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Sorprendido de que a mi edad siga tomando notas a bolígrafo en mis entrevistas, el profesor y divulgador Emilio del Río me expresa como anécdota lo que él le pide a sus alumnos en clase: “Da igual si escribís: ‘Este tío me está metiendo un tostón insoportable’. Pero, que yo vea que escribís algo”.
Tal y como él hizo con Pequeña historia de la antigua Roma, el también autor, filólogo y experto en latín nos demuestra que la cultura clásica no tiene que ser aburrida -y más si es casi idéntica a nuestro día a día-, reflexionando sobre la fragilidad de la libertad, el valor de las humanidades y la importancia de no perder el pensamiento crítico.
“Roma es la mejor serie que existe”, afirma el experto en latín.
Menciona que la historia de Roma comenzó gracias a una pizza (o al menos a la base de pan -mensa- que se comió Eneas). ¿Los enfoques cotidianos y pragmáticos ayudan a acercar la Historia?
-Los romanos eran muy pragmáticos. Estas son las características que definen a esa pequeña aldea del interior de la Península Itálica, a 20 kilómetros del mar. El Mediterráneo estaba lleno de piratas, Pompeyo en el siglo I a.C. les manda a todos al Caribe y allí hacen las películas para dentro de unos 2.000 años (risas). Es un pueblo de agricultores, muy toscos y rudos, pero muy disciplinados. Traerlo a la actualidad a mí me parece clave. Pequeña historia de la antigua Roma es un libro para lectores de todas las edades, como digo yo: de 10 a 100 años. Para quienes no tienen ni idea de Roma, les va a gustar y a atrapar, porque Roma es la mejor serie que existe. Lo intento contar de una forma divertida, en la vida es más fácil descartar que elegir. Hablar de la historia de Roma es hablar de nosotros mismos. La configuración que tenemos política, social, nuestras costumbres... ¿Por qué nos gusta en Euskadi ir tanto a los bares? Por los romanos, que hacían vida en los bares. Aunque Roma desaparece como imperio político, queda su cultura y su civilización. Si queremos analizar lo que nos pasa bien, tenemos que conocer su historia, al igual que si queremos dar respuestas con lucidez hacia el futuro.
En la antigua Roma ya existían leyes para limitar el precio de los alquileres o pasos de cebra...
-Y había limitación para circular por el centro de Roma. Lo de Bilbao Central que hay ahora en tantos sitios...
¿También les estaban quitando el poteo?
-Fíjate, en Pompeya -que era una ciudad de vacaciones- de cada 25.000 habitantes en lo que se ha excavado, que todavía queda parte, creo que hay 300 bares.
Alguno era vasco (risas).
-Seguro. Nos pensamos que los romanos vivían todos en chalets por las películas. Los que tenían dinero vivían en casas, el resto vivíamos en pisos. Yo ya vivía entonces, esto es una reencarnación (risas). En pisos de hasta 6 o 7 alturas sin ascensor, sin agua corriente, sin luz, sin baños..., por eso había tantas termas. Y eran muy importantes las cloacas, porque había que depurar los residuos de una ciudad como Roma, con un millón de habitantes.
Como experto en latín, la palabra “idiota” definía a quien no se implicaba en los asuntos públicos. ¿Es su intención que cada lector lleve a cabo su propia república?
-Sí, divulgación con rigor. Porque serio no es lo contrario de divertido. Lo contrario de divertido es aburrido. Hay que pasárselo bien leyendo las cosas y aprender, es lo que pretendo. Ese principio muy clásico: docere delectando (enseñar divirtiendo) y que los jóvenes se den cuenta de los valores que hicieron grande a Roma. Tiene tres etapas: la monarquía; 150 años, no era hereditaria, el Senado votaba al rey y era vitalicio..., la República; son casi 500 años y el Imperio; que lo inventa Augusto, es una dictadura pero le cambia el nombre. ¿Lección?: nos cambian el nombre de las cosas para ocultarnos la verdad de las cosas. ¿En cuantos países del mundo pasa ahora?, que en realidad son dictaduras con apariencia de democracia...
