El arte contemporáneo exige, cada vez más, una mirada transversal capaz de tender puentes entre disciplinas en apariencia opuestas. Ziomara Hormaetxe Fernández encarna a la perfección esta figura de creadora poliédrica. Licenciada en Historia del Arte por la EHU, coreógrafa, bailarina y docente, su trayectoria vital y profesional refleja una búsqueda incansable en la que la danza dialoga de forma constante con las nuevas tecnologías, la ciencia y la memoria colectiva. Una mirada que llevará el próximo viernes a Donostia, donde presentará Ahotsak, su particular homenaje a las víctimas del bombardeo de Gernika, en el marco del festival Dantza Hirian.
Desde la creación de su propia compañía en 2014, Ziomara Hormaetxe Company, ha consolidado un sello distintivo que la ha llevado a estrenar y exhibir sus piezas en escenarios internacionales de Venezuela, Corea del Sur, Estados Unidos o Francia, sin olvidar su Gernika-Lumo natal.
El recorrido formativo de Hormaetxe no responde al patrón convencional. Sus inicios en la danza clásica dieron paso pronto a una inquietud investigadora que la empujó hacia el lenguaje contemporáneo. Tras cursar sus estudios universitarios de Historia del Arte, la bailarina gernikarra completó su preparación técnica y artística en centros de referencia como la Université Sophia Antipolis de Niza y la prestigiosa École Supérieure de Danse de Cannes. A esa sólida base académica sumó años de trabajo en los que profundizó en la investigación del movimiento y la composición coreográfica.
Sin embargo, el verdadero punto de inflexión en su madurez creativa se produjo con la creación de su compañía Ziomara Hormaetxe Company, que ella denomina “transfronteriza”, ya que mantiene un estrecho vínculo de trabajo entre Hegoalde e Iparralde, con centro de operaciones en Biarritz, donde reside actualmente. Esto le ha permitido desarrollar sus proyectos al amparo del 'statut d’intermittent du spectacle' de Francia, -diseñado para artistas y técnicos que trabajan en el sector del espectáculo vivo, el cine y el audiovisual- y contar con el respaldo de residencias artísticas e instituciones como el Malandain Ballet Biarritz o Azkuna Zentroa en Bilbao.
Inclusión de las nuevas tecnologías
Uno de los rasgos más definitorios del trabajo de Ziomara Hormaetxe es la integración de las nuevas tecnologías en la escena, entendidas como un lenguaje orgánico que dialoga con el cuerpo en movimiento. Sin embargo, su interés por la tecnología no implica una apuesta incondicional por ella. La creadora mantiene una mirada crítica hacia el papel que llegará a ocupar la Inteligencia Artificial y está convencida de que, en algún momento, volveremos a reivindicar el contacto humano, "somos humanos, necesitamos el contacto y, en algún momento, nos daremos cuenta de que la IA no nos sirve", asegura.
En su trayectoria, la hibridación entre el arte y la tecnología tuvo un hito fundamental en el desarrollo de Lattice, uno de sus proyectos más ambiciosos. La génesis de esta obra se remonta a la llamada de Azkuna Zentroa para participar en un proyecto europeo centrado en la confluencia entre las artes escénicas y las nuevas tecnologías. A partir de esa oportunidad, Hormaetxe inició un minucioso proceso de investigación de casi dos años para trasladar conceptos de la física cuántica al terreno del lenguaje corporal.
Así, dos conceptos que parecen difíciles de unir en los escenarios se hicieron realidad tomando como punto de partida el principio de la doble naturaleza de la materia, que establece que los elementos pueden comportarse simultáneamente como partícula y como onda. Llevado a la práctica coreográfica, la bailarina traduce la partícula como el estímulo externo, “sería la prisa de la vida moderna y el bombardeo de las redes sociales, reflejado en movimientos desarticulados, secos y frenéticos. Por el contrario, la onda representa el viaje interior, la calma y la fluidez, materializada en un movimiento continuo, vaporoso e ininterrumpido”, nos cuenta.
Para escenificar esta dualidad, la obra contó con un despliegue técnico y humano de primer nivel con una masa de plástico muy fino impulsada por ventiladores y dos grandes estructuras metálicas independientes que, al unirse en el centro del escenario, conformaban un círculo perfecto como símbolo de la convivencia armónica entre ambas naturalezas.
'Biopiracy', se estrenó en el New Dance Festival de Corea del Sur y más tarde en el Detroit City Dance Festival.
No obstante, sostener producciones de esta envergadura logística conlleva un enorme esfuerzo en el contexto de la danza contemporánea actual. La propia creadora reconoce la complejidad que supone la distribución de espectáculos con elencos amplios y requerimientos técnicos complejos, “el presupuesto es alto y las instituciones no siempre pueden contratar este tipo de proyectos” relata la bailarina y coreógrafa. Esta realidad la ha llevado a replantearse el formato de sus próximas creaciones, orientando sus nuevos proyectos hacia propuestas de calle o “formatos más flexibles y sostenibles que faciliten su exhibición continua en auditorios y festivales”.
'Ahotsak', el homenaje al bombardeo de Gernika en Donostia
En el catálogo de la compañía destacan también trabajos de una gran carga emocional y proyección internacional. Es el caso de Symbiosis, pieza que estuvo de gira por Venezuela; Biopiracy, cuyo estreno tuvo lugar en el New Dance Festival de Corea del Sur y posteriormente se presentó en el Detroit City Dance Festival de Estados Unidos; y Ahotsak. Esta última obra, de profunda vinculación personal y territorial, homenajea a las víctimas del bombardeo de Gernika.
Ahotsak fue estrenada en el festival Le Temps d’Aimer la Danse de Biarritz y posteriormente presentada en el teatro La Étoile du Nord de París, recibiendo una cálida acogida por parte del público y la crítica. Como gernikarra, con esta obra rinde homenaje a sus abuelos y a todas las víctimas del bombardeo. La obra se convierte así en un viaje por los laberintos de la memoria que la artista presentará el próximo viernes, 18 de septiembre, a las 19.15 h., en la Plaza de la Constitución de Donostia, en el marco del festival Dantza Hirian.