Un informe de 55 páginas elaborado por la Policía Nacional ha abierto una nueva grieta en la gestión de la crisis migratoria de Ceuta. El documento, entregado a la Audiencia Nacional y que Fernando Grande-Marlaska asegura haber conocido después de que su contenido apareciera en los medios, sostiene que la entrada de unas 70.000 personas los días 30 y 31 de julio no tuvo un origen espontáneo y describe la intervención sobre el terreno de agentes marroquíes. Sin embargo, no identifica quién planificó la movilización ni atribuye formalmente su autoría al Gobierno de Marruecos.
Un informe encargado por la Audiencia Nacional
El documento fue elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), integrado en la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, por orden de la magistrada María Tardón. La jueza abrió diligencias el 31 de julio, un día después del comienzo de la entrada masiva, tras recibir una denuncia del partido Iustitia Europa.
Antes de decidir si existe base para abrir una causa, Tardón pidió a la Policía que aclarara si lo ocurrido había sido una acción concertada o dirigida por alguna organización, grupo criminal u otro actor. También solicitó información a la Guardia Civil sobre los rescates, las víctimas y los posibles avisos recibidos durante los días anteriores.
Para elaborar el documento, los agentes analizaron imágenes, vídeos y mensajes publicados en redes sociales, así como entrevistas concedidas por migrantes a diferentes medios y la actividad de teléfonos móviles durante aquellas jornadas. Según el informe, el 90,8% de los números examinados tenía prefijo marroquí.
El CENIF no es una unidad investigadora ni forma parte de la Policía Judicial de manera permanente. Su función consiste en elaborar informes, alertas y análisis de inteligencia sobre los flujos migratorios a partir de la información recabada por las unidades de Extranjería. En este caso actuó por encargo judicial y entregó sus conclusiones directamente a la Audiencia Nacional.
Una movilización que no considera espontánea
Una de las principales conclusiones del informe es que la llegada simultánea de decenas de miles de personas a la frontera resulta “incompatible” con un movimiento espontáneo, sin organización interna ni coordinación sobre el terreno. Los agentes destacan que los desplazamientos se realizaron sin bloqueos en las vías de acceso, con medios de transporte y sin que se produjeran alteraciones importantes del orden público en el lado marroquí.
El documento aprecia un “alto nivel de especialización de tareas o funciones” y sostiene que ninguna de las organizaciones criminales conocidas en la zona tendría capacidad para concentrar a una cantidad semejante de personas. También descarta la intervención de las mafias porque no se ha detectado el beneficio económico que suele perseguir este tipo de redes.
El informe reconstruye la primera fase de la entrada, entre las 8.10 y las 9.30 horas, protagonizada principalmente por jóvenes que cruzaron a nado con neoprenos, aletas y flotadores.
Para los autores del informe, la finalidad migratoria habría funcionado como una “cobertura formal” de una actuación dirigida a desbordar los controles fronterizos y neutralizar la capacidad de respuesta española. Aun así, el documento no identifica al autor intelectual de la operación ni permite atribuir formalmente su planificación al Gobierno de Marruecos.
Otro de los elementos analizados es el perfil de quienes cruzaron la frontera. El informe distingue principalmente entre jóvenes marroquíes de entre 15 y 25 años, muchos de ellos menores y equipados con neoprenos, neumáticos o flotadores, y personas de alrededor de 40 años, mayoritariamente marroquíes, aunque también de origen subsahariano. Según sus cálculos, solo cerca del 10% de quienes entraron permanecía posteriormente en Ceuta.
Agentes marroquíes sobre el terreno
El documento describe una “notable permisividad” de las fuerzas de seguridad marroquíes durante la llegada de los migrantes y señala la intervención sobre el terreno de agentes uniformados y de paisano. Estos últimos, definidos como “agentes dinamizadores”, caminaban en dirección contraria al flujo de personas, observaban su avance, se apartaban de las vías de paso y, en algunos casos, impartían instrucciones al personal uniformado desplegado en la zona.
Recopilación de imágenes incluida en el informe del CENIF sobre la actuación de agentes marroquíes uniformados durante la entrada masiva en Ceuta.
