Vida y estilo

Carmen Posadas: “No me voy a jubilar, moriré con el boli en la mano”

Conocida tanto por su carrera como comunicadora en TVE como por su obra literaria, recibe el 26 de junio en Bilbao el Alfiler de Oro 2026, galardón de la Asociación de Mujeres Empresarias y profesionales liberales, Mujer Siglo XXI
Carmen Posadas. / Carolina Roca

Aunque nació y vivió en Uruguay hasta los 12 años, después ha vivido en Moscú, en Argentina, Inglaterra y España, donde ha hecho prácticamente toda su vida. “Aquí fui al colegio, pero siempre reivindico que soy uruguaya, porque vengo de un país muy pequeño y, además, no me gusta la gente que renuncia a sus raíces; por lo demás, está claro que le estoy muy agradecida a España en todo”, reconoce sonriente la escritora Carmen Posadas. Comenzó escribiendo literatura infantil en 1980, destacando en 1984 su libro El señor Viento Norte por le que le otorgaron el premio Nacional de Literatura. A finales de los años 80 dio el salto a la narrativa para adultos y en 1998 obtuvo el premio Planeta por su obra Pequeñas infamias, lo que supuso un antes y un después en su vida.

De todos los premios recibidos, quizá el de mayor prestigio sea el Planeta. ¿Cuánto marca la vida un galardón de ese nivel?

En mi caso fue una diferencia muy grande, porque antes estaba traducida a tres o cuatro idiomas y ahora tengo libros en chino, coreano... en más de 30 idiomas; eso en buena parte se lo debo al Premio Planeta, un galardón que da dimensión mundial. Además, esto añadido al espaldarazo que da a en el Estado, donde es un galardón muy emblemático.

El Alfiler de Oro distingue a mujeres de sólida trayectoria profesional e influencia cultural y social. Frente a un galardón literario, ¿qué supone para usted un premio de estas características?

Los premios siempre se agradecen, porque da la sensación de que has hecho algo que merece la pena y que el resto de las personas se dan cuenta, lo que resulta muy agradable; además, es también un premio que lo dan mujeres para mí, lo que tiene un doble valor indicando que por suerte esto está cambiando, porque durante durante años y años las mujeres hemos sido las grandes invisibles.

¿Qué le motiva a seguir en activo aunque el tic-tac marque ya muchas horas de vida?

Yo debiera ya estar dedicada a hacer tartas de manzana para mis nietos y nada más, pero tengo la enorme suerte de que me encanta mi trabajo y no me voy a jubilar nunca, moriré con las botas puestas y el bolí en la mano.

Le apasiona acompañar a otros escritores en su taller online de escritura. ¿Por qué esta pasión, tal vez para amortiguar en parte la habitual soledad del escritor?

Sí, porque escribir es un acto muy solitario, uno nunca sabe si está escribiendo El Quijote o algo que más vale que lo tire a la basura inmediatamente. Esa sensación la tenía muy clara cuando empecé a escribir. Tuve la suerte de tener un gran profesor de escritura que me ayudó. Primero a paliar esa gran soledad y después todos los trucos que nadie te dice; porque muchas veces los escritores son como los cocineros, se reservan un ingrediente sin el cual la receta no sale. Así que cuando decidimos, mi hermano y yo, montar este taller de escritura, lo primero que hicimos es realizar un poco de espionaje industrial y nos matriculamos en cursos en EE.UU. y otros en Inglaterra, para ver lo que estaban haciendo los demás. Nos dimos cuenta de que no te dan la receta completa. Por ello decidimos hacer una traición al gremio de escritores y contar no solo nuestra receta, sino también la receta Hemingway, Dickens, Proust...

Durante años y años, las mujeres hemos sido las grandes invisibles, pero eso de que las mujeres nos volvemos invisibles a los 50 ya no existe

Una curiosidad, ¿por qué es fanática de los audiolibros, es mejor escuchar que leer?

Yo estoy encantada de que surgieran los autolibros, porque tengo mucha costumbre de que me lean en voz alta. Mi padre se comunicaba con nosotros a través de la literatura; yo he hecho lo mismo con mis hijas. El leer en familia es un ritual que me encanta y estoy muy acostumbrada a que me lean. Disfruto mucho. Además, estás conduciendo o en casa arreglando algo y estás leyendo/escuchando una novela al mismo tiempo.

Mujer, escritora y formadora de escritores… ¿por qué cree que las mujeres leen más que los hombres?

Sí, eso dicen las estadísticas y es completamente verdad. Los hombres siempre dicen que no tienen tiempo y nosotras somos expertas en sacarle mucho partido al tiempo, somos capaces de hacer muchas cosas al mismo tiempo.

Es continua la exaltación de la juventud. ¿Un premio a una persona de su generación es una exaltación de la mujer madura en la vida pública? ¿Confía en que su experiencia sirva de referente a las más jóvenes?

Espero que sirva de referencia a las más jóvenes y también a las que son de mi edad, que sepan que aquello de que nos volvíamos invisibles a los 50 años ya no existe, que la juventud se ha alargado mucho; que lo que antes era una mujer de 30 ahora equivale a una mujer de 50-60 y que podemos seguir en activo si nos gusta lo que hacemos, si no más vale estar jubilada.

Mujer de éxito profesional que, además, es esposa y madre. ¿Por qué muchas jóvenes renuncian a estas facetas con el argumento de lograr el éxito profesional?

El mundo se ha complicado mucho más; en nuestra época con un solo sueldo vivía una familia. Ahora con dos sueldos malviven todos. La maternidad es uno de los instintos más fuertes que existe, ósea que tarde o temprano se abre paso. Y por supuesto que es compatible la maternidad con el éxito, pero todo tiene un precio. Creo que hay gente que no está dispuesta a pagarlo.

Como última pregunta le hago la misma que Pere Estupinyá platea a los sesentones y setentones actuales en su último libro, ¿Qué quieres ser de mayor?

Quiero lo mismo exactamente que estoy haciendo ahora y con un poquito más de tiempo para estar con mis nietos y viajar. Esa sería para mi la situación ideal y lo que quiero hacer.

20/06/2026