El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) investiga un preocupante brote de legionelosis en la Comarca de Pamplona que, hasta el informe del 8 de septiembre, suma un recuento de 31 personas afectadas, concentrándose la mayor parte de los diagnósticos en Burlada y Villava, además de registrarse casos en menor proporción en áreas del entorno como la Txantrea, Erripagaina y Sarriguren. La alerta epidemiológica saltó tras la confirmación analítica realizada por el Servicio de Microbiología Clínica del Hospital Universitario de Navarra sobre los primeros enfermos detectados a principios de mes, desencadenando un dispositivo de rastreo intensivo para localizar e inmovilizar la fuente ambiental responsable de la emisión de aerosoles contaminados.
Detección del foco y mapa de contagios en la comarca
La cronología de este episodio comenzó a gestarse el miércoles 2 de septiembre con la notificación inicial de un caso en Burlada y otro en Villava. No obstante, la confirmación el viernes 4 de septiembre de tres nuevos contagiados -dos vecinos más en el primer municipio y uno en el segundo- encendió las alarmas sanitarias al constatar una coincidencia espaciotemporal inusual que rebasaba la casuística de los episodios aislados o esporádicos. Ante la sospecha de un foco común en expansión, el ISPLN puso en marcha de inmediato encuestas epidemiológicas individualizadas a los pacientes y emitió un aviso de alerta a los centros hospitalarios, servicios de urgencias extrahospitalarias y centros de Atención Primaria de la comarca para intensificar la detección precoz.
En la primera fase de las inspecciones, coordinada con la Mancomunidad de Aguas de la Comarca de Pamplona, se examinaron exhaustivamente los parámetros de la red de agua de abastecimiento público, descartándose de forma categórica su vinculación con la transmisión de la bacteria. Al quedar eximido el suministro de consumo, los inspectores estrecharon el cerco sobre las torres de refrigeración ubicadas en el perímetro cercano. Estas instalaciones industriales, que habían permanecido inactivas durante el fin de semana, fueron inspeccionadas a primera hora del lunes 7 de septiembre para tomar muestras analíticas, dictándose un requerimiento formal de cierre preventivo y adopción de medidas correctoras que aplaza su reapertura hasta garantizar su absoluta seguridad.
En lo referente al perfil epidemiológico de los infectados, los datos recabados por Salud indican que las edades oscilan entre los 35 y los 90 años, situándose la mayoría de los enfermos en el grupo de 65 años o más. El patógeno ha afectado con mayor frecuencia a los hombres y la gran mayoría de los casos diagnosticados ha requerido hospitalización.
Síntomas, vías de contagio y pautas de Salud
Desde las autoridades sanitarias se lanza un mensaje de tranquilidad a la población, recomendando continuar con la actividad diaria con absoluta normalidad y aclarando que no resulta necesario aplicar medidas de protección adicionales en los domicilios. No obstante, Salud Pública recuerda que el periodo de incubación de la enfermedad se sitúa habitualmente entre los 5 y los 6 días, pudiendo prolongarse en ocasiones hasta los 10 días. Debido a esta ventana temporal, es previsible que durante los próximos días sigan diagnosticándose nuevos casos, una circunstancia evolutiva que no implica que se estén produciendo contagios recientes.
El cuadro clínico característico de la legionelosis se manifiesta en forma de neumonía atípica, acompañada habitualmente por fiebre, malestar general, decaimiento, tos, dolores articulares y cefalea. Pese a que la sintomatología respiratoria inicial puede presentarse de manera discreta, los profesionales médicos enfatizan la relevancia de acudir a los servicios sanitarios para recibir el tratamiento antibiótico oportuno, evitando así posibles complicaciones o retrasos en la curación.
Salud remarca de forma tajante que la legionelosis no se transmite de persona a persona ni tampoco por beber agua de grifo. El único mecanismo de infección es la inhalación de aerosoles (diminutas gotas de agua suspendidas en el aire) que albergan la bacteria Legionella. Aunque este microorganismo está presente de forma natural en los ecosistemas acuáticos, determinados dispositivos como torres de refrigeración, duchas, sistemas de riego, humidificadores o fuentes ornamentales pueden facilitar su multiplicación y difusión aérea. La predisposición a contraer la enfermedad se eleva con la edad avanzada, el tabaquismo, la inmunodepresión o la existencia de enfermedades respiratorias crónicas.
Precedentes de legionela en Navarra
Este nuevo evento sanitario recupera la memoria de otros brotes registrados en el territorio foral en años anteriores. En fechas recientes, hace apenas un año, la localidad de Olite registró un foco localizado al sur de su polideportivo municipal con cuatro vecinos diagnosticados, cuyo origen estuvo en la red comunitaria de agua de un inmueble. Un año antes, en 2022, la instalación de Agua Caliente Sanitaria (ACS) compartida por una comunidad de vecinos de Zizur Mayor provocó otro brote que derivó en varias hospitalizaciones.
Sin embargo, el episodio de mayor envergadura acontecido en la Comunidad Foral en las últimas dos décadas se produjo en junio de 2006, cuando una infraestructura pública desató un brote masivo. Aquella alerta comenzó el 2 de junio tras las notificaciones enviadas por centros de salud del II Ensanche de Pamplona, lo que llevó al Instituto de Salud Pública a clausurar fuentes ornamentales y revisar 30 torres de aire acondicionado. A mediados de aquel mes, el balance final alcanzó los 149 contagiados y tres ingresados graves en la UCI. Las investigaciones confirmaron que el foco se situaba en la torre de refrigeración del edificio del Departamento de Economía y Hacienda del Gobierno de Navarra, ubicado en la avenida Carlos III.
Remontándose a un cuarto de siglo atrás, el precedente más trágico en Navarra aconteció en agosto de 2001 en el Hospital Virgen del Camino (actualmente integrado en el Complejo Hospitalario HUN-B), donde un brote nosocomial se cobró la vida de seis pacientes, todos los cuales presentaban patologías previas de gravedad. Aquel brote hospitalario afectó en total a una veintena de personas, desencadenó una fuerte polémica política y social por la demora en la información pública y terminó dirimiéndose en los tribunales.