Ander Barrenetxea vuelve a ser ese futbolista impredecible para el rival, ese jugador que nunca sabes por donde va a salir y que es capaz de detalles técnicos que muy pocos logran en un terreno de juego. Contra el Betis esta jornada volvió su mejor versión y el equipo lo agradeció con creces.
No ha sido un camino de rosas el recorrido por el joven delantero de la Real Sociedad. Inició la temporada siendo el mejor de largo cuando hacía falta que alguien pusiera algo de luz a un equipo muy apagado en todos los sentidos, para caer después en un tramo de temporada en el que debió convivir con problemas físicos a raíz de una lesión muscular que se produjo en el derbi contra el Athletic.
Sin embargo, su momento actual está resultando clave para que la Real sea ese equipo amenazante cuando ataca. Con Guedes lesionado y Kubo firmando su peor campaña desde que está en la Real, es Barrene el encargado de tomar la responsabilidad de que pasen cosas cuando el cuadro txuri urdin ataca.
Su calidad técnica, su regate, sus conducciones y desborde salieron todas a relucir en el enorme partido que firmó contra el Betis. Fue siempre una pesadilla para los defensas del equipo andaluz y de sus botas nacieron las mejores jugadas. Llega al momento final de temporada en modo estrella y, además, con el Mundial a la vuelta de la esquina. Ahora mismo, hay pocos futbolista seleccionables mejor que él en su posición.