Nueva de madrugada bajo las bombas en Kiev. El Ejército ruso volvió a golpear este martes con fuerza la región de la capital ucraniana, dejando la triste cifra de al menos doce muertos y decenas de personas heridas. La ofensiva incluyó el lanzamiento de 218 drones y más de 25 misiles, según la Fuerza Aérea ucraniana, y ha causado daños en edificios residenciales e infraestructuras consideradas estratégicas.
"En total, doce personas han muerto, entre ellas un ciudadano indio, y decenas más han resultado heridas en el ataque", señaló el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en un mensaje publicado en sus redes sociales. El mandatario detalló que cuatro de los fallecidos se encontraban en Kiev, mientras que otros siete murieron en el ataque contra un depósito ferroviario situado en la región de la capital de Ucrania.
La empresa pública ferroviaria Ukrzaliznytsia confirmó que seis de los fallecidos eran trabajadores de la compañía, cuyas infraestructuras se encontraban entre los objetivos alcanzados durante esta nueva tanda de ataques rusos. En Boríspil, localidad situada a las afueras de Kiev, otras cuatro personas murieron en bombardeos contra una zona industrial y una gasolinera. Pero el alcance no se quedó ahí: la última ofensiva rusa se extendió a otras regiones, entre ellas Jersón, Donetsk, Zaporiyia, Járkov, Chernígov, Yítomir, Sumi, Odesa y Dnipropetrovsk.
El bombardeo también provocó daños en numerosos edificios residenciales, además de instalaciones industriales y otros puntos de la infraestructura civil. Zelenski denunció que "un paso fronterizo con Rumanía ha sufrido daños deliberados, así como otra infraestructura de exportación", mientras cientos de trabajadores de emergencias continuaban actuando en los diferentes puntos afectados.
La Fuerza Aérea ucraniana hizo además públicas este martes unas cifras que permitían hacerse una idea de la magnitud de la ofensiva de Moscú. Durante las últimas horas el Ejército ruso lanzó 218 drones y más de 25 misiles. Los sistemas de defensa antiaérea ucraniana habrían conseguido derribar doce misiles y 187 drones, aunque se registraron impactos en 28 puntos del país y caída de fragmentos en otras diez zonas.
Ante una ofensiva que, a juicio de Zelenski, busca causar el mayor daño posible a la población, el presidente ucraniano volvió a reclamar a sus socios más sistemas de defensa. "Rusia siempre planifica sus ataques específicamente para causar la mayor destrucción posible a la población, y solo lo logra cuando sus capacidades de defensa aérea son insuficientes", remarcó, antes de insistir en la necesidad de aumentar “en otoño” el suministro de sistemas capaces de hacer frente a los misiles balísticos. "El número de víctimas del terrorismo ruso depende directamente de cada nuevo paquete de ayuda", zanjó.
Moscú habla de un “ataque masivo”
El Ministerio de Defensa ruso confirmó este martes su última ofensiva y la definió como un "ataque masivo" con "armas de precisión y largo alcance". Según Moscú, los objetivos se encontraban principalmente en el complejo militar-industrial y en empresas relacionadas con la energía y el combustible de Kiev y su región, además de determinadas infraestructuras de Odesa.
Rusia aseguró así haber alcanzado "instalaciones de almacenamiento de armas y equipamiento militar" en Odesa, así como "un puesto fronterizo y un cruce de ferri" en Orlovka, localidad situada junto a la frontera con Rumanía.
En la región de Kiev, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus tropas atacaron "una empresa" dedicada a "producir componentes y cabezas explosivas para los misiles de largo alcance Flamingo", además de otras instalaciones que Moscú vincula con la fabricación de armamento para el Ejército ucraniano.