No todos los tomates son iguales. Los hay con historia, con nombre propio y con generaciones de agricultores detrás que han evitado que desaparezcan. En ellos pone el foco Aretxabaleta con la cuarta edición del Concurso de Tomate Autóctono de Euskal Herria, una cita que el próximo 6 de septiembre volverá a reunir a productores y hortelanos para exhibir y premiar los mejores ejemplares de variedades tradicionales. El certamen será el eje de una jornada dedicada a ensalzar al 'Aretxabaletako Larrosa', que se completará con un mercado de productos locales una ruta del pintxo, talleres y otras actividades gastronómicas.
Inscripción hasta el 2 de septiembre
El plazo de inscripción ya está abierto para participar en un concurso que, edición tras edición, se consolida como un escaparate para la conservación de las variedades autóctonas y el trabajo de quienes, desde sus huertas, mantienen vivo un patrimonio agrícola transmitido de generación en generación. Las personas interesadas podrán apuntarse hasta el 2 de septiembre, enviando la documentación requerida al correo electrónico kultura@aretxabaleta.eus.
La convocatoria está abierta a cualquier persona empadronada en Euskal Herria que cultive piezas autóctonas, quedando excluidos los tomates híbridos. Cada participante podrá presentar un máximo de cinco variedades con dos ejemplares de cada una, que deberán entregarse el mismo 6 de septiembre, entre las 9.30 y las 10.30 horas, en la carpa que se instalará en la calle Durana.
Premios
Un jurado formado por especialistas en gastronomía será el encargado de evaluar los tomates y decidir el palmarés. La persona ganadora recibirá un premio de 500 euros y trofeo, mientras que la segunda y tercer clasificadas obtendrán 300 y 150 euros, respectivamente. Además, el certamen reconocerá con una mención especial al mejor ejemplar 'Larrosa de Aretxabaleta', dotada también con 150 euros, y repartirá lotes de producto local entre los clasificados del cuarto al sexto puesto.
Más allá del apartado competitivo, la cita aspira a seguir reivindicando el valor de las semillas tradicionales y de las variedades que han sobrevivido gracias al esfuerzo de agricultores y hortelanos que, durante décadas, las han seleccionado y reproducido campaña tras campaña. Un patrimonio agrícola que forma parte de la identidad de Euskal Herria y que en Aretxabaleta encuentra, un año más, uno de sus principales escaparates.
Mucho más que sabor
El fallo del jurado se dará a conocer ese mismo día, a las 13.30 horas, poniendo el broche a un evento que volverá a reunir a quienes entienden que detrás de un buen tomate hay mucho más que sabor: hay historia, biodiversidad y una forma de preservar el legado de la tierra.