Sonidos que una persona oye sin que exista una fuente de sonido en el exterior. Así es como desde la Clínica Universidad de Navarra se refieren a los acúfenos, también denominados como tinnitus. Una percepción de sonido, como un zumbido, pitido, rugido o silbido, que genera el propio oído o el cerebro y que se puede percibir en un oído, en los dos o incluso dentro de la propia cabeza.
Según datos publicados por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, entre un 10% y un 15% de los adultos han sufrido tinnitus en algún momento de su vida. La frecuencia de este trastorno auditivo aumenta a partir de los 50 años y afecta tanto a hombres como a mujeres.
El sonido en cuestión puede parecer, tal y como se ha mencionado, un pitido, un zumbido o un ruido eléctrico, o tener otras características. Aunque su tono e intensidad pueden variar y ser más suave o más fuerte o agudo o grave, los más habituales son los acúfenos agudos.
Teniendo esa información en cuenta, resulta interesante destacar que hay casos en los que su aparición resulta molesta y que puede llegar a afectar al sueño y a la concentración. Y no solo eso, también puede dificultar algunas actividades cotidianas y, como consecuencia de ello, que haya una pérdida de la concentración, dificultad para conciliar el sueño o irritabilidad.
Chica presenta dificultad para concentrarse mientras trabaja con el ordenador.
Factores que favorecen su aparición
Aunque en muchos casos no se puede conocer la causa de los acúfenos, lo cierto es que hay una serie de factores que pueden favorecer su aparición. Entre ellos están la pérdida de audición, las infecciones de oído, la exposición a sonidos muy fuertes, la ingesta de determinados medicamentos, los tapones de cerumen, los tumores del nervio auditivo u otros problemas, como alteraciones de la columna vertebral, trastornos de la articulación temporomandibular o hipertensión.
A su vez, los ruidos fuertes o situaciones de estrés, por ejemplo, pueden hacer notar un aumento de los acúfenos en el oído.
Tratamiento
Si bien, en el 75% de los casos desaparecen solos, tal y como así lo afirman desde semFYC, lo cierto es que hay casos en los que las personas con tinnitus deben ser tratadas.
El tratamiento más eficaz consiste, principalmente, en la eliminación de la causa o la enfermedad que se esconde tras su aparición. En caso de no poder dar con la causa, el objetivo del tratamiento es mejorar la tolerancia y reducir su efecto sobre la vida diaria. Se puede tratar con medicación, con rehabilitación e incluso con la colocación de un audífono. En caso de que existan cuadros de estrés o depresión, también deben tratarse, así como evitarse el consumo de cafeína u otras sustancias estimulantes. Los ruidos fuertes y situaciones de estrés pueden hacer notar un aumento de los acúfenos en el oído.