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La ascensión al Aratz desde Araia es directa y preciosa, con bosque, collados y una cima llena de carácter. En esta ocasión la recorremos junto a Miriam Serrano, enfermera de la UCI de Txagorritxu y autora del reto solidario ‘Respirar la Vida’, que vuelve a su monte favorito para celebrarlo. Una ruta que combina historia, paisaje y emoción.
Hay montes que se suben y montes que se viven. Aratz pertenece a la segunda categoría. Desde la localidad alavesa de Araia, su silueta domina el horizonte como una muralla pétrea que invita a caminar, a esforzarse y, sobre todo, a mirar.
Para muchos montañeros es una cima imprescindible del Parque Natural de Aizkorri-Aratz; para otros, un refugio emocional. Y para Miriam Serrano, enfermera de la UCI de Txagorritxu, es directamente su monte favorito. No es casualidad que haya querido volver a él después de completar su reto solidario Respirar la Vida, un desafío de alta montaña que la ha llevado a recorrer 129 kilómetros y 10.000 metros de desnivel por los Pirineos para visibilizar la salud mental, la diabetes y el trabajo de quienes cuidan. Es que “aquí vuelvo a respirar de verdad”, me dice mientras se ata las zapatillas de monte antes de empezar a subir. Y con esa frase comienza la ruta.
Llegando a la cabaña del Tuerto
El pueblo queda atrás entre caseríos y prados, y enseguida el camino se interna en un bosque que nos acompañará durante buena parte de la ascensión. Es importante seguir bien el recorrido: la zona intermedia está llena de pistas y senderos que se cruzan, se bifurcan y se confunden. No es una ruta difícil, pero sí una ruta en la que conviene prestar atención. Al poco de superar el kilómetro de camino, rodeamos la mole rocosa de Azpileta, una pared que parece vigilar el valle. El sendero serpentea entre hayas y robles, siempre con pendiente constante, siempre con esa sensación de estar avanzando hacia un lugar que todavía no se deja ver. Miriam y yo comentamos que este tramo no es caminar por caminar: tienes que fijarte, elegir, seguir las marcas. Al final como la vida cuando se complica: cada decisión importa.
Miriam en la cima del Aratz
Un poco más adelante alcanzamos el collado de Gaztelepo, un punto de transición donde el bosque se abre ligeramente y deja ver, por primera vez, la estructura del Aratz. Desde aquí la montaña ya no es una intuición: es una presencia. Hoy, con el sol de la mañana, el collado parece tranquilo, pero conserva ese aire de frontera entre dos mundos. El sendero continúa ganando altura hasta llegar a la fuente de Iturriotz. Es un punto clave de la ruta: agua fresca, sombra y un respiro antes de afrontar la parte más exigente. La fuente tiene su propia leyenda. Se decía que quien bebiera de ella antes de subir al Aratz regresaría con un deseo cumplido. Los pastores pedían buen tiempo, los caminantes pedían fuerza y los enamorados pedían suerte.
EL MENHIR DE ARATZKOSAROI
Justo cuando llevamos algo más de tres kilómetros y medio salimos definitivamente del bosque. La luz cambia, el aire se vuelve más limpio y aparece el collado de Azkosaroi, uno de los lugares más especiales de la ruta. Aquí se encuentra el menhir de Aratzkosaroi, una piedra vertical que ha visto pasar siglos de historia. Su origen es incierto: algunos lo relacionan con antiguos ritos funerarios; otros, con marcas territoriales de los primeros pobladores de la zona. Un poco más adelante aparece la ‘cabaña del tuerto’, nombre que siempre despierta curiosidad. La tradición oral habla de un pastor solitario que vivió allí hace generaciones, conocido por su carácter áspero y por tener un solo ojo. Decían que veía mejor que nadie en la montaña y que era capaz de anticipar tormentas con horas de ventaja. Hoy la cabaña es solo un vestigio, pero añade un toque de misterio al paisaje.
CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA
Hidratación. Tenemos agua al inicio en Araia y en la fuente Iturriotz, a los dos kilómetros y medio y de nuevo a los ocho. Aun así recomendable llevar provisión.
Calzado. Dos zonas diferenciadas, la zona de bosque, donde jay lugares que en época de lluvia se acumula barro y la cresta, de piedra. Calzado por lo tanto polivalente y con buen agarre en mojado
Dificultad. La ruta es moderada por el desnivel, pero es muy llevadero salvo la pala final. A pesar de ella, con tranquilidad se supera con comodidad.
“Este sitio me encanta”, dice Miriam mientras observa el menhir. “Tiene algo antiguo, algo que te recuerda que no somos los primeros ni seremos los últimos en pasar por aquí”. Desde Azkosaroi, la ruta se vuelve más directa. La pendiente se endurece y el sendero asciende sin descanso hacia la cima. Es un tramo exigente, pero también el más emocionante: cada paso acerca al montañero a una de las cumbres más emblemáticas de Álava.
