Vida y estilo

“Cada gota de sangre cuenta y cada avance importa”

La investigación hematológica avanza hacia tratamientos más precisos y personalizados, pero no todas las enfermedades cuentan aún con soluciones eficaces. El especialista del Hospital Universitario de Cruces Juan Carlos García Ruiz reflexiona sobre los pr
Juan Carlos García Ruiz, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Cruces.
Juan Carlos García Ruiz, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Cruces. / Jose Luis Pindado

“Las CAR-T abren nuevas posibilidades frente a algunos cánceres hematológicos, pero aún quedan retos por superar”, señala Juan Carlos García Ruiz, jefe de Hematología del Hospital Universitario Cruces e impulsor del regreso a Bilbao, veinte años después, del congreso nacional de hematología y trombosis.

QUIÉN ES

Juan Carlos García Ruiz es jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Cruces y responsable del grupo de investigación de Cáncer Hematológico del IIS Biobizkaia. En su labor combina la asistencia clínica con la investigación en enfermedades de la sangre. Recientemente ha copresidido, junto a Cristina Sierra Aisa, el Comité Organizador de Hemato 2026, el congreso nacional de hematología y trombosis que ha reunido en Bilbao a cerca de 3.000 especialistas e investigadores para compartir los últimos avances en ambas disciplinas.

¿Cuáles son los cánceres hematológicos que más se resisten y sobre los que más se está investigando?

Todavía seguimos perdiendo muchas batallas contra una enfermedad devastadora, las leucemias agudas en pacientes adultos. Hemos conseguido avances relevantes en diagnóstico e identificación de dianas moleculares que permiten dirigir fármacos y mejorar los resultados, pero todavía se está lejos de evitar los cambios profundos en las células madre de la médula ósea, difíciles de erradicar y más difícil aún conseguir que el resto de las células normales funcionen bien. Pero se están produciendo muchos avances, conocemos mejor las enfermedades, sabemos cómo es su acción oncológica y las podemos combatir. No solo disponemos de inmunoterapia, células CAR-T y de la mejora de los trasplantes, sino que controlamos mejor nuestros tratamientos y, por tanto, tenemos más éxito.

Cuando nos venden que todo se puede conseguir, ¿no conviene recordar que la sangre todavía no se puede fabricar y que necesitamos donaciones?

Imbuidos en una sociedad acomodada no solemos reparar en la necesidad de mantener los cuidados médicos que exige hoy la medicina actual. Entre estos está la sangre y sus derivados para realizar intervenciones quirúrgicas. Estamos lejos de obtener un producto que la sustituya y, por lo tanto, tenemos que seguir recurriendo a donantes. Sin los donantes sería imposible mantener la actividad médica y quirúrgica como la tenemos en los hospitales.

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¿Cómo van las donaciones? ¿Hay suficiente sangre disponible?

Nuestros donantes se hacen mayores y necesitamos complementarlos con gente joven que los sustituya. Atravesamos muchos picos de necesidad difíciles de manejar. El Centro Vasco de Transfusión y Tejidos Humanos se encarga de coordinar toda la recogida de sangre de nuestra comunidad; en verano y épocas vacacionales resulta difícil sostener la actividad quirúrgica y médica tan exigente como nos pide la asistencia diaria en esos periodos. Hago un llamamiento animando a donar, que es un procedimiento sencillo y no pasa nada. Que se sumen los jóvenes a este espíritu, porque se nos van donantes mayores muy concienciados y debemos sustituirlos para que sigamos viviendo la explosión de la medicina de hoy en día. ¡Jóvenes, os necesitamos como nuevos donantes!

Leucemias, linfomas, mielomas… ¿Cuáles son los avances más significativos de los últimos años contra estos cánceres y cuáles tienen implantación clínica?

La ingeniería genética permite diseñar anticuerpos y fármacos dirigidos contra dianas tumorales, mejorando la precisión y reduciendo la toxicidad. El diagnóstico molecular ayuda a identificar alteraciones específicas y elegir tratamientos más eficaces, como ocurre en la leucemia mieloide aguda. También destacan las terapias celulares CAR-T, que modifican los linfocitos para reconocer y eliminar células tumorales, ofreciendo nuevas opciones a pacientes sin alternativas. Además, los trasplantes se han perfeccionado y hoy pueden realizarse en mayores de 70 años seleccionados, con procedimientos menos tóxicos. Estos avances han mejorado el pronóstico y la esperanza de vida, aunque todavía estamos lejos de curar un porcentaje elevado de leucemias mieloides agudas.

¿Se avanza más rápido en cánceres sanguíneos pediátricos?

Las leucemias infantiles fueron los primeros cánceres sanguíneos en los que se consiguieron altas tasas de curación. El Dana-Farber Cancer Institute de Boston comenzó a investigar nuevos tratamientos en los años cincuenta y hoy se supera el 90% de curación en pacientes con leucemia linfoblástica aguda infantil. Estos resultados no se reproducen en adultos, porque la enfermedad presenta características diferentes. En las leucemias mieloides agudas de adultos se cura aproximadamente al 60%, pero todavía queda mucho por hacer. También hemos avanzado muchísimo en otros cánceres sanguíneos como el mieloma múltiple, en el que la supervivencia media ha pasado de tres años a más de quince en dos décadas. Hay grandes avances en determinados linfomas y en patologías como la leucemia mieloide crónica; y aunque no podamos hablar de curación, los tratamientos controlan la enfermedad durante muchos años y el paciente mantiene buena calidad de vida.

