Gipuzkoa

“A los 18 años dejé de jugar al rugby para apostar por el arbitraje, y hoy sé que fue la decisión correcta”

El lasarteoriatarra Jon Ibisate Alday ha dirigido encuentros internacionales como uno del Seis Naciones sub-18
Jon Ibisate Alday, en un partido. / N.G.

Con apenas 26 años, Jon Ibisate Alday se ha convertido en uno de los árbitros con mayor proyección del rugby estatal. Su carrera, marcada por una apuesta temprana por el arbitraje, le ha llevado a dirigir encuentros internacionales y a participar en competiciones de máximo nivel para categorías inferiores. Mantiene un firme compromiso con el desarrollo del rugby en Lasarte-Oria, donde impulsa la nueva etapa de Beltzak Rugby como club independiente.

Al echar la vista atrás, ¿cómo recuerda sus primeros pasos en el mundo del rugby?

Fue algo totalmente inesperado. Empecé a los 12 años, después de haber probado distintos deportes, como el fútbol escolar en el Ostadar, la pelota en Intza o el judo. Un día, mi padre llegó a casa y me dijo que los domingos por la mañana había entrenamientos de rugby en el campo de Michelin. Fui aquel domingo y, desde entonces, nunca me he desvinculado de este deporte.

De su etapa como jugador, ¿cuál considera que fue el momento más especial?

Sin duda, la final sub-18 de Euskadi de 2018. Fue una auténtica gesta, porque habíamos terminado terceros en la liga regular y parecía casi imposible alcanzar la final, y mucho menos disputarla en casa. Ganar primero la semifinal y después la final fue increíble. También guardo un recuerdo muy especial del viaje a Sant Cugat, al que fuimos con las crestas teñidas de rojo. Son momentos que permanecen imborrables.

¿En qué momento decidió cambiar el balón por el silbato y cómo surgió esa inquietud?

La curiosidad apareció cuando tenía unos 14 años. Siempre me preguntaba por qué el árbitro tomaba determinadas decisiones. Hice un curso de iniciación y empecé arbitrando categorías inferiores hasta los 18 años. En el verano de 2018, mientras preparaba la temporada para jugar en Segunda División con el Zarautz, recibí la llamada de Iñigo Atorrasagasti, que para mí ha sido el mejor árbitro de los últimos años. Me propuso formar parte de los grupos fijos de arbitraje de División de Honor, pero con la condición de dejar de jugar. Con 18 años fue una decisión complicada, pero aposté por el arbitraje y hoy sé que fue la decisión correcta.

Se podría decir que Iñigo Atorrasagasti ha sido su mentor.

Sin ninguna duda. Fui su asistente durante cuatro años, hasta 2022, y gracias a él pude vivir experiencias internacionales en países como Rusia, Georgia, Polonia, Alemania o Rumanía. Ha sido mi gran referente y mi principal formador. Los viajes son intensos –llegas el jueves para las cenas protocolarias, arbitras el sábado y regresas el domingo–, pero el aprendizaje que obtienes es enorme.

¿Qué ha significado alcanzar la categoría de árbitro internacional tan joven?

Es un orgullo enorme. Cuando empecé a arbitrar con 14 años nunca imaginé hasta dónde podía llegar. Alcanzar la internacionalidad como árbitro principal hace dos años, con apenas 23 o 24 años, supuso cumplir uno de mis grandes objetivos. Aun así, soy consciente de que todavía queda mucho camino por recorrer.

Ha arbitrado en el Seis Naciones sub-18. ¿Es el partido más especial de su carrera?

Sí, probablemente por el cariño que le tengo. Fue hace dos años, en Vichy (Francia), donde dirigí un Inglaterra-Escocia. Había visto muchas veces esos enfrentamientos de selecciones absolutas desde el bar del club y, de repente, me encontré en el centro del campo escuchando los himnos. Los nervios y la emoción son exactamente los mismos que se sienten en el rugby de élite. Fue una experiencia inolvidable.

Trasladando el foco a Lasarte-Oria, ¿cómo ve la situación del rugby base?

Tenemos un reto importante en la captación. Es complicado competir con el fútbol, que es el deporte que los niños ven constantemente en televisión. En Lasarte contamos con dos clubes de fútbol muy potentes y eso dificulta atraer jugadores para que completen todo el recorrido hasta el equipo senior. Estamos trabajando mucho para cambiar esa situación, llevando el rugby a los txokos de verano y colaborando con los centros escolares para acercarlo a los más jóvenes.

Recientemente el club ha vivido un cambio estructural importante. ¿En qué consiste esta nueva etapa?

Desde el 31 de mayo el rugby dejó de formar parte de la estructura del Ostadar y hemos creado un club independiente bajo el nombre de Beltzak Rugby. Se ha producido un relevo generacional en la directiva: somos gente joven con muchas ganas, aunque seguimos contando con personas con experiencia para gestionar toda la transición administrativa con la Diputación y las federaciones. Queríamos disponer de una gestión propia y de responsables específicos para el rugby formativo. 

25/07/2026