UNA MONTAÑA CON CARACTER
El Aratz, con sus 1.443 metros, es una montaña de carácter. Su cima combina buzón montañero y vértice geodésico, y ofrece una panorámica que abarca el macizo de Aizkorri, el valle de Araia y, en días claros, incluso las montañas navarras.
Miriam en la cima del Aratz
Cuando llegamos arriba, Miriam se queda en silencio unos segundos. Luego dice: “Este monte ha formado parte de mi camino y me ayudó a recuperar el aliento, sobre todo conectando conmigo misma y transformando el dolor. Volver a esta cima es recordarme a mí misma que puedo, que creo en mí”.
EL PROYECTO "RESPIRAR LA VIDA"
El proyecto que Miriam acaba de completar no es un reto deportivo al uso. Respirar la Vida nació de una historia personal marcada por el estrés postraumático vivido en la UCI durante la pandemia y por la convivencia con la diabetes tipo 1. Entre el 12 y el 19 de agosto de este año ha recorrido 129 kilómetros y 10.000 metros de desnivel por los Pirineos, ascendiendo al Aneto (3.404 m) y al Posets (3.375 m). El recorrido dibuja simbólicamente un pulmón y un páncreas, representando la respiración recuperada tras el trauma y la lucha diaria contra la diabetes.
Observando las vistas increibles
Hay que mencionar que todos los kilómetros fueron en autosuficiencia, cargando con todo el material que necesitaba tanto para la travesía en sí, como para convivir con su diabetes, es decir, cánulas extras, jeringas de insulina, parches, y un largo etcétera que hizo que su mochila fuera de todo menos ligera.
El reto apoya a dos entidades:
• La Ambulancia del Deseo, que ayuda a personas con enfermedades avanzadas a cumplir un último deseo.
• La Asociación DCRA, dedicada a la investigación y divulgación sobre la diabetes.
“A veces no se puede curar, pero siempre se puede acompañar desde el alma”, dijo en una entrevista reciente . Y esa frase resume el espíritu del proyecto.
MENDITEST
1. ¿Qué prefiere, zapatilla de montaña o bota de montaña? Zapatilla de montaña, para mí es mucho más cómoda.
2. Para almorzar, ¿barrita/gel o bocadillo de tortilla? Bocata de tortilla, bien de hidratos, el momento bocadillo es fundamental en el monte.
3. ¿Monte que más le haya sorprendido o gustado? Como no podía ser de otra manera, el Aratz.
4. ¿Monte al que te gustaría ir? Monte Perdido tiene que caer el año que viene y Anayet es otra opción.
5. ¿Caminar o correr? Correr, me gusta soltar la adrenalina.
6. ¿Prefiere ir con o sin música? Sin música, prefiero ir escuchando y disfrutando de la naturaleza.
7. Al monte, ¿sola o acompañada? Soy mas de ir sola, pero cuando voy con gente también lo disfruto porque compartimos experiencia.
El descenso lo hacemos por el mismo camino, aunque con una pequeña variante: el cresteo hacia la cima de Elurzuloak, que añade un punto de interés sin complicar la ruta. El buzón de esta cima secundaria ofrece otra perspectiva del Aratz y del valle, y permite alargar la experiencia sin perder la esencia del recorrido. Después, el sendero vuelve a internarse en el bosque, recupera la sombra y desciende con suavidad hacia Araia. El sonido del agua, el olor a tierra húmeda y la luz filtrada entre las hojas acompañan los últimos pasos.
Bajando del Aratz con Aizkorri al fondo
Al llegar al pueblo, Miriam se detiene un momento y mira hacia atrás. “Respirar la vida no es solo un reto. Es mi filosofía de vida, es quien soy. Superando desafíos mostrándome a mi misma de lo que soy capaz. Este monte y yo cumpliremos mas sueños, no me cabe duda”, afirma. Aratz no es solo una cima. Es un lugar donde la historia, la naturaleza y las emociones se encuentran. Un monte que enseña a respirar, a mirar y a recordar que, incluso en los momentos más difíciles, siempre hay un sendero que continúa hacia arriba.
PLANES ALTERNATIVOS
Completamos nuestra ruta con un plan extra a realizar:
· Museo del Mitxarro: En el marco de la Central Hidroeléctrica de San Pedro de Araia, se ubican tanto el Centro de Interpretación de la Naturaleza de Aspárrena, como el de las Energías renovables de las que nuestro municipio es puntero. Aquí, a través del “mitxarro”, nombre que recibe el lirón gris, que es el protagonista de la exposición interpretativa nos adentraremos en los recursos naturales de la zona. nos permite interrelacionar los diferentes temas y valores patrimoniales del municipio, como son la energía, la ecología de un bosque de hayas, el karst, los diferentes restos arqueológicos, la arquitectura, las diferentes vías de comunicación, la fundición de Araia, la fabricación de quesos, los usos y las costumbres de las gentes que viven en Asparrena. La exposición cuenta con varios bloques expositivos donde a través de maquetas, paneles retro iluminables, juegos electrónicos y multimedia, ambientaciones de bosque y de una cocina de la zona, vídeos sobre el mitxarro, locuciones, etc.…; podemos conocer el patrimonio natural y cultural del municipio.