El programa de esta semana Con Orgullo contó con la presencia de Asier Bilbao, a quien definen con cariño como una leyenda viva y embajador del colectivo en Bilbao. Durante la charla con la directora del espacio Ewa Murillo y el colaborador, Gontzal Madariaga, Cultura y derechos humanos en Ortzadar LGBTI+, el artista echó la vista atrás para recordar cómo comenzó en el mundo del espectáculo con apenas 16 años, un camino que consolidó tras abrir su icónico local en el año 1992.
Con la sinceridad y el desparpajo que lo caracterizan, Asier reflexionó sobre su labor y el significado de crear espacios seguros: «Lo que más disfruto de ese bar, de verdad, es de ver que nunca, jamás, nunca es nunca, ha venido la policía a separar a nadie... Quien entra allí, nada más entrar, yo con mis ojitos que siempre estoy, le coloco un código de barras. Y ese código de barras lo mires por donde lo mires es respeto, respeto, respeto».
Asimismo, el showman profundizó en la evolución terminológica del colectivo, distinguiendo con claridad su identidad artística: «Yo jamás, si alguien me llama drag queen, no me ofende, pero digo: "¿Y eso qué es? ¿Algún florero nuevo chino?". Yo siempre he sido transformista, artista y no he sido más», apuntando cómo se vivía esta realidad en los coloridos pero complejos años 80 en Bilbao.
Para cerrar, Asier dejó una profunda reflexión sobre la necesidad de no dar por sentados los derechos actuales ni olvidar los momentos oscuros de la historia reciente del País Vasco: «Jamás deberíamos olvidarlo, que parece como que se está pasando un poquito de página, ¿no?... Que siempre haya algo, un libro, una reseña que te diga: "Esto pasó y no estuvo bien"». Sin embargo la despedida fue más apoteósica y musical : LA BILBAO de Asier Bilbao. Hasta pronto!