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Entre los muchos atractivos que ofrece Menorca a sus vecinos y a sus visitantes existe uno que puede pasar desapercibido para muchos, aunque es más que posible que lo hayan disfrutado sin saberlo. Se trata de una ruta senderista que recorre todo el perímetro de la isla, que recorre toda su costa. Se trata del Camí de Cavalls.
Su trazado de 185 kilómetros se presenta como algo más que una actividad para los amantes de las actividades al aire libre. Es una ruta que, a través del paisaje, hace un recorrido por la historia menorquina, por su patrimonio, por su paisaje, por sus pueblos y por sus paisanos. Este camino público conecta calas vírgenes, acantilados, faros, bosques y pueblos tradicionales, todo ello en un entorno protegido por la Reserva de la Biosfera.
El Camí de Cavals llega a Cala Morel, final del tramo que sale de Algaiarens y comienzo del que llega a Punta Nati.
Origen defensivo
El trazado del Camí de Cavalls tiene un origen militar. Era la vía que conectaba los diferentes puntos de vigilancia de la costa. Ya aparece documentado en el siglo XIV como vía utilizada por los soldados a caballo para proteger Menorca de ataques piratas. Al parecer, el rey Jaime II, quien ordenó a los caballeros de aquel tiempo mantener un caballo armado para la defensa de la isla y de sus habitantes y mantener estas vías de comunicación en buen uso para facilitar los traslados.
A pesar del paso de los siglos, este recorrido no se perdió y las diferentes autoridades que gobernaron el lugar lo mantuvieron, como el gobernador británico Richard Kane, que en 1736 lo consideró como un “camino real” y ordenó mantenerlo “limpio y transitable como se hacía antiguamente”. Cincuenta años después, en 1758, bajo dominio francés, el conde de Lannion mandó no solo su mantenimiento sino también su ensanchamiento. En 1782, el conde de Cifuentes, gobernador español, encomendó que “los caminos llamados de caballos estén abiertos y del todo libres y compuestos de poderse libremente transitar...”.
En 2010, y tras unos años de abandono, la presión popular de los vecinos de Menorca consiguió su reapertura oficial en 2010 como sendero público. Para ellos, el Camí de Cavalls tiene un valor que va más allá de lo puramente histórico y suma valores culturales y sociales.
A pie, en bicicleta o en caballo
Una vez puesto en valor y debidamente acondicionado, el Camí de Cavalls se ha convertido también en un importante atractivo turístico que se puede recorrer a pie, en bicicleta o a caballo, y está dividido en 20 etapas que permiten adaptar el recorrido a todos los niveles.
Hay tramos sencillos, ideales para una caminata en familia, y otros más exigentes, que transcurren por terrenos rocosos o aislados, fruto de uno de sus mayores atractivos, la diversidad paisajística. En el norte, el camino recorre parajes abruptos y salvajes con tonos rojizos, como los de Cavalleria o Pregonda. En el sur, las arenas blancas y las aguas turquesa de calas como Macarella, Turqueta o Mitjana invitan al descanso.
Es de libre acceso, pero hay unas limitaciones que se deben cumplir. Los grupos que quieran recorrerlo y que superen los umbrales establecidos (25 senderistas, 8 ciclistas o 8 jinetes) deberán contar con la respectiva autorización otorgada por el Consell Insular de Menorca.
Esta ruta, catalogada como Gran Recorrido bajo la denominación GR 223, permite llegar a lugares emblemáticos como el faro de Favàritx, el Parque Natural de s’Albufera des Grau o el monte Toro, el punto más alto de la isla, y descubrir el patrimonio etnológico menorquín: desde los milenarios talayots hasta las tradicionales barracas y muros centenarios de piedra seca en los campos agrícolas, pasando por antiguos búnkeres y torres de vigilancia.
20 tramos para una vuelta circular
Los 185 kilómetros del Camí de Cavalls son una más que respetable distancia, por lo que se puede disfrutar de esta senda costera por etapas. La ruta que se puede ver en la página web oficial consta de 20 tramos, más que etapas, que en su mayoría no sobrepasan los 10 kilómetros. Solo siete lo hacen y la más larga apenas llega a los 14.
Aunque es circular y cada cual puede empezar por donde le dé la gana, además de que no es obligatorio hacerla entera ni del tirón, el punto de partida de la ruta y del primer tramo se puede establecer en el puerto de Maó, en el este de la isla, y desde allí llegar en dirección norte hasta Es Grau, a 9,96 km.
Cala Pregonda, en la costa norte de Menorca.
A partir de aquí, los tramos planteados por la costa norte son Es Grau - Favàritx (8,56 km), Favàritx - Arenal d'en Castell (13,5 km), Arenal d'en Castell - Cala Tirant (10,8 km), Binimel·là - Els Alocs (8,76 km), Els Alocs - Algaiarens (9,61 km), Algaiarens - Cala Morell (5,39 km) y Cala Morell - Punta Nati (6,96 km).
El faro de Punta Nati marca el extremo oeste de esta parte de la isla y comienza la bajada hacia la costa sur con la etapa desde aquí hasta Ciutadella, la antigua capital, tras recorrer 10,5 km. Las siguientes son Ciutadella - Cap d'Artrutx (13 km), Cap d'Artrutx - Cala en Turqueta (13,2 km).
De nuevo, ya en el sur, el Camí de Cavalls gira en dirección este para encarar Cala Galdana en un corto trayecto de 6,38 km. Le siguen los tramos de Cala Galdana - Sant Tomás (10,4 km), Sant Tomás - Son Bou (6,43 km), Son Bou - Cala en Porter (7,92 km) y Cala en Porter - Binissafúller (11,6 km).
Las restantes tres etapas suben hacia el norte por el este de Menorca para acabar en Maó. Son Binissafúller - Punta Prima (8,06 km), Punta Prima - Cala de Sant Esteve (7,2 km) y Cala de Sant Esteve - Maó (6 km). De nuevo en el puerto de la capital, ya se puede empezar a pensar en recorrer el interior de esta isla única y con una historia que merece conocerse.