Actualizado hace 4 minutos
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha llevado a cabo una amplia reestructuración en la cúpula militar del país al cesar a última hora del martes como jefe del Ejército al general Oleksandr Sirski y nombrar en su lugar al general Mijailo Drapati, de 43 años, quien hasta ahora dirigía las Fuerzas Conjuntas. La remodelación se ha completado este miércoles con la designación del general Igor Skibiuk, anterior comandante de las Fuerzas de Asalto Aéreo, como nuevo jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas en sustitución de Andrí Gnátov.
"He decidido que el nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania sea Mijailo Drapati", declaró Zelenski en un discurso a la nación, remarcando que la decisión fue adoptada junto con los principales mandos del Ejército. El mandatario precisó que buscará un nuevo puesto en la estructura militar tanto para Sirski como para Gnátov.
Esta profunda reorganización comenzó la semana pasada al prescindir del ministro de Defensa, Mijailo Fédorov, cuyo relevo desató una ola de críticas y protestas callejeras en las que miles de personas exigieron no solo su regreso si no también el cese de Sirski. Fédorov achacó su salida a un conflicto directo con Sirski, a quien acusó de autoritario, anticuado y de no adaptarse a una guerra dominada por los drones. Drapati, antes de asumir el cargo, fue uno de los pocos militares de primer rango que defendió a Fédorov, señalando en Facebook que "un comandante no tiene derecho a permanecer en silencio sobre los problemas, sobre todo cuando el costo se mide en oportunidades perdidas, tiempo y vidas humanas".
En este contexto, la incertidumbre persiste sobre el futuro de Fédorov. Zelenski anunció haberle ofrecido una "posición de importancia en el Gobierno" vinculada a la modernización tecnológica, si bien el exministro, tras haber rechazado previamente ser asesor presidencial, celebró la llegada de Drapati pero no ha aclarado si acepta la nueva propuesta.
El relevado general Sirski, quien asumió la jefatura en febrero de 2024 en sustitución de Valeri Zaluzhni, reaccionaba este miércoles defendiendo su gestión: "Entrego a mi sucesor un Ejército que no sólo defiende y está también a la ofensiva". Sirski recordó que durante el último año sus tropas recuperaron 700 kilómetros cuadrados de territorio y reivindicó las operaciones que expulsaron a las fuerzas rusas de Kiev y Járkov al inicio de la invasión en 2022.
"Desovietizar" el Ejército de Ucrania
El nuevo comandante en jefe, Mijailo Drapati —militar experimentado cuya trayectoria bélica comenzó en 2014 en Mariúpol y que dimitió en junio de 2025 como jefe de las Fuerzas Terrestres tras varios ataques a campos de entrenamiento—, ha asumido el cargo advirtiendo de que la "difícil tarea" por delante no le permite realizar "grandes promesas". La elección de Drapati busca acabar con el "estilo soviético" en la gestión de las Fuerzas Armadas que sus críticos le achacaban a su predecesor en el cargo.
"El presidente de Ucrania nos ha fijado tareas claras: continuar y reforzar las acciones ofensivas en todos los dominios, planificar nuevas operaciones en la retaguardia del enemigo, desarrollar el Ejército y sus tecnologías, y aumentar las capacidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania, detalló Drapati. Asimismo, entre sus prioridades destacan garantizar el suministro puntual de armamento y drones, optimizar la defensa antiaérea, abordar los problemas de movilización forzosa y coordinar programas como el plan FREYJA y la producción de misiles Patriot tras la concesión de licencias por parte de EE.UU.
Drapati elogió además al nuevo jefe del Estado Mayor, Igor Skibiuk, definiéndolo como "un comandante en el que se puede confiar en circunstancias difíciles", recordando el trabajo conjunto realizado desde 2022 para liberar la región de Jersón.
Desde Moscú, el Kremlin ha restado trascendencia a los cambios en la cúpula militar ucraniana. El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, ha afirmado que esta sustitución no provocará variaciones en el frente y aseguró que refleja una "convulsión" de un régimen que "se tambalea desde dentro".