Gonzalo Illescas, profesional del ecosistema de emprendimiento e innovación, especializado en validación de ideas de negocio, rediseño de modelos de negocio, incubación de startups e innovación abierta, considera que herramientas como ChatGPT han democratizado el acceso a tecnologías avanzadas gracias a su facilidad de uso y a una curva de aprendizaje prácticamente inmediata. "Mi madre puede usar ChatGPT para pedir una receta", resume, comparando el fenómeno con la expansión masiva de WhatsApp.
Junto a Jorge López Benito, Illescas ha reflexionado sobre cómo la IA está cambiando la forma de emprender. "Frente a la etapa de explosión creativa de las startups de hace quince años, marcada por ideas originales y equipos numerosos, ahora proliferan proyectos donde una o dos personas pueden levantar plataformas completas apoyándose en asistentes de inteligencia artificial". Illesca reconoce que existe una cierta homogeneización de proyectos y que "hoy todo quiere ser IA", también por el interés de los inversores en financiar cualquier iniciativa vinculada a esta tecnología. Sin embargo, defiende que el verdadero valor diferencial seguirá estando en la aportación humana: la empatía, la creatividad y la capacidad de interpretar problemas reales.
Existen ejemplos del "buen uso" de la IA en empresas y startups, asegura.. Desde sistemas automatizados de atención telefónica en restaurantes hasta asistentes virtuales entrenados por equipos médicos capaces de realizar seguimientos clínicos con una voz casi indistinguible de la humana. Aun así, también ha alertado a sobre los riesgos de depender excesivamente de estas herramientas, especialmente en ámbitos como la educación o la toma de decisiones profesionales. "Si nuestro criterio tiene que ser filtrado por ChatGPT, ¿hasta dónde vamos a llegar?".