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Gipuzkoa

Una obra de pesadilla en Ventas muestra la solidaridad del barrio

El Bar Arantxa destinará la recaudación del martes a ayudar a un matrimonio de ancianos a terminar una reforma
Julen, dueño del Bar Arantxa
Julen, dueño del Bar Arantxa / Unai Macias

Actualizado hace 11 segundos

Hace ya casi tres meses un matrimonio de ancianos del barrio de Ventas, en Irun, decidió acometer una reforma en su casa que ha acabado tornándose en una pesadilla, pero que ha acabado mostrando la solidaridad de algunos vecinos. A principios de febrero esta pareja contrató a un trabajador para realizar esta obra que ha terminado convirtiendo su casa en cualquier cosa menos un hogar. Julen, dueño del Bar Arantxa, hace años que conoce a este matrimonio, ofreciéndose a subirle la compra cuando hiciera falta. Es en uno de estos momentos cuando vio la forma en la que se estaba llevando a cabo la reforma: “los suelos estaban mal colocados, los recortes estