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Asier Villalibre: "No siento que sea la esperanza del gol en el Athletic"

El jugador del Athletic, Asier Villalibre, posa para DEIA
El jugador del Athletic, Asier Villalibre, posa para DEIA

El Bufalo se sienta y proyecta la tranquilidad con la que se define. Su discurso es pausado, con aires pacifistas, a pesar de que en el campo embiste contra toda oposición como si de cada disputa dependiera todo su ser. Esa expresividad sobre el terreno de juego y su espontaneidad le han granjeado una honrosa reputación. Posee el cariño del pueblo. Es la naturalidad hecha futbolista, a pesar de que trata de desmitificar la opinión que hace justicia a su manera de ser. "Sí, claro", responde cuando es preguntado sobre si conserva sus amistades de infancia, como si la fama fuera ajena a estas cuestiones. "Cada uno hace lo que le hace feliz". Así define sus actos un delantero al que le gusta permanecer en la calma que concede el aislamiento durante una concentración, pero que igualmente busca arroparse de su entorno, el que le permite disfrutar del día a día.

¿Cómo marcha la concentración en Suiza?

—De momento, tranquilos. Llevamos solo unos días, hemos jugado un partido y estamos cogiendo forma y sensaciones. Poco a poco.

¿Ha dolido comenzar la serie de amistosos de pretemporada con una derrota?

—Al final siempre queremos ganar, sea amistoso o no, pero ahora lo importante es coger sensaciones e ir mejorando como equipo e ir adaptándonos. En definitiva, ir mejorando.

El 'stage' es de nueve días. ¿Los jugadores disponen de margen para distraerse más allá del fútbol?

—Sí, al final estamos en las habitaciones. Unos juegan a cartas, otros juegan a las consolas... Hacemos piña. Al final aquí tenemos que estar entre nosotros, tenemos que tener también cuidado por la situación, estamos aquí dentro del hotel y conociéndonos más.

Es una oportunidad para hermanar al vestuario.

—Sí, conoces más a la gente. Es verdad que hay muchos que ya nos conocemos de otros años, pero hay gente que sube que también tiene la oportunidad para socializarse con nosotros. Es una buena oportunidad.

En su caso, ¿qué hace en los ratos libres?

—Soy más de estar solo en mi habitación. Me gusta ponerme alguna serie, jugar a la Play... Me gusta estar solo.

Son un grupo de jóvenes conviviendo durante varios días y en el mismo espacio. ¿Hay cabida para las trastadas?

—Alguna broma entre nosotros seguro que hay, pero la verdad es que de momento todo el mundo se está portando muy bien.

¿Se puede contar alguna anécdota, aunque sea sin dar nombres?

—Es que de momento aquí no ha pasado nada y no recuerdo de otros años. Ahora mismo no se me ocurre nada.

Llevan aún poco tiempo instalados aquí...

—Sí, eso es.

En su tiempo de vacaciones se le ha podido ver entrenando de portero con los cadetes del Basurto, donde juega su hermano pequeño, también se le ha visto echando alguna patxanga con niños o tocando la trompeta en algún festejo. Esa espontaneidad no es algo habitual, ¿no?

—Yo creo que se le está dando más bombo del que debería de darse. Yo he hecho cosas que a mí me gustan, como otra gente que sale fuera porque le gusta hacer eso en su tiempo libre. No tiene nada de malo ni una cosa ni la otra. A mí, en mis vacaciones, pues si me gusta ir a jugar un partido con los amigos o con la electrocharanga es lo mismo que si te gusta ir a la playa o viajar. En vacaciones todos los gustos son válidos y hay que respetar todo. Cada uno hace lo que le hace feliz.

¿Usted es consciente de que es una persona querida precisamente por esa naturalidad con la que lleva el ser un futbolista profesional?

—Al final, no intento ser de una manera o de otra. Hago las cosas que me gustan y llevo el día a día así. No pienso en otras cosas.

Desde luego, se habla de usted como alguien con una gran personalidad. ¿Usted cómo se definiría?

—Como una persona tranquila, que le gusta estar con su entorno y disfrutar del día a día. Nada más.

¿Conserva sus amistades de infancia?

—Sí, claro.

En el plano futbolístico, ¿cómo se encuentra a título individual?

