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De anfitrión a invitado, de encargado de entregar los Premios Sabino Arana (lo que llevó a cabo hasta en 15 ocasiones como presidente de esta institución entre 2005 y 2020) a recibir emocionado uno de estos galardones. Juan Mari Atutxa (Areatza, 1941), que lo ha sido todo en la vida institucional de Euskadi, desde consejero de Interior hasta presidente del Parlamento Vasco pasando por concejal, diputado y apoderado en las Juntas Generales vizcainas, ha tenido un recuerdo especial durante su discurso en el Teatro Arriaga a todos los que colaboraron con él durante estos años que contribuyeron de forma decidida a consolidar las instituciones de Euskadi.
En primer lugar, ha expresado que se siente “en deuda con la sociedad vasca, que me otorgó confianza, afecto, apoyo, reconocimiento y colaboración cuando me encargó grandes responsabilidades”. A continuación ha compartido su premio con los “equipos que me han acompañado”, de quienes destacó su “capacidad, lealtad y trabajo”. Quien ha estado en el punto de mira de ETA a lo largo de muchos años ha dedicado un especial recuerdo a los escoltas y ertzainas que “se jugaron la vida, durante un par de décadas, conmigo y por mí”. “Gracias a su pericia estoy hoy ante ustedes”, ha sentenciado, por lo que ha trasladado a todos ellos su “admiración, reconocimiento y respeto”.
Renegar de la violencia
De forma personal, Atutxa ha agradecido “los valores y enseñanzas que recibí de mis padres y hermanos en el caserío de Larragan” y ha puesto en valor las raíces de su identidad nacidas en el medio rural, desde las que “remando juntos conseguimos convertir en un país el territorio que nos devolvieron en ruinas”. Ha recordado que “unos pocos, a base de violencia y fanatismo, intentaron impedir este logro colectivo”, en referencia a los que ejercieron la violencia y quienes les apoyaron. En el momento actual, cuando “pretenden presentarse como parte de la trainera que nos ha traído hasta aquí” ha llamado a “exigirles respeto, reconocimiento, memoria, verdad, justicia y reparación”. “Solo serán remeros de pleno derecho cuando renieguen, con todas las consecuencias, de la violencia con la que castigaron a este pueblo”, ha exigido.
“Trabajar juntos” es, por tanto, “la clave para superar lo inaguantable, generar convivencia y progreso. Para vencer el miedo, desterrar el odio, entender y apoyar a quienes más sufrían”, ha certificado. En un panorama especialmente convulso, no solo en el Estado español sino en una esfera internacional que se asoma al abismo más de lo razonable, ha asegurado que “así veo a los dirigentes de nuestro país: plantando cara a la polarización con la que los caudillos de hoy intentan vender como modernas recetas del pasado, tan antiguas como fracasadas”. Ideas que ha llamado a “combatir con más y mejor democracia”.