenta con dos paradas a 180º, además de una de emergencia; y tiene una capacidad para trece personas.

Primera zona ZAP

El barrio de Castaños se convirtió en la primera Zona Ambientalmente Pacificada (ZAP) de la capital vizcaína, con la finalidad por parte del Consistorio bilbaino de hacer del barrio un entorno más amable y pacífico para desarrollar las actividades cotidianas sin la presión del tráfico.

El proyecto de convertir Castaños en zona ZAP pasó por varias fases en las que se buscó implicar a la ciudadanía a través de talleres informativos para que los vecinos pudieran exponer sus problemas de movilidad en el barrio para buscar alternativas y soluciones. 

Algunas de sus peticiones fueron encaminadas al asfaltado de calles, ampliación de aceras y eliminación de obstáculos de las mismas, reubicación de contenedores, colocación de suelo antideslizante, reforzar la prioridad del peatón ante el ciclista en las paradas de autobús o la instalación de unas escaleras mecánicas para acceder al ambulatorio.

2022-06-07T07:49:29+02:00
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