Vida y estilo

Baile moderno y síndrome de Down: “Para nosotros, es terapéutico”

Tres grupos de la Fundación Síndrome de Down del País Vasco aprenden coreografías y pasos de baile con la escuela Dena Bilbao en su camino para normalizar las capacidades diferentes
Más de 40 alumnos participan en los grupos de baile moderno de la fundación. / Cedida

Las actividades de ocio y deporte son un momento de disfrute sin preocupaciones en la vida de niños y adultos. Si hablamos de personas con síndrome de Down y otras formas de discapacidad intelectual, además de promover su bienestar físico, podemos sumar enteros en su autonomía personal y favorecer su interacción social. Y en el caso de que la actividad se lleve a cabo de manera inclusiva, tienen la oportunidad de participar en igualdad de condiciones con los demás.

Ander Iker Latasa, responsable del programa de ocio, tiempo libre y voluntariado de la Fundación Síndrome de Down del País Vasco, reconoce que, cuando empezó a darle vueltas a la creación de un grupo de baile moderno, su experiencia estaba más vinculada al deporte adaptado. Pero quería ver qué tal salía el experimento y tener la opción de mostrar las coreografías junto a otras escuelas de baile en espacios inclusivos. Al final, fue una ocurrencia con chicha: desde 2021, año de constitución del primer grupo de baile, con 12 miembros, se ha pasado a un total de tres grupos con más de 40 participantes.

Un disfrutón fin de curso

Dena Bilbao se encarga de la evolución artística y el progreso de los grupos de baile de la fundación. De momento, todo marcha sobre ruedas. Y aunque estamos arrancando la temporada, ya se vislumbra en el horizonte la exhibición de fin de curso, donde los alumnos reparten alegría y suelen mostrarse muy disfrutones. Lydia Rodríguez comenta que su plan, a priori, sería que los bailarines con síndrome de Down participasen en igualdad de condiciones con el resto de alumnado de la escuela, durante el evento abierto al público del mes de junio en el Teatro Campos Elíseos. Se trata de un día grande para la escuela. Las entradas para esta cita con el baile se agotan “en 10 minutos”, advierte Lydia. Ante la posible avalancha de la demanda, está previsto que se celebren dos jornadas de exhibición para que nadie se quede sin poder asistir al espectáculo.

Todos los viernes ensayan sus pasos de baile en una de las salas de la fundación, en la calle Virgen de Begoña de Bilbao. Según cuenta Ander, “cada grupo tiene sus canciones favoritas y su propio bagaje”. Entre estos más de 40 bailarines, hay de todo. “A algunos les gustan los ensayos, mientras que otros prefieren expresar lo que llevan dentro y mostrar lo que han aprendido y las coreografías que han ido preparando a lo largo del curso”, añade Ander.

Su compromiso se basa en acercar el baile. Cedida

Desde el mes de septiembre, la escuela de baile y danza Dena Bilbao, del barrio de Santutxu, se encarga de aportar su particular filosofía de baile moderno a estos tres grupos. “El baile es expresión, nuestro lenguaje y nuestra manera de relacionarnos, y por lo tanto debe ser accesible para cualquiera que sienta pasión por él. Aquí no se trata de competir, sino de compartir”, explica su fundadora y directora Lydia Rodríguez. La danza urbana, prosigue Lydia, tiene la capacidad de “evadirnos de los problemas cotidianos” y permite realizar una misma actividad “sin distinción de clase, raza o cualquier tipo de condición”.

Cuando Dena Bilbao abrió sus puertas en 2003, ella estaba especializada principalmente en hip hop. En todo este tiempo la escuela ha impartido clases “a personas invidentes y también a algunas personas con síndrome de Down que participaban integradas dentro de las clases habituales”. Esta es la primera vez que Dena Bilbao se implica de lleno con grupos completos de personas con trisomía 21. “Está siendo una oportunidad preciosa y un paso natural en nuestro compromiso de acercar la danza a todo el mundo sin barreras artificiales. Estamos encantadas. Esta experiencia es sencillamente extraordinaria”, expone la directora de Dena Bilbao.

La “verdadera” inclusión

La normalización es uno de los aspectos más destacables de estas clases. Por eso, Lydia dice que “no se trata de hacer caridad ni de bajar el nivel, sino de ofrecerles el mismo rigor, cariño y exigencia técnica que al resto, adaptando nuestra metodología para que exploten todo su potencial. Ver cómo disfrutan, cómo se esfuerzan en cada ensayo y cómo fluye el compañerismo es el mayor regalo que nos puede dar esta profesión. Nos confirma que la verdadera inclusión se consigue bailando juntos”.

Para Ander, el objetivo principal de la actividad consiste en “expresarse y relacionarse. La música y el baile les aportan un bienestar emocional y social a todos ellos. Se fomenta su participación, se mantienen activos y se les saca una sonrisa. Para nosotros, es terapéutico”. Desde Dena Bilbao recuerdan que resulta fundamental “transmitir emociones y conectar con la música” mientras los alumnos realizan distintos pasos de baile.

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Modales y valores: la ética del baile

“Todo el mundo, en la medida en que se involucre, va a conseguir bailar bien”. Lydia Rodríguez destierra el mito que dice que no todo el mundo vale para moverse con soltura en la pista de baile. En Dena Bilbao, subraya Lydia, hacen hincapié en los “valores” y las “cualidades humanas” que se deben tener en una escuela de danza y baile. “No es plan de que te vayas a tu casa más inseguro de lo que has llegado a la escuela. Procuramos que las personas que vienen aquí se cuiden mutuamente, como en una familia”, asegura. Por eso, “siempre que alguien hace algo bien, en vez de sentirnos más pequeños, nos alegramos de su logro y nos ayuda a crecer. La comparación siempre tiene que ser con uno mismo”, recalca. Y esto sirve para grupos de niños a adultos. Los buenos modales y los valores no entienden de edades.

Para lograr una mayor implicación, el profesorado de la escuela trata de adaptarse a las distintas edades y niveles, explicando los orígenes y la historia de cada estilo. Lydia pone el ejemplo del paso Bart Simpson, que viene de los famosos dibujos animados creados por Matt Groening. Mientras cuenta esto, a Ander se le dibuja una sonrisa.

25/10/2026