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El agotamiento laboral está en su punto más alto, algunos estudios señalan que dos tercios de los empleados afirman sufrir agotamiento laboral lo que supone un desafío importante, según la destacada psicoterapeuta estadounidense Shaina Siber, quien ofrece soluciones basadas en la ciencia en su nuevo libro, 'Using ACT and CFT for Burnout Recovery: The Beyond Burnout Blueprint', con estrategias para ayudar a las personas en situaciones de alta presión a romper el ciclo de agotamiento.
El exceso de trabajo y el estrés crónico no solo agotan la energía, sino que también pueden deteriorar la salud, contribuyendo a una amplia gama de problemas psicológicos y físicos, como la depresión, la ansiedad, las enfermedades cardiovasculares e incluso un mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral.
El término 'burnout', acuñado por el psicólogo Herbert Freudenberger en la década de 1970, describía un estado de agotamiento físico y mental entre los trabajadores. Décadas más tarde, la Organización Mundial de la Salud reconoció formalmente el burnout como un 'fenómeno laboral', caracterizado por el agotamiento, el cinismo, el distanciamiento y la disminución de la eficacia.
"El agotamiento no solo nos hace sentir miserables; nos enferma. Medio siglo después de haberle dado nombre al problema, seguimos rascándonos la cabeza colectivamente sobre cómo resolverlo", afirma la experta.
Las personas que han experimentando agotamiento probablemente hayan intentado "solucionarlo" con más ejercicio, más sueño, más meditación, más sol o mejor alimentación; "tal vez te convenciste de que unas vacaciones o un día de spa reiniciarían tu sistema", afirma.
"No podemos depender únicamente de las buenas vibras"
"La verdad es que no podemos depender únicamente de las buenas vibras para superar el agotamiento. No hay suficientes jugos verdes, clases de yoga ni masajes en el mundo para erradicar el agotamiento con autocuidado. Incluso el brillo reparador de las vacaciones suele desvanecerse antes de que termines de deshacer la maleta", explica Siber.
Siber señala que, si bien no se puede ignorar las realidades sistémicas que provocan el agotamiento laboral, como la falta de personal adecuado, las cargas de trabajo imposibles, la discriminación en el lugar de trabajo y otros problemas generalizados y perjudiciales, sí se pueden reconocer estos desafíos y encontrar una manera de afrontarlos que no nos cause daño físico ni psicológico.
"No pido que la gente niegue o minimice estos problemas, ni que finja que no importan. Pero el agotamiento no es algo que se pueda eliminar simplemente cuando cambian las circunstancias externas. El dolor y los desafíos son inevitables en el trabajo y en la vida", declara.
Más que simplemente sentirse cansado
El agotamiento es más que simplemente sentirse cansado; es un estado de estrés crónico que altera la estructura cerebral. La ciencia nos dice que el estrés prolongado activa la amígdala, el centro del miedo del cerebro, a la vez que suprime la actividad en la corteza prefrontal, que rige la toma de decisiones y la regulación emocional.
Este desequilibrio deja a las personas atrapadas en modo de supervivencia, incapaces de acceder a la flexibilidad psicológica necesaria para recuperarse.
"El agotamiento suele llevarnos a un viaje mental en el tiempo: revivir el pasado, dramatizar el futuro o desconectarnos por completo. El agotamiento no se trata solo de cansancio; se trata de la erosión del significado, la conexión y la capacidad de acción en nuestras vidas", advierte.
La terapia de aceptación y compromiso (ACT) y la terapia centrada en la compasión (CFT) ofrecen una forma de reajustar la situación. En concreto, la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) promueve un concepto llamado "aceptación radical" para fomentar la flexibilidad psicológica, la capacidad de mantenerse presente, abrirse a experiencias difíciles y actuar en consonancia con objetivos más amplios.
Aceptación
Afrontar las situaciones difíciles con aceptación puede modificar las respuestas neuronales del cerebro ante pensamientos y emociones difíciles, reduciendo la hiperactividad en la Red Neuronal por Defecto (RND), vinculada a la rumiación y al pensamiento egocéntrico, al tiempo que mejora las conexiones entre las áreas de pensamiento superior y los centros de procesamiento emocional para obtener respuestas más equilibradas.
La Terapia Centrada en la Compasión (CFT) complementa esto utilizando la compasión para reducir el control del centro del miedo en el cerebro, regular el sistema nervioso y activar las vías de afiliación cerebrales que promueven la seguridad y la conexión. En conjunto, estos enfoques ayudan a las personas a pasar del modo de supervivencia al de prosperar.
El programa 'Beyond Burnout Blueprint' de Siber integra la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Centrada en la Compasión (CFT) en un marco diseñado para abordar el agotamiento desde su raíz, en lugar de mitigar su impacto con ajustes en el estilo de vida. A diferencia de las soluciones convencionales para el bienestar, que a menudo se centran en técnicas de regulación del sistema nervioso a corto plazo, como el ejercicio o la meditación, este enfoque profundiza en las reacciones psicológicas y sistémicas del cuerpo que alimentan el agotamiento.
El proceso comienza con la creación de una visión, lo que implica clarificar tus valores más profundos para que sirvan de guía a lo largo de todo el proceso. Posteriormente, el proceso implica dar la bienvenida a lo no deseado, lo que conlleva aprender a convivir con la incomodidad en lugar de reprimirla, fomentando así la resiliencia y la apertura emocional.
Minimizar los pensamientos negativos
Cuidar lo que se dice "es otro paso fundamental", es decir hay que tratar de minimizar los pensamientos negativos que alimentan la autocrítica y reemplazarlos con un diálogo interno más compasivo y flexible. Lejos de ser un lujo, la compasión ayuda a regular el sistema nervioso.
"Practicar la compasión intensa es esencial para cultivar la autocompasión, que atenúa el agotamiento y promueve la sanación emocional", explica Siber. Además, sugiere que las personas deben identificar sus fortalezas y lo que les importa, lo que les permitirá redescubrir lo que les da energía y satisfacción.
Siber describe ejercicios diseñados para ayudar a aplicar estos principios en la vida diaria. El ejercicio "Identificar la inflexibilidad", por ejemplo, ayuda a las personas a identificar patrones de rigidez psicológica que alimentan el agotamiento. Al observar estos patrones sin juzgarlos, los lectores pueden comenzar a modificar sus reacciones.
El agotamiento profesional no discrimina, pero afecta de manera desproporcionada a quienes trabajan en sectores de alta responsabilidad como la sanidad, la educación, el derecho, las finanzas y la tecnología. Siber destaca los desafíos únicos a los que se enfrentan estas profesiones, desde el daño moral en la atención médica hasta las exigencias implacables de las culturas corporativas competitivas. Para los líderes y los equipos, ella hace hincapié en la importancia del cambio sistémico, como cargas de trabajo justas, acuerdos flexibles y entornos psicológicamente seguros.
Para quienes desempeñan funciones de alta presión, Siber explica por qué cultivar la resiliencia es una táctica más sostenible que los cambios en el estilo de vida: "La resiliencia ante el agotamiento te permite regularte, reenfocarte y recuperarte cuando aparece el agotamiento. No se trata de esforzarte más para solucionarlo, sino de aprender a sobrellevar la incomodidad sin perder de vista lo que realmente importa".