El olfato es, probablemente, uno de los sentidos a los que menos importancia se le da. Hasta que se pierde. En ello consiste la anosmia, un síntoma en sí mismo que se caracteriza por la pérdida total del sentido del olfato, ya sea de manera temporal o permanente.
Una ausencia que, al contrario de lo que se puede llegar a pensar, puede afectar significativamente la calidad de vida de la persona que lo sufre, pues el sentido olfativo está estrechamente relacionado con la percepción del sabor, la memoria, el apetito y la seguridad. Es más, se estima que el 80% del sabor se distingue a través del olfato, de ahí que las personas con anosmia pierdan en gran medida el sentido del gusto.
Según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 5% de la población padece anosmia. Mientras, en el Estado afecta a cerca de 400.000 personas. En base a la información publicada por la Asociación española de la Anosmia, “se produce una pérdida de olfato con la edad. Las personas de entre 20 y 40 años detectan entre un 50 a 75% de los olores mientras que entre 50 y 70 años el porcentaje baja al 30-45%. Se estima que por encima de los 60 años lo sufren entorno al 50% de la población y un 80% por encima de los 80 años”.
El origen y las causas de la pérdida del olfato
También es interesante tener en cuenta que, en la línea con lo que comentan los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra, la anosmia puede tener origen periférico o central. Entre las principales causas se encuentran las infecciones respiratorias virales, la rinitis alérgica o crónica, poliposis nasal, traumatismos craneoencefálicos, trastornos neurodegenerativos, neoplasias o la ingesta de determinados fármacos.
“ Este sentido reconoce y recuerda aromas, y los asocia con experiencias pasadas ”
Anosmia, hiposmia y disosmia
Pero no es la única manera en la que se refleja el deterioro del sentido del olfato. Además de la anosmia, también está la hiposmia y la disosmia. A diferencia de la anosmia, la hiposmia consiste en la disminución parcial del olfato y la disosmia en la alteración cualitativa del olfato, como la percepción distorsionada o desagradable de ciertos olores.
“ Es una alteración sensorial que impide saborear los alimentos y detectar riesgos ”
Impacto
La anosmia puede estar acompañada de síntomas como la depresión o falta de apetito, ya que tiene lugar una desconexión del olfato respecto a las emociones y la memoria.
Según la SEORL, un 0,5% de la población sufre anosmia y un 17% hiposmia. Unos porcentajes que aumentan con el envejecimiento y también es mayor el número de hombres afectados respecto al de mujeres.
“4% de minusvalía”
A pesar de las implicaciones que tiene la pérdida del olfato, “sufrir esta discapacidad apenas supone un 4% de minusvalía y no suele estar reconocida. Ni siquiera en personas que empleaban el olfato en sus trabajos”, señalan desde la SEORL.
Tratamiento según el origen
La solución a la pérdida del olfato depende de la causa que hay tras ella. Entre las estrategias que se emplean están los corticosteroides tópicos o sistémicos, la cirugía endoscópica nasal, rehabilitación olfativa y la retirada de fármacos sospechosos.