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Las CAR-T son la punta de lanza contra cánceres sanguíneos. ¿Hay cánceres líquidos en los que aún no se pueden aplicar las CAR-T? ¿Y en tumores sólidos?

Las CAR-T utilizan linfocitos del propio paciente modificados genéticamente para reconocer una diana concreta de las células tumorales. La má conocida es CD19, presente en determinados tumores de los linfocitos B; también existen CAR-T dirigidas contra otras dianas, como las células plasmáticas en el mieloma múltiple. Estos avances están mejorando el pronóstico de algunos linfomas y mielomas. Para que estas terapias sean efectivas, necesitamos identificar una diana contra la que dirigirlas. Por eso, gran parte de la investigación se centra en encontrar nuevas dianas para extender su aplicación a otros cánceres hematológicos y a tumores sólidos. Además, se investiga su uso en enfermedades autoinmunes, como el lupus y la esclerosis múltiple, con el objetivo de actuar sobre los linfocitos B implicados en la respuesta inmunitaria anómala.

Un apartado importante de la hematología son las trombosis. ¿Hay novedades importantes que reseñar?

Ya empezamos a describir mecanismos muy finos: por qué se producen las trombosis en grupos concretos de pacientes, como pacientes pediátricos y pacientes con cáncer. Disponemos de fármacos más sencillos de tomar y menos efectos secundarios que permiten controlar estos procesos trombóticos y evitar que vuelvan a repetirse. Donde se ha producido un avance relevante en los últimos años es especialmente en las enfermedades hemorrágicas, en hemofilia y en la enfermedad de von Willebrand. Ya tenemos gran cantidad de medicamentos que permiten normalizar la vida de estos pacientes para que no tengan episodios hemorrágicos y realicen una vida absolutamente normal, desde su nacimiento hasta la edad adulta. Se sugiere una terapia curativa como la terapia génica en la hemofilia B, pero aún es pronto para saber si curaríamos la enfermedad.

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¿Cómo están transformando la genómica y la IA el diagnóstico y tratamiento de enfermedades hematológicas hereditarias, como la hemofilia o la anemia falciforme?

La IA analiza de forma bastante sencilla grandes cantidades de datos clínicos, genéticos, moleculares y analíticos para identificar patrones de una enfermedad y aplicarlos a cada paciente. Esto ayuda a mejorar el diagnóstico, diseñar estrategias de seguimiento y a orientar tratamientos personalizados para determinadas enfermedades hereditarias. Sin embargo, la IA no va a resolver por sí sola el origen genético de estas patologías. Para avanzar en su prevención es fundamental identificar a las personas portadoras, ofrecerles información y asesoramiento genético ayudándoles a tomar decisiones informadas sobre el riesgo de transmitir la enfermedad. Estas herramientas diagnósticas deben extenderse a las poblaciones afectadas por enfermedades hereditarias para facilitar su detección precoz y mejorar el abordaje clínico.

¿Cuáles son los retos que plantea el envejecimiento de la población en el tratamiento hematológico y qué caracteriza la hematología geriátrica?

En nuestro ámbito social tenemos una expectativa de vida prolongada. Muchas personas ya llegan a edades avanzadas en buenas condiciones físicas, y el desarrollo de las técnicas médicas hará que haya aún más en buen estado durante mucho más tiempo. Esto nos lleva a un escenario de necesidad de cuidados y a la cronificación de las enfermedades. En estas edades avanzadas quizá no podamos curar las patologías hematológicamente hablando, pero la equidad nos exige que las personas vivan el máximo tiempo en las mejores condiciones posibles. Esto significa continuidad de cuidados, diagnóstico precoz, tratamientos dirigidos e importante atención hematogeriátrica. Esto no solo en hematología, sino en todas las especialidades médicas.

¿Qué investigaciones en marcha se implementarán próximamente en la práctica clínica?

Cada vez somos más capaces de caracterizar mejor más tumores hematológicos mediante métodos de diagnóstico molecular, lo que permite diseñar el tratamiento personalizado, al tiempo que se desarrollan medicamentos más eficientes. Hemos descubierto que algunas células –las CAR-T son los tratamientos celulares pioneros– nos ayudan a identificar y alcanzar dianas antes inimaginables para conseguir respuestas de mucha más calidad. Las CAR-T, la inmunología antitumoral, el conocimiento de la biología de las enfermedades y la adaptación de terapias a los trasplantes están haciendo que mejoremos nuestros resultados. Por aquí irán las investigaciones. Habrá enfermedades que no podremos curar, pero sí tratar con un trasplante alogénico, un procedimiento de hace sesenta años que utilizamos y mejoramos día a día.

Volviendo al inicio, ¿cómo animar a donar sangre?

Necesitamos tu ayuda para que a nuestro aitite le puedan operar a tiempo y para que los tratamientos disponibles contra el cáncer sean efectivos. Necesitamos sangre, necesitamos tu ayuda para que nuestra vida, que queremos cada vez mejor, siga siéndolo. Es indispensable donar porque tardaremos mucho tiempo en disponer de sangre artificial. 

2026-11-07T10:11:55+01:00
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