El Arsenal y el Coventry City serán mañana los encargados de dar el pistoletazo de salida a la nueva temporada de la Premier League. Una campaña en la que 19 equipos querrán arrebatar el trofeo conseguido hace unos meses por los londinenses, pero con bajas probabilidades de poder coronar en su intento.
El equipo dirigido por Mikel Arteta parte como principal favorito para volver a campeonar gracias a la solidez mostrada el pasado año y al fichaje de Bruno Guimarães, un jugador que viene para formar el mejor centro del campo del fútbol inglés.
Este curso arranca marcado por dos hitos. En lo deportivo, un récord de nueve clubes ingleses disputarán competiciones europeas, con el Crystal Palace reinando en la Conference League tras doblegar al Rayo Vallecano.
En lo institucional, la liga implanta una transparencia arbitral histórica. A partir de ahora se usarán cámaras corporales para emitir audios entre colegiados y jugadores, se ofrecerán explicaciones casi en tiempo real de las decisiones del VAR a través de las redes sociales y se publicarán semanalmente los veredictos del panel independiente de incidentes clave.
City y Arsenal, los favoritos
El técnico donostiarra ha construido una máquina casi perfecta en el norte de Londres. El Arsenal acaba de levantar la liga y rozó la gloria continental cayendo en los penaltis de la final de la Champions League. Por si fuera poco, no han dejado que el conformismo llegara a los despachos y se han puesto manos a la obra con más fichajes para mejorar aun más lo que había.
La dirección deportiva ha incorporado al mencionado centrocampista brasileño por 87,5 millones de euros, a Piero Hincapié en defensa, y para sumar pólvora y desborde ha fichado a Christos Tzolis tras pagar 40 millones al Brujas. Un mercado sobresaliente al que solo le faltó la guinda del pastel, ya que los gunners tantearon seriamente dar el gran golpe del verano con Vinícius Júnior, que acabó renovando con el Real Madrid.
A pesar de contar con una plantilla en su absoluta plenitud deportiva, el mayor enemigo del equipo inglés es el desgaste físico del bloque. Bukayo Saka arrastra problemas crónicos en el tendón de Aquiles, Declan Rice padece un misterioso cuadro clínico en la espalda, William Saliba estará de baja un par de meses y Jurriën Timber se perderá el arranque del curso. Si la salud respeta a la enfermería londinense, son el rival indiscutible a batir.
Enfrente, el Manchester City se asoma al abismo de lo desconocido. La tiranía que cosechó veinte títulos bajo el mando de Pep Guardiola es historia y Enzo Maresca toma ahora las riendas de un equipo que también ha perdido por el camino al último Balón de Oro, 'Rodri', y a su brújula, Bernardo Silva. Las alarmas sonaron precisamente con la derrota en la Community Shield ante el propio Arsenal, un duelo que evidenció la distancia que media entre ambos clubes en la actualidad.
Aun así, no hay que subestimar a un equipo que llegó a ganar cuatro Premier Leagues seguidas, y que sigue contando con Erling Haaland y Phil Foden, además de haber reventado el mercado inglés tras pagar 135 millones al Nottingham Forest por el centrocampista Elliot Anderson, y estar a punto de hacer lo propio con Ayyoub Bouaddi, centrocampista del Lille por el que se habla que desembolsarán otros 100 millones de euros.
Los fichajes jugarán un papel clave
El mercado británico sigue batiendo récords y el Chelsea vuelve a ser el gran protagonista. Desde 2022, BlueCo, propietaria del club, gasta una media de 417 millones anuales para lograr posiciones mediocres (fueron décimos el curso pasado).
Este verano repiten la fórmula: 339 millones de euros de inversión liderados por Morgan Rogers. La papeleta recae ahora en Xabi Alonso, que asume el reto de ordenar un vestuario saturado de jóvenes. Precisamente para aportar algo de experiencia, el club ha sumado a veteranos como Jordan Henderson y Danny Welbeck. Sin jugar en Europa, el tolosarra está obligado a pelear arriba.
En Anfield, Andoni Iraola releva a Arne Slot tras un curso de alarmante fragilidad defensiva. El Liverpool apenas ha tocado su zaga, limitándose a lograr la cesión de Ronald Araújo desde el Barcelona. El club lo fía todo a la intensidad táctica de su nuevo entrenador para encajar un ataque de 200 millones liderado por Alexander Isak y Hugo Ekitike.
Por su parte, Michael Carrick afronta su prueba de fuego en Old Trafford. El curso pasado levantó al Manchester United con una efectividad goleadora insostenible. Sin Casemiro y con una columna vertebral que supera la treintena, la profundidad de banquillo queda en manos del fichaje de Youri Tielemans y de jóvenes como Kobbie Mainoo o Andrey Santos. Con el desgaste extra de la Champions, los diablos rojos buscarán romper la racha de ocho años sin pasar del tercer puesto.
Aunque si hay un banquillo caliente, es el del Tottenham. Tras rozar el descenso con dos decimoséptimos puestos consecutivos, la directiva ha gastado este verano más que el Real Madrid para traer a Sandro Tonali, Mateus Fernandes y Jan Paul van Hecke. Para colmo, la prensa inglesa apunta que los Spurs planean desembolsar 200 millones de euros al Manchester City por los fichajes de Savinho y Marmoush, dos futbolistas que no han acabado de cuajar en Manchester.
El proyecto queda en manos de Roberto De Zerbi, un técnico brillante pero de carácter volcánico que llega tras salir mal del Marsella.
Todo esto en un calendario que ya tiene sus fechas marcadas en rojo: el derbi de Mánchester en Old Trafford (13 de septiembre), la batalla de Merseyside en Goodison Park (28 de noviembre) y el clásico duelo entre Spurs y Arsenal (5 de diciembre), sin olvidar la innegociable tradición del Boxing Day el 26 de diciembre.