Sexta jornada de la Premier League. El Fulham visitaba en Portmand Road al recién ascendido Ipswich Town. En el minuto 88, The Cottagers acariciaban su primera victoria en el campeonato; estaban por delante en el marcador gracias al gol de Ryan Seggsegnon en el 55. Entonces se obró la remontada. Llegaron los dos tantos del conjunto local, en el 88 de Abdoul Ouattara y en el 91 de Dara O'Shea, que terminó ganando por 2-1. El Fulham daba así continuidad a su racha sin victorias en la competición doméstica. Álvaro Arbeloa perdía otra buena cantidad de crédito. Seis partidos, cero victorias y dos empates. El equipo permanece en la última posición de la tabla con dos puntos. En su casillero también figuran seis goles a favor y diez en contra. Como anécdota, el Coventry, otro nuevo entre la élite del fútbol inglés, solo ha anotado un tanto y ha encajado diez, pero esa única diana le permite respirar por encima, con tres puntos.
Arbeloa aterrizó en Inglaterra el pasado verano para comenzar de nuevo después de ser destituido en el Real Madrid, en la que fue su primera experiencia en un banquillo profesional. Allí ha encontrado una competición que pudo conocer de primera mano durante su estancia como jugador del Liverpool. Lo que quizás no esperaba es que después de solo seis jornadas su cargo estuviera sobre la cuerda floja.
Desafiante ante los micrófonos
La última derrota ha agravado los problemas que arrastra el Fulham. El propio Arbeloa no escondió su frustración. “Si no aprovechas tus ocasiones, tu rival lo hará”, expresó para los micrófonos de la BBC. El técnico salmantino de 43 años se mostró desafiante cuando le preguntaron por la amenaza que se cierne sobre su puesto. “Nunca me preocupo por mi posición. No siento miedo. No se puede ser entrenador si se siente”, subrayó.
Arbeloa consideró que la respuesta estaba incompleta. Fue entonces cuando apeló a su trayectoria en el Real Madrid: “Quizás no me conozcan, pero jugué en el mejor equipo del mundo, he entrenado al mejor equipo del mundo”. La declaración resume el principal argumento que le condujo al vestuario del Fulham, pero también es reflejo de su arriesgado discurso. Arbeloa se aferra a la experiencia acumulada en un entorno de máxima exigencia para trasmitir a la sociedad que está capacitado para soportar la presión. Pero la afición reclama resultados, no palabras grandilocuentes o vanidosas que no suman puntos.
Expediente abierto por las críticas a los arbitrajes
La arrojadez de Arbeloa ante las cámaras ya tuvo un sonado episodio días atrás, después del empate frente al Manchester United (1-1) el pasado 20 de septiembre. Entonces el entrenador del Fulham arremetió contra el arbitraje en lo que fue un recuerdo de sus actuaciones ante los medios durante su estancia en el Real Madrid, donde el discurso del partidismo arbitral invadió las ruedas de prensa. “Después del partido contra el Manchester City, supe que no dejarían perder al Manchester United. Hemos visto lo que ha hecho el árbitro en todos los partidos”, denunció. Arbeloa consideró que su equipo merecía más y que las decisiones arbitrales habían jugado en su contra.
La Federación Inglesa (FA) entendió que aquellas palabras podían superar los límites de una crítica deportiva. Así, el 30 de septiembre anunció que acusaba al entrenador de conducta indebida por unos comentarios que, según su comunicado, “implican un posible sesgo y/o cuestionan la integridad de un miembro del equipo arbitral”. La FA le dio hasta el 1 de octubre para responder. La acusación no equivale a una sanción, pero abrió un expediente disciplinario al preparador.
El técnico de Salamanca intentó matizar después sus palabras. Reconoció que su dominio del inglés podía haber influido en cómo se había expresado y afirmó que prefería no hablar de los árbitros “porque nunca se sabe”. También aseguró que conoce la dificultad de su trabajo y que trata de ayudarles. La rectificación no evitó el procedimiento de la FA. En cualquier caso, las protestas de Arbeloa no dejan de ser un síntoma de su necesidad.
Imagen del Ipswich-Fulham, con Emerson y Calvin Bassey.
Rumores de malestar en el vestuario
Los problemas de Arbeloa no terminan sobre el terreno de juego, donde las incorporaciones de tres jugadores del Real Madrid que conoció durante su etapa en las categorías inferiores del club blanco no han terminado de fructificar pese a la inversión de 54 millones de euros por ellos: Gonzalo García (40), César Palacios (10) y Manuel Ángel (4). En septiembre también circularon informaciones sobre un posible malestar en el vestuario, alimentadas por gestos en redes sociales de algunos jugadores y declaraciones que dejaban ver el descontento por la falta de minutos.
Kevin Santos publicó tras un partido sin minutos: “No hables, no oigas, no veas”; Alex Iwobi y Emile Smith Rowe eliminaron de sus perfiles el contenido relacionado con el Fulham. Joachim Andersen, que venía siendo uno de los pesos pesados del equipo, expresó su sorpresa por haber perdido la titularidad con el nuevo entrenador: “Me sorprende un poco. Fui capitán en muchos, muchos partidos la temporada pasada”. También defendió su propio rendimiento: “Creo que he jugado bastante brillantemente”. Más madera.
Arbeloa salió al paso de los rumores. Negó que existiera una fractura generalizada. Al contrario: defendió que el ambiente era positivo y admitió la frustración de algún jugador por no disponer de minutos, lo que consideró normal. También se mostró satisfecho con la actitud durante las sesiones de entrenamiento. El problema es que el fútbol no atiende a las palabras; son los resultados los que hablan del estado general de un equipo. Y el Fulham perdió sus tres primeros partidos de la Premier League (Chelsea, 2-3; Sunderland, 1-0; Crystal Palace, 2-3), consiguió después dos empates (Liverpool, 0-0; Manchester United, 1-1) y volvió a caer ante el Ipswich. De momento, el equipo es colista. Pese a ello, el técnico trata de trasladar confianza al grupo. “Estoy muy contento con muchas cosas que está haciendo mi equipo”, sentenció.
Dos exámenes que pueden marcar el destino
La siguiente prueba llegará con un margen de error cada vez más estrecho; puede que incluso haya dejado de existir, eso solo el tiempo lo determinará. Lo cierto es que el Fulham necesita resultados con urgencia, aunque por otra parte el técnico también considera que aún es pronto para cuestionar su proyecto. “Obviamente, solo son seis partidos, pero es cierto que necesitamos puntos”, expresó tras la última derrota. Si bien, tildó los dos próximos partidos de “finales” en el propio canal de comunicación del club. Y es que los dos siguientes compromisos pueden marcar el destino del banquillo precisamente por el estatus de los rivales, dos recién ascendidos. Primero el Hull visitará Craven Cottage y después el Fulham se medirá a domicilio al Coventry.