El Gobierno de Navarra-integrado por PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin-junto con EH Bildu van a rubricar este viernes un acuerdo fiscal en la Comunidad Foral, formalizado mediante su aprobación en un Consejo de Gobierno extraordinario. El pacto, alcanzado este jueves tras ultimar los últimos flecos negociadores a, introduce seis cambios fiscales de calado orientados a aliviar el acceso a la primera vivienda habitual, proteger el poder adquisitivo de las rentas medias y bajas frente al impacto de la inflación y garantizar pensiones mínimas. Las nuevas medidas tributarias, que acompañan al proyecto de Presupuestos forales, desplegarán su marco regulatorio para impactar de lleno en el ejercicio presupuestario y en el coste de la vida de la ciudadanía navarra.
Deducción por primera vivienda para menores de 35
La reforma fiscal recupera una figura que permanecía extinta para los nuevos compradores desde 2018. Tras años de transitoriedad posteriores a las regulaciones de los ejecutivos de UPN, la mesa de negociación ha validado la propuesta abanderada por Geroa Bai-y demandada también desde la oposición-para reinstaurar la deducción del 15% por compra de primera vivienda habitual destinada a jóvenes menores de 35 años.
Esta bonificación permitirá a los contribuyentes jóvenes deducirse el 15% de las sumas destinadas a la adquisición, computando tanto el capital de la hipoteca como los intereses abonados. La medida establece topes explícitos de renta para acotar su impacto socioeconómico: no podrán beneficiarse quienes perciban más de 45.000 euros anuales en tributación individual o superen los 65.000 euros en declaración conjunta.
Para evitar la especulación en el mercado inmobiliario, el pacto incorpora una exigencia promovida por Contigo-Zurekin: quienes apliquen esta deducción deberán mantener el inmueble como residencia habitual y no podrán venderlo libremente durante un plazo de 15 años. La eventual enajenación del piso en ese periodo estará topeada al precio de compra actualizado con el IPC. En caso de rebasar dicho límite, el propietario se verá obligado a devolver íntegramente las cuantías deducidas a la Hacienda Foral.
Rebajas al comprador habitual y presión a grandes tenedores
El segundo gran bloque del área residencial modifica sustancialmente la arquitectura del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), tributo aplicado en la compraventa de viviendas de segunda mano. Impulsado directamente por Contigo-Zurekin, el nuevo diseño abandona el tipo fijo del 6% actual para pasar a un esquema asimétrico y progresivo condicionado al uso y volumen de propiedades del adquirente.
Bajo la nueva regulación, el tipo del ITP se reduce al 3% para la adquisición de la primera vivienda habitual y se sitúa en un 2% cuando el inmueble se ubique en el ámbito rural. Quienes compren una vivienda manteniendo en su haber dos o tres propiedades tributarán al tipo estándar del 6%.
Por el contrario, el gravamen se endurece exponencialmente para frenar la concentración de inmuebles en manos del capital especulativo. De este modo, la escala para grandes tenedores se eleva al 8% para quienes posean entre tres y cinco viviendas; alcanza el entorno del 10% entre cinco y diez inmuebles; y escala hasta un máximo del 16% para aquellos propietarios que acumulen un patrimonio inmobiliario superior. Paralelamente, se eleva de 30.000 a 35.000 euros brutos al año el umbral de renta que da acceso a las deducciones por alquiler de vivienda, las cuales alcanzan hasta un 20% en determinados supuestos.
Blindar el poder adquisitivo
En el ámbito de la fiscalidad general, las fuerzas del Gobierno foral y EH Bildu han pactado una deflactación asimétrica del IRPF diseñada para amortiguar el impacto directo de la inflación. La iniciativa, en la que han coincidido PSN, Contigo-Zurekin y Geroa Bai, busca evitar que las subidas salariales destinadas a paliar el encarecimiento de la cesta de la compra y los suministros provoquen un salto indebido de tramo impositivo.
El punto de inflexión del ajuste se ha fijado en los 51.266 euros de renta anual declarada. Por debajo de ese umbral, la tarifa experimentará una deflactación de mayor calado-que alcanzará hasta el 5%-dando un alivio prioritario a las rentas medias y bajas. Para las rentas situadas por encima de los 51.266 euros, la deflactación se atenuará hasta situarse en un 4%. Con un IPC de referencia cercano al 4,5%, el mecanismo garantiza que el alza de precios en bienes de primera necesidad no se traduzca en una mayor carga fiscal efectiva para las economías con menor margen financiero.
Pensiones mínimas de 16.660 euros
El acuerdo fiscal incorpora asimismo compromisos clave suscritos con EH Bildu. Entre ellos destaca la garantía de alcanzar en 2027 una pensión mínima de 16.660 euros brutos anuales (equivalente a 1.190 euros mensuales en 14 pagas) mediante la articulación de complementos y deducciones fiscales a las prestaciones de jubilación y viudedad. En el plano habitacional, la formación soberanista ha logrado incluir el compromiso del Ejecutivo foral de evaluar la expropiación forzosa de inmuebles pertenecientes a grandes tenedores en situaciones donde familias vulnerables afronten riesgo de desahucio.
El paquete se completa con la consolidación con carácter permanente del impuesto a las grandes fortunas en los tramos elevados de Patrimonio-eliminando las prórrogas anuales vigentes hasta la fecha-, la exigencia de tributación para parques eólicos y fotovoltaicos, la creación de una red de refugios climáticos, el aumento de controles en plantas de biometanización y el respaldo a inversiones estratégicas en sanidad, cuidados, cohesión territorial y enseñanza en euskera mediante el modelo D.