También sostiene que varios gendarmes marroquíes dieron indicaciones a los migrantes para superar obstáculos y organizaron el acceso de vehículos de gran tonelaje que transportaban a numerosas personas. Estas actuaciones llevan a los investigadores a considerar que existió una coordinación sobre el terreno, aunque no permiten determinar quién dio la orden ni demostrar que la movilización fuera planificada por el Gobierno de Marruecos.
La dirección de la Policía Nacional ha insistido precisamente en este matiz. Después de acceder al documento, comunicó a Marlaska que no existe ningún informe policial que atribuya a las fuerzas de seguridad marroquíes la “planificación o ejecución” de lo sucedido. El texto sí recoge la posible participación de determinados agentes, pero no establece una autoría política o institucional.
Una convocatoria amplificada en las redes sociales
Otro de los principales elementos analizados es la difusión de mensajes en Facebook, Instagram y TikTok durante los días anteriores. Algunas publicaciones convocaban abiertamente a avanzar sobre Ceuta el 30 de julio, animaban a formar grupos y presentaban la entrada como una acción coordinada. El mismo día del cruce comenzaron a circular simultáneamente en distintas plataformas mensajes que aseguraban que “habían abierto la puerta”.
Extracto del informe del CENIF con algunos de los mensajes difundidos antes y durante la entrada masiva en Ceuta.
Para los investigadores, esta coincidencia no fue fruto del azar, sino que respondió a un “modelo de diseño de viralización de mensajes en redes sociales planificado”. La concentración de miles de personas en un mismo lugar y momento habría requerido, según el informe, una distribución especializada de tareas y un mínimo de organización sobre el terreno.
Ocho alertas alrededor de la entrada
El informe también recoge que el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras emitió ocho alertas entre el 29 de julio y el 4 de agosto dirigidas a los puestos fronterizos de Ceuta, Melilla, Algeciras, Cádiz y Canarias. Una de ellas fue enviada el día anterior a la entrada masiva.
El CENIF destaca la presencia de mujeres, menores y grupos familiares entre las personas que regresaron a Marruecos tras cruzar la frontera.
Este punto ha abierto otro frente dentro del Ministerio del Interior, ya que Marlaska había asegurado que no existieron avisos que permitieran anticipar una llegada de semejante magnitud. El director general de la Policía, Francisco Pardo, sostiene, sin embargo, que la comunicación del 29 de julio era una “alerta de riesgo frecuente” y que no mencionaba una posible entrada masiva al día siguiente.
Por tanto, la existencia de esa advertencia no implica necesariamente que Interior conociera de antemano la dimensión de lo que iba a suceder. La discrepancia se encuentra en si la información disponible permitió prever la crisis y si se trasladó adecuadamente a los responsables de adoptar las medidas de seguridad.
Por qué el informe no llegó a Marlaska
Según la explicación ofrecida posteriormente por el responsable de Extranjería, Tardón pidió a los agentes que mantuvieran la “máxima reserva” sobre sus pesquisas. Al actuar como policía judicial, no debían compartir el contenido del informe con sus superiores en la Policía Nacional ni con el Ministerio del Interior mientras continuaran las diligencias.
Marlaska asegura que conoció la existencia y el contenido del documento cuando fue publicado por los medios. Tras solicitar explicaciones, el director general de la Policía pudo acceder al informe con autorización de la magistrada y le comunicó que este no atribuye a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de la entrada masiva, aunque sí describe su actuación sobre el terreno.
A la espera de la Fiscalía y la Guardia Civil
La entrega del documento no supone por sí sola que la Audiencia Nacional vaya a abrir una causa penal por lo sucedido. La magistrada espera recibir el informe encargado a la Guardia Civil, centrado en las operaciones de rescate, las víctimas y la posible existencia de información previa sobre la entrada masiva. Tardón también ha solicitado a la Fiscalía que se pronuncie sobre la competencia de la Audiencia Nacional. La decisión dependerá, entre otras cuestiones, de si existen indicios de una acción concertada con implicaciones para la seguridad nacional.
El documento cuestiona que decenas de miles de personas llegaran simultáneamente a la frontera por iniciativa propia, pero no resuelve quién impulsó la movilización ni desde dónde se impartieron las órdenes. Esa distancia entre los indicios de coordinación que recoge la Policía y la ausencia de una autoría acreditada será ahora la que deba aclarar la Audiencia Nacional.