Actualizado hace 8 minutos
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado este martes la creación de un grupo de trabajo para reforzar las compras conjuntas de energía de la Unión Europea ante la escalada de precios provocada por la guerra en Oriente Próximo. La propuesta busca agrupar la demanda de los países comunitarios y encargar las adquisiciones a un operador de mercado.
"Vamos a lanzar un nuevo grupo de trabajo para agregar la demanda energética", ha afirmado durante un debate en el pleno del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, para preparar la cumbre de líderes de los próximos 15 y 16 de octubre. Von der Leyen ha defendido llevar el modelo utilizado durante la crisis energética de 2022 "al siguiente nivel": pasar de la "simple puesta en contacto" entre compradores y vendedores a un sistema en el que la UE agrupe sus necesidades y centralice la contratación.
La iniciativa forma parte de la respuesta que prepara Bruselas después de que el gas haya subido un 140% desde finales de febrero y el diésel haya duplicado su precio. Según ha señalado la presidenta comunitaria, las importaciones de combustibles fósiles han supuesto un desembolso adicional de 100.000 millones de euros desde el comienzo del conflicto.
"Las familias y las industrias están pagando el coste de una crisis que se produce mucho más allá de nuestras fronteras", ha advertido. Las empresas están sometidas a una "gran presión" y los ciudadanos tienen dificultades para afrontar sus facturas, una situación que, según ha alertado, "podría intensificarse" con la llegada del invierno.
Medidas para garantizar el suministro
La Comisión pondrá en marcha un "diálogo estratégico sobre las refinerías europeas", dirigido por los comisarios Dan Jorgensen y Andrius Kubilius, para tratar de "reducir los costes" y garantizar las necesidades de suministro del bloque, "también para la defensa".
Esta actuación se suma a la liberación de 100 millones de barriles de diésel y crudo, acordada la semana pasada por los miembros del G7 para contribuir a estabilizar los precios mundiales, y a la decisión de conceder a los exportadores un año adicional de flexibilidad en materia de metano.
"Esto ahorra costes adicionales en un momento de crisis", ha defendido Von der Leyen, que ha situado estas decisiones entre las medidas sobre la oferta para responder a las tensiones energéticas.
Apoyo específico a los hogares
La presidenta comunitaria ha descartado recurrir a ayudas "generalizadas" para amortiguar el impacto sobre los hogares y ha apostado por un apoyo "específico" a quienes "realmente lo necesitan". A su juicio, las medidas indiscriminadas aumentarían la demanda, favorecerían a las rentas más altas y supondrían "costes enormes".
"No existe una solución única para toda la Unión Europea. Los distintos Estados miembro tienen diferentes combinaciones energéticas y afrontan diferentes presiones. Nuestro papel es darles las herramientas y la flexibilidad para responder", ha señalado.
Electrificación para reducir la dependencia
Von der Leyen ha insistido en acelerar la electrificación para reducir la exposición de la economía europea a las perturbaciones internacionales y abordar los "problemas estructurales" que mantienen al bloque sujeto a unos mercados exteriores de combustibles fósiles "volátiles".
"Cuando importamos combustibles fósiles, importamos las perturbaciones y las crisis que vienen con ellos", ha advertido. Por ello, ha defendido tomar "decisiones estratégicas" para avanzar hacia una mayor independencia y sustituir progresivamente estos recursos por electricidad limpia producida en Europa.
La electricidad representa actualmente menos de una cuarta parte del consumo final de energía. El plan comunitario de electrificación fija como objetivo duplicar ese peso para 2040, lo que, según la presidenta de la Comisión, podría reducir en 260.000 millones de euros anuales las compras de combustibles fósiles al exterior. "En los próximos meses presentaremos las medidas para conseguirlo. Porque cada electrón de energía limpia que producimos y utilizamos aquí, en Europa, es energía que no necesitamos importar de unos mercados mundiales volátiles", ha concluido.