Aromático, reconfortante y presente en la rutina de millones de personas, el café es mucho más que un simple placer cotidiano, pero su calidad marca la diferencia en cómo responde el organismo y en lo que aporta a largo plazo. Y es que elegir bien lo que hay en la taza resulta esencial.
La diferencia fundamental está en el proceso del tueste. El natural se tuesta solo con calor, respetando las características originarias del grano, su aroma y sus nutrientes, mientras que el torrefacto incorpora azúcar durante el tueste, que se quema y recubre el grano. Este método da lugar a un sabor más amargo y oscuro, pero también a la formación de compuestos menos recomendables y a la vez a la pérdida de parte de sus propiedades. Por tanto, el primero es mucho más saludable que el segundo.
Una vez revisado el proceso del tueste, estos son los beneficios que puede aportar un buen café:
Antioxidantes
Proporciona antioxidantes, que ayudan a combatir el estrés oxidativo, protegiendo a las células frente al envejecimiento prematuro y favoreciendo el buen funcionamiento del organismo.
Estimula la concentración
La cafeína mejora la atención, la memoria a corto plazo y el rendimiento mental. Consumido con moderación, ayuda a mantenerse activo y concentrado sin provocar picos bruscos de energía.
Utensilios para el café en una imagen de archivo.
Favorece la digestión
Estimula la producción de ácidos grasos, facilita el proceso digestivo y reducir la sensación de pesadez.
Ayuda a prevenir la depresión
Los polifenoles presentes en buenas cantidades en el café combaten los radicales libres y disminuyen la inflamación en las células del sistema nervioso central, lo que contribuye a reducir la ansiedad y mejorar el humor, previniendo cuadros de depresión.
Mejora el desempeño durante el ejercicio
La cafeína, presente en el café, tiene propiedades ergogénicas, las cuales aumentan la producción de energía del organismo, disminuyendo el cansancio y el dolor durante el ejercicio y mejorando el desempeño físico y mental.
Estimula la pérdida de peso
Algunos estudios demuestran que el consumo de café favorece la pérdida de peso, debido a que contiene diversas sustancias activas que pueden afectar el metabolismo y estimularlo, como es el caso de la cafeína, la teobromina, el ácido clorogénico y la teofilina, por ejemplo.