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Una operación cambió para siempre su garganta y convirtió aquello que podía parecer un problema en el rasgo que hizo inconfundible a una mujer inmortal. Y es que, hay canciones que uno no recuerda haber elegido. Simplemente estaban allí mientras pasaba la vida. Para mí, una de ellas siempre será It’s a Heartache. Bonnie Tyler la publicó en 1977 y conquistó medio mundo, pero yo llegué a ella mucho después, en aquellas interminables tardes y noches universitarias con Kiss FM como banda sonora.
De hecho, dicen las malas lenguas que la emisora llegó a convertirla en canción fetiche: hubo un mes de junio en el que sonó hasta 42 veces. Y algún día, tres. ¡Bendita insistencia!
La historia de Bonnie Tyler es también una preciosa reivindicación de lo imperfecto. Su característica voz rasgada se acentuó después de una operación para eliminar nódulos en las cuerdas vocales. Aquello que podía haber supuesto un problema terminó convirtiéndose en su pasaporte hacia la eternidad. Porque bastaban tres segundos para saber que quien cantaba era ella. Después llegarían Total Eclipse of the Heart, Holding Out for a Hero y una carrera internacional extraordinaria.
Despedida en su Gales natal
Tyler murió inesperadamente el pasado 8 de julio, a los 75 años, en un hospital de Portugal, donde había sido tratada tras una grave intervención intestinal. Su despedida definitiva tardó más de cinco semanas: el 17 de agosto, Swansea celebró su vida con una ceremonia pública antes de un último recorrido por Skewen, la localidad galesa en la que había nacido.
Varias personas lanzan flores al coche funerario que traslada los restos de Bonnie Tyler en Gales
Y Gales la despidió como merecía. Miles de personas salieron a la calle y el coro Only Men Aloud interpretó Total Eclipse of the Heart durante el funeral. Su féretro había entrado en la iglesia mientras sonaban, entre otras canciones, It’s a Heartache.
Quizá no exista mejor final. Porque Bonnie Tyler nos enseñó que una cicatriz también puede convertirse en talento, que lo diferente puede ser precisamente aquello que nos hace únicos y que algunas canciones sobreviven incluso a quienes las cantan.