Aitor Bengoetxea, más conocido como Bengo, es un joven veinteañero de Oiartzun que está rompiendo moldes en el cada vez más rico universo urbano de Euskal Herria. Bailarín de breakdance, cantante y compositor, el artista guipuzcoano está actualmente enfrascado en la finalización de su tercer álbum, aún sin título, que presumiblemente saldrá en otoño de este año. Mientras tanto, Bengo ataca por varios frentes. Los pasados días 7, 9 y 10 de mayo se embarcó en una minigira latinoamericana con actuaciones en México y Colombia, cruzando de esta manera el océano Atlántico por primera vez en su carrera.
Además, hace unas semanas publicó su último sencillo, la luminosa Bizirik gaudelako, todo un pelotazo pop con vistas a convertirse en una de las canciones del verano. Junto a la navarra Olaia Inziarte, en 2026 también ha lanzado el tema Beldurrik gabe, encaramándose al primer puesto de Gaztea Irratia. La emisora musical de EITB ya había reconocido el talento de Bengo en 2023, al alzarse con el premio a mejor artista novel en los premios Gaztea Sariak.
¿De dónde le viene la afición por la cultura hip hop? No sé si en Oiartzun se estila demasiado la música urbana.
-Empezó realmente hace bastante, hacia el año 2009 o 2010. Tengo el recuerdo de que estaba viendo en televisión algún videoclip, en el que salía una persona bailando breakdance y estaba haciendo un movimiento que se conoce como flare en inglés. Empecé a practicar break en casa y luego me enteré de que un colega del pueblo también bailaba, y así comenzamos a juntarnos con gente de Irun, Donostia y otros sitios de la provincia para indagar y profundizar en la cultura del hip hop.
¿Dónde se realizaban esos encuentros?
-Un lugar muy típico era el quiosco del Boulevard en Donostia, donde nos juntábamos unas 15 o 20 personas dos veces por semana para practicar y bailar. Si llovía, nos movíamos a algún soportal de Gros.
¿Cómo se produjo el salto del baile a la música?
-Con el baile podía transmitir emociones a través del movimiento, pero me di cuenta de que con las letras también podía transmitir otras cosas, así que empecé a escribir. La primera demo que hice fue un instrumental de rap y me atreví con las rimas.
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¿Siempre ha escrito en euskera?
-Al principio, muchos de los referentes que teníamos eran artistas de rap del Estado a los que escuchábamos mucho. Aunque mi lengua materna es el euskera, nos resultaba, entre comillas, más fácil escribir en castellano. Aún y todo, la lucha y el objetivo de hacer letras en euskera han estado ahí desde el principio.
Bengo
Ya hay quién dice que Bizirik gaudelako va para canción de verano en Euskal Herria. Es un tema que pega bailar en las fiestas de los pueblos.
-Surgió hace casi un año, en agosto de 2025. Era pleno verano y tenía muchas ganas de hacer una canción más bailable y que tuviera mucha luz. Nuestro guitarrista hizo el riff de la canción y después a mí se me ocurrió la melodía. Todo salió muy fácil. Relata una historia de verano de unos amigos que están en la playa de celebración. Como digo en la canción, se celebra la vida y que estamos vivos.
¿El secreto del éxito de Beldurrik gabe con Olaia Inziarte es que musicalmente fusiona los mundos de ambos?
-Creo que la clave de la canción fue que, aunque nos conocíamos de vista, hicimos un esfuerzo previo para quedar un par de veces antes de empezar a trabajar, conocernos un poco más e intercambiar ideas. Una vez que le enseñé la demo de la canción, todo salió muy rápido. Fue súperfácil. Ella hizo su parte y aportó la letra. Pero en lugar de ser una colaboración fría en la que cada uno trabaja por su lado, la hicimos entre los dos y creo que es algo que se nota en el resultado de la canción y le da naturalidad.
Hace tres años recibió el premio al mejor artista emergente de Euskal Herria de los Gaztea Sariak. ¿Qué sintió?
-(Ríe). Te diría sinceramente que no me lo esperaba y que no pensaba que iba a subir al escenario a recoger el premio y hablar. Había artistas muy buenos nominados y, aunque siempre tienes un mínimo de esperanza, no lo tenía nada claro.
¿Los premios son un arma de doble filo porque después de la alegría llega la presión de tener que dar la talla?
-Los premios no deberían condicionarte en nada ni están para demostrar que eres más que nadie. Simplemente, es un reconocimiento sobre algo que estás haciendo bien y que puede aportar una motivación extra para seguir adelante. Cualquiera puede ganar un premio porque hay gente muy buena actualmente haciendo música en Euskal Herria.
¿Qué tres artistas vascos recomendaría?
-Actuales, Olaia Inziarte y Tatta, que suele trabajar con Denso. Te diría también, en plan más old school, que me gusta mucho todo lo que hace Gorka Urbizu.
Dos pasos hacia delante, uno hacia atrás
El tercer asalto discográfico de Bengo va tomando forma, aunque falten aún algunos flecos por resolver. El artista oiartzuarra baraja distintas opciones para el título del próximo álbum, previsto para finales de 2026, y poco a poco está terminando de completar las canciones que formarán parte del disco. “Estoy disfrutando mucho haciéndolo, porque me he dedicado a soltar todo lo que llevaba dentro”, afirma.
Este nuevo trabajo, adelanta, será una especie de vuelta a los orígenes, un back to the basics que se alejará de un álbum con un concepto tan definido como el anterior Belharra (2024). La idea es mirar atrás para proyectarse en el futuro y dar el siguiente paso.
En la revista de tendencias y moda Neo2 se ha dicho de usted que es el futuro del pop en Euskal Herria. ¿Se ve siguiendo los pasos de artistas como Zetak o Izaro?
-Creo que son proyectos muy diferentes. Para mí, y siempre digo lo mismo, en la creación y el arte hay que ser fiel a uno mismo y a una forma determinada de hacer las cosas. Tienes que creer en lo que haces para después poder estar orgulloso de tu trabajo. Lo que venga después, vendrá, pero en mi caso siempre que lo haga de forma consciente y siendo fiel a mis principios.
Si un productor estrella le modula a su gusto para conseguir un éxito masivo, ¿diría que no?
-Yo no lo haría, porque vengo de la cultura del hip hop en el que el arte es una forma de expresión. Lo importante de la creación artística es que tiene que salir de uno mismo y demostrar personalidad propia. Es que si un productor le dice al Bengo artista todo lo que tiene que hacer, ya no sería Bengo.
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¿Participaría antes en Eurovisión o en unos Juegos Olímpicos haciendo acrobacias?
-En Eurovisión no participaría porque, con todo el respeto, no me veo en algo tan mainstream y no estaría a gusto. Creo que por un lado es positivo que el breakdance esté en unos Juegos Olímpicos, pero también tiene algunas cosas negativas porque se pierde un poco su esencia. El break nace de estar con tu gente, con tu grupo, donde se transmiten una serie de valores que a un montón de gente que no encontrábamos nuestro lugar, como ha sido mi caso, nos ha ayudado mucho y aportado luz.
¿Se sentía perdido?
-El fútbol, que es lo que hacía todo el mundo, me gustaba, pero cuando conocí el breakdance encontré a una comunidad de amigos y unos valores con los que me sentía identificado. Aunque tuviera que coger dos autobuses y un tren para practicar y juntarme con ellos.