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Más allá de los tratamientos cosméticos, que en la mayoría de casos tiene unos precios muy elevados, la apariencia de la piel está condicionada por lo que comemos, ya que varios nutrientes tienen un impacto directo en nuestra apariencia.
Xavier Batalla, especialista en medicina regenerativa, señala en su último vídeo que para conseguir un buen aspecto es imprescindible mantener unos niveles adecuados de colágeno.
Esta proteína aporta firmeza y estructura a nuestra piel, y su síntesis en el organismo depende de las vitaminas y minerales que se obtienen a través de la dieta.
Vitamina C para crear colágeno
Para estimular la producción de colágeno, el cuerpo necesita vitamina C, ya que favorece la formación y estabilización de las fibras colagénicas que sostienen la piel. Por este motivo, el especialista recomienda consumir frutos rojos, kiwi y brócoli.
Kiwi cortado en rodajas sobre una tabla de madera
Minerales y aminoácidos para la regeneración celular
La formación de colágeno también exige la presencia de glicina, zinc y cobre.
En la dieta tradicional, el caldo de huesos representa una de las fuentes naturales más ricas y concentradas de glicina, lo que justifica su inclusión en una alimentación orientada al cuidado de la piel.
Por su parte, el zinc y el cobre son necesarios para completar el proceso de regeneración. Estos minerales se encuentran en almendras, semillas de calabaza y legumbres. El consumo regular de estos alimentos proporciona al cuerpo los recursos necesarios para que los procesos de reparación se desarrollen de manera constante y sin deficiencias estructurales que afecten a la firmeza del rostro.
El caldo de huesos también es un plato saciante y sano para la microbiota
Protección mediante alimentos antiinflamatorios
Tal y como explica el especialista, "no solo importa producir colágeno, también evitar destruir el que ya tienes".
Para evitar la degradación acelerada de esta proteína esencial, es necesario controlar y reducir los procesos inflamatorios.
La cúrcuma y el té verde son dos ingredientes reconocidos por su capacidad para atenuar la inflamación celular y proteger los tejidos frente a agresiones. Junto a ellos, tienen un papel protagonista todos los alimentos ricos en ácidos grasos omega 3.
El consumo regular de estos nutrientes ayuda a mantener la barrera cutánea en buen estado, mitigando el daño que los factores internos provocan en las fibras de colágeno.