Vida y estilo

Amaia Montero, el valor de volver cuando parecía imposible

Su regreso a 'La Oreja' es mucho más que nostalgia: es la historia de una artista que, tras años difíciles, vuelve a enfrentarse al foco con valentía mientras una generación recupera la banda sonora de su vida

Actualizado hace 3 minutos

Durante años parecía imposible. Una fantasía alimentada por fans nostálgicos, conversaciones eternas entre amigos y rumores que siempre terminaban desinflándose. Pero el tiempo, que tiene una extraña habilidad para devolvernos aquello que creíamos perdido, ha terminado colocando de nuevo a Amaia Montero en el lugar donde millones de personas nunca dejaron de imaginarla: al frente de 'La Oreja de Van Gogh'.

Mucho se ha escrito estos últimos meses sobre el regreso más inesperado del pop. Ríos y ríos de tinta sobre una vuelta que durante lustros parecía directamente imposible. Y, sin embargo, aquí estamos. Lo más curioso es que hubo quien lo adelantó cuando nadie quería creerlo. En junio de 2024, la periodista Isabel Rábago deslizó en un programa de televisión la posibilidad de que Amaia regresara al grupo. Sonó exagerado. Incluso fantasioso. Hoy aquellas palabras parecen casi proféticas.

Amaia Montero en el concierto de 'La Oreja de Van Gogh' en el BEC.

Amaia Montero en el concierto de 'La Oreja de Van Gogh' en el BEC. Instagram @amaiamonterooficial

La realidad es que el corazón de 'La Oreja' llevaba tiempo atravesando una tormenta silenciosa. La salida de Leire Martínez terminó confirmando que algo no funcionaba. El comunicado publicado por el grupo el 14 de octubre de 2024 pasó automáticamente a formar parte de la historia reciente de la música: “Las trayectorias profesionales de Leire y LOVG seguirán caminos separados”. Una frase breve, fría y demoledora. Sobre todo porque el texto no estaba firmado por la cantante navarra. Más ríos de tinta. Y llegaron los divorcios entre los fanes: o eres ‘de Amaia’ o eres ‘de Leire’.

Durante meses comenzaron las especulaciones. ¿Volvería Amaia? ¿Existía realmente una gira preparada? La respuesta era sí. Algunos periodistas ya manejaban esa información desde finales de 2024. Destacadas personalidades de dentro de la industria daban prácticamente por hecho aquel retorno. Pero la salida de Leire fue mucho más abrupta de lo esperado y la situación emocional de Amaia obligó a retrasarlo todo. Porque si algo conviene recordar en medio de esta euforia colectiva es que detrás del mito existe una persona que lleva años luchando por reconstruirse.

Decenas de personas durante un concierto del grupo 'La Oreja de Van Gogh'

Decenas de personas durante un concierto del grupo 'La Oreja de Van Gogh' E.P.

Porque el regreso de Amaia Montero no es solo una noticia musical. Es también la historia de una mujer que ha atravesado años muy difíciles mientras millones de personas opinaban sobre ella desde la distancia. La presión mediática, la exposición pública constante, los problemas personales y la crueldad de una industria feroz terminaron dejando huella en una artista que durante mucho tiempo pareció desaparecer incluso de sí misma. ¡Y aún así ha vuelto!

Una Amaia “más real”

Vivimos en una época peligrosamente cruel. Una época donde las redes sociales convierten cualquier fragilidad en espectáculo y donde parece obligatorio regresar siempre perfecto, impecable y brillante. Y Amaia no ha vuelto desde ahí. Ha vuelto desde un lugar mucho más humano. Más vulnerable. Más frágil. Más real.

Hace algo más de un año, tras una comida con amigos en Biarritz, tuve la casualidad de cruzarme con ella y su hermana Idoia paseando junto al mar. Ambas se detuvieron amablemente a hablar conmigo y hubo algo en aquella conversación que me impactó profundamente. La Amaia que tenía delante ya no era aquella estrella que había entrevistado años atrás. Había en ella una timidez nueva, una cercanía desarmante y una fragilidad evidente que resultaban conmovedoras. No transmitía personaje. Transmitía humanidad. Aquel día entendí que quizá habíamos sido demasiado injustos con ella. 

Por eso emocionó tanto verla reaparecer junto a Karol G. en el Bernabéu. Porque más allá de la actuación -qué obsesión tenemos con exigir perfección-, lo verdaderamente emocionante era verla allí arriba otra vez. Sonriendo. Cantando. Atreviéndose de nuevo a enfrentarse al foco. Y eso requiere muchísimo valor.

Por supuesto que ahora llegan nuevas preguntas. Incluso hay quien fantasea ya con la posibilidad de que algún día coincidan Amaia y Leire sobre un escenario. Y quizá precisamente por eso seguimos tan pendientes de cada movimiento.

Pero mientras llegan esas respuestas, quizá convendría bajar un poco el volumen del juicio permanente y subir el de la empatía. Porque Amaia Montero no necesita demostrar ya que fue una estrella. Eso lo hizo hace décadas. Lo importante ahora es entender el enorme esfuerzo que supone volver a levantarse cuando tanta gente daba por hecho que jamás regresarías.

Y quizá ahí esté la verdadera belleza de esta historia. No en la nostalgia. Ni en los titulares. Ni siquiera en la música. Sino en el coraje silencioso de una mujer que, después de años muy oscuros, ha decidido volver a intentarlo. Y eso siempre merece respeto.

2026-06-07T15:36:43+02:00
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