Panem et circenses...
-Claro... Roma tiene sexo, corrupción, política, traiciones, lealtades, pasiones..., sirve para valorar cosas como -por ejemplo- lo frágil que es la libertad. Nunca quiero condicionar al lector, prefiero que decida por sí mismo, pero se me ocurre que algún importante -famoso en el mundo- se parece bastante a algunos de los emperadores, y no de los buenos como Trajano y Adriano, sino de los piraos como Calígula y Nerón. No hay que acercarse a los romanos como si fuéramos un club de fans, sino para no repetir la historia.
¿Cuáles cree que son los gladiadores que nos tienen tan entretenidos ahora?
-Esto que mencionabas del panem et circenses (pan y circo) está ya inventado. En Roma, para evitar las hambrunas y las tensiones sociales hubo guerras civiles entre la aristocracia y el pueblo. La primera ola general de la historia se produce allí en el 500 a.C. Había el reparto de trigo, la annona, que sería el equivalente al ingreso mínimo... Luego, los emperadores cambian paz por libertad y tienen que tener entretenido al pueblo. ¿Nuestros gladiadores ahora? No estoy en contra de los programas de entretenimiento, pero sí de los que son solo de eso. En las redes sociales estoy y hago una labor de divulgación, pero nada en demasía, como decían los clásicos también... Eso no nos puede hurtar, quitar, robar el pensamiento y la lectura. Te ayuda a ser más crítico y a decidir por ti mismo qué es la libertad. Leer la Pequeña historia de la antigua Roma te hace más libre.
Roma nació de una mezcla de desarraigados y diferentes pueblos. Es una clara lección de supervivencia que puede darnos frente a los desafíos de la migración actual…
-La fundan Rómulo y Remo, y el primero mata a su hermano porque se salta la ley. No hay nadie por encima de la ley (dura lex, sed lex), esa es la gran lección de Roma. Los saca adelante una prostituta, Lupa, pues no importa en Roma tu pedigrí, sino lo que haces. Y luego se forma por la integración de los pueblos que la rodean. No querían que nadie tuviera mucho poder... Hay intercambio comercial, emigración, surge una democracia, no hay un poder fuerte... ¿Por qué cometer los errores de siempre, si podemos cometer otros nuevos? Eso me parece clave.
Siguiendo la máxima de Horacio de enseñar deleitando, en su pódcast Locos por los clásicos reivindica la supervivencia de las Humanidades.
-¿Por qué en los cinco países grandes de Europa se estudia latín y cultura clásica, y aquí no? Cuando dicen: “No se ponen de acuerdo los grandes partidos”. Joder, en esto sí, que la cultura clásica sea obligatoria en la ESO, al igual que un año de latín... Luego, el que quiera hacer Humanidades ya estudiará un poco más, pero al menos todos los alumnos, porque nos hace más críticos. Y no nos quieren críticos. Yo creo que esa es la clave.
Si pudiera tomarse unos calamares a la romana con algún personaje para resolver un chisme histórico sin concluir, ¿a quién elegiría?
-Me parece fascinante Cleopatra. Personaje de la historia universal en un mundo dominado de hombres. Hemos avanzado algo, y ahí tienes a la reina de Egipto, cultísima, guapísima, hablaba 8 idiomas... Se pone el mundo por montera. Pensamos que hemos inventado el poliamor pero no, había matrimonio homosexual y se podían divorciar con menos dificultades. Se va a Roma con César, vuelve a Egipto, se enrolla con Marco Antonio, tiene varios hijos... Podría haber participado en La isla de las tentaciones y a la vez haber estado en la biblioteca de Alejandría. Encima, Augusto le lanza una campaña de fake news tremenda a ella y a Marco Antonio para justificar lo que en realidad es una guerra civil para hacerse con el poder. Ahora hablamos de bulos... Él piensa que está muerta y se suicida y ella -antes de que Augusto la lleve prisionera y la exhiba por las calles de Roma- también. Fíjate qué historia de amor. Esto lo ve Shakespeare y dice: “Aquí tengo una tragedia para que hagan una película en Hollywood”. Es un personajazo.