—Bien, a gusto. Este es otro año más y vas cogiendo confianza. Esa confianza que igual cuando subes te sientes un poco más apartado, no por la plantilla, sino por ti mismo, porque tienes que ir cogiendo nivel, tienes que ir cogiendo confianza, y ahora estoy mucho mejor.

La temporada pasada triplicó los minutos de juego con respecto al curso anterior. ¿Cree que esa inercia de aumentar la participación se mantendrá este año?

—Eso al final hay que ganárselo. Hay que entrenar bien y jugar bien. Hay que dar resultados. Así que eso se va viendo semana tras semana.

¿Considera que está preparado para ser titular, que lo merece?

—Sí, claro. Yo preparado siempre estoy. Todos los jugadores estamos siempre preparados para cuando el entrenador nos necesite. Pero merecer o no merecer creo que es algo que es muy relativo. Sí que lo que hay que hacer es trabajar día a día, entrenar y seguir mejorando.

¿Siente que cuenta con la confianza del entrenador?

—Sí, siento que confía en mí. Eso al final hay que devolverlo con resultados y buenos minutos.

En el vestuario se ha venido destacando que Marcelino es muy cercano a los jugadores. ¿A usted qué le pide, qué espera de usted?

—Más movilidad arriba, no estar parado. Conmigo, individualmente, suele hacer mucho hincapié en eso. Y sí, la verdad es que un entrenador muy cercano, que intenta ayudar mucho al jugador.

En ese sentido, la plantilla agradece esa forma de ser.

—Sí, la verdad.

¿Usted siente que es la esperanza del gol en el Athletic?

—No, al final esos nombres, esas cosas que pone la afición... Yo creo que lo importante es no darle importancia, porque si lo haces coges un peso, una responsabilidad muy grande, que luego quizá no puedas llevar contigo. Yo intento entrenar y mejorar día a día, dar lo mejor de mí. Si lo seré o no lo seré, eso nunca se sabe, no se sabe quién puede serlo. Lo importante creo que es dar lo mejor de uno mismo.

¿Se siente un jugador con margen de progresión?

—Siempre se puede mejorar, pero yo y cualquier persona, desde el mayor de la plantilla hasta el más joven. Yo creo que todos podemos mejorar.

¿En qué diría que destaca y qué cree que debe mejorar para ser un delantero más completo?

—Destacar, no me gusta hablar de las cosas en las que puedo destacar. Y mejorar, pues en lo que hace hincapié el míster, más movilidad arriba, estar más atento y dar más soluciones al equipo.

El olfato goleador va asociado a la figura del delantero. ¿Es algo que se consigue o es algo innato?

—Es más una cuestión de mejorar. La experiencia también te da el estar en el momento, estar en el situo adecuado. Yo creo que todo es mejorable.

El planteamiento táctico de Marcelino, con un dibujo de 4-4-2, ¿cree que le beneficia o le perjudica con respecto al esquema que se venía utilizando?

—Todos los esquemas son diferentes. Nosotros lo que tenemos que hacer es asumirlo y saber lo que tenemos que hacer cada uno en ese esquema, cumplir nuestro papel para como grupo dar lo mejor de nosotros. Ni beneficia ni es para mal. Creo que todo lo que viene si lo trabajamos es para bien, así que nosotros estamos en ello.

Este planteamiento junta a dos delanteros y eso le abre puertas.

—Al juntar a dos tenemos más oportunidades de jugar y de tener más minutos, pero como formación yo creo que cualquiera viene bien.

Esta temporada volverá el público a los estadios. Por medirlo de alguna manera, ¿qué tanto por ciento de importancia puede ejercer en el resultado de un partido?

—No sabría poner un número del uno al diez, pero mucho, es mucha la importancia. Históricamente ya se ha visto que en el Athletic, en San Mamés, el empuje de la grada siempre ha ayudado a que el equipo rival se achante un poquito y que el Athletic se venga arriba. Eso ayuda mucho. Es verdad que lo echamos de menos y lo necesitamos.

¿En el vestuario se habla de la frialdad de la ausencia del público e incluso del impacto que ha podido tener en el devenir del equipo durante la pasada temporada?

—Sí, claro. Siempre comentamos que se echa de menos a la gente. En los partidos como el que hemos jugado contra el Sankt Gallen vemos que la grada ya está un poquito llena y dices joe, qué impresión, qué ganas de que esté así San Mamés. Sí, se comenta.

¿Eleva el ánimo?

—Ver a la gente después de todo lo que ha pasado es especial.

20/07/2021
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