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Doce días después de los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que azotaron la zona norte de Venezuela el pasado 24 de junio, el país intentaba retomar este lunes la normalidad con el regreso a las clases y al trabajo en gran parte del territorio, mientras en el estado costero de La Guaira —epicentro del desastre— y otras de las regiones más afectadas, los equipos de seguridad seguían avanzando en la retirada de escombros y la recuperación de cuerpos. Con un balance de más de 3.300 fallecidos y 16.700 heridos, el doble seísmo se consolida como el más mortífero que ha vivido la nación en el último siglo, superando la tragedia de julio de 1967 cerca de Caracas, donde murieron 245 personas.
El Ministerio de Educación ordenó la reanudación de las actividades escolares en 18 de los 23 estados del país. No obstante, las clases continúan suspendidas en Caracas y en algunos municipios de las entidades de Miranda, La Guaira, Falcón, Carabobo y Aragua. En la ciudad capital, los ciudadanos salieron a trabajar desde horas tempranas, al tiempo que algunos comenzaban a evaluar las reparaciones de las paredes agrietadas en sus viviendas.
La Guaira concentra las labores de recuperación
En contraste, las calles de La Guaira lucen desoladas, aunque con una mayor presencia de máquinas y camiones. Los problemas de conectividad en las telecomunicaciones persisten y la mayoría de los comercios se mantienen cerrados. En esta región, la cotidianidad está marcada por largas filas para recibir alimentos y medicinas, con cientos de personas que se aglomeran en los centros de acopio del Ministerio de Minas y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) para recoger bolsas con arroz, atún y agua. Un funcionario de la cartera de Estado que prefirió no identificarse precisó que solo el domingo atendieron a 1.400 personas y durante la mañana de este lunes ya habían recibido a unas 400.
A lo largo de las zonas más afectadas de La Guaira —como Altamira— los restos de edificios ya han sido totalmente recogidos, dejando el terreno desierto, mientras, en otros —como Caraballeda— las operaciones de rescate se han reducido significativamente. Así, los más de 3.000 rescatistas internacionales coordinados por la ONU iniciaron su retirada el fin de semana ante la baja probabilidad de hallar supervivientes, dado que la última persona rescatada con vida fue el 2 de julio. Desde el pasado viernes, las autoridades locales han asumido las operaciones, enfocadas ahora en la recuperación de cadáveres mediante el uso de excavadoras operadas por trabajadores del Ministerio de Obras Públicas, militares de la Fuerza Armada Nacional (FANB) y personal de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).
En imágenes: Venezuela busca supervivientes y recibe ayuda internacional
A pesar del panorama, los familiares no pierden la esperanza. En el conjunto residencial OPPE, uno de los puntos más golpeados, se mantiene desplegado el equipo Search and Rescue de México, que llegó al país el pasado miércoles. Organizados en cuatro brigadas con equipos especializados para remover estructuras y detectar señales de vida, los rescatistas mexicanos han recuperado 30 cuerpos. El presidente del grupo, Froylan Robles, afirmó que no tienen fecha de regreso y seguirán trabajando junto al Ejército venezolano: "Yo lo que le digo a nuestros hermanos venezolanos es que no perdamos la fe. Por parte de nosotros estamos aplicando todo el esfuerzo necesario".
En las afueras, la incertidumbre impera; una mujer que espera hallar a su hijo se quejaba de que no le informan sobre los operativos y solo debe esperar, mientras otras familias intentan recuperar pertenencias de sus apartamentos.
Homenajes y solidaridad ciudadana
La tragedia ha movilizado también el apoyo civil. El domingo por la noche, cientos de venezolanos se concentraron en vigilias en Caracas y Maracaibo para homenajear a los fallecidos y solidarizarse con los damnificados y las personas que "lo perdieron todo". En Caracas, estudiantes, activistas y familiares de presos políticos se reunieron en la Universidad Central de Venezuela (UCV) —que funciona como un importante centro de acopio de alimentos, agua, medicinas y ropa— para orar y encender velas, dibujando el mapa del país alrededor de una bandera nacional.
"No hay palabras para darles consuelo", expresó la abogada Imaru Martínez, quien destacó que la actividad demostró que el venezolano es un pueblo unido. En Maracaibo, capital de Zulia, se realizaron dos vigilias que congregaron a más de un centenar de personas cada una. "Aunque lo perdieron todo materialmente, ganaron una familia entera en un país que los ayudará a reconstruir sus vidas", aseveró la asistente Anabella De Turris. De acuerdo con el último balance gubernamental, los seísmos han dejado a 17.345 personas sin hogar, para quienes se han habilitado un total de 79 campamentos transitorios.