El martes, el Ayuntamiento de Urretxu colocó la ikurriña a media asta y con un crespón negro, en homenaje a Carlos Garaikoetxea. No en vano, el que fuera lehendakari de 1980 a 1985 visitó varias veces Urretxu y era admirador de Joxe Mari Iparragirre, el urretxuarra más universal.
De hecho, dos de sus visitas a Urretxu tuvieron relación con Iparragirre. En 1981 presidió la inauguración del mausoleo del bardo y en 1999 participó en la presentación de un libro sobre Iparragirre, que contó con su colaboración y fue coordinado por Gontzal Mendibil.
1981 fue el año en el que la Real ganó su primera Liga, pero también el año en el que se organizaron diversos actos con motivo del centenario de la muerte de Iparragirre. Uno de los principales fue la inhumación de los restos de Iparragirre en su nuevo mausoleo y la inauguración del mismo. El mausoleo Askatasun egarria fue obra del escultor urretxuarra José Vicente Lasa. Con forma de dolmen, antiguo modo de enterramiento, se orienta sobre siete pilares que llevan los escudos de las siete provincias vascas.
Se inauguró el 5 de abril de 1981 (Iparragirre murió el 6 de abril de 1881). El acto estuvo presidido por Garaikoetxea. Junto al lehendakari, asistieron a los actos la mesa del Parlamento vasco, los diputados generales vascos y miembros de los parlamentos central y autónomico. Fueron recibidos por el alcalde Juanito Arbizu.
Garaikoetxea, en la presentación del libro sobre Iparragirre.
Tras los actos en el ayuntamiento y la misa, los restos del bardo fueron conducidos en procesión al cementerio. Garaikoetxea leyó su discurso frente al retoño del árbol de Gernika y el mausoleo de Iparragirre.
18 años después, el 23 de junio de 1999, Garaikoetxea volvió a Urretxu para participar en la presentación del libro Iparragirre Erro-Urratsak.
En ese libro colaboraron, entre otros, Jose María Satrustegi, Bitoriano Gandiaga, William Douglas, Pablo Antoñaña, Alfredo Sastre, Xabier Arzallus, Juan Cruz Alli y el propio Garaikoetxea. También los que entonces eran alcaldes de Urretxu y Zumarraga:Pello González y Antón Arbulu.
En el libro, Garaikoetxea ensalza la figura del bardo y recuerda que la canción Agur Euskal Herria de Iparragirre es la que más veces escuchó cantar a su madre cuando él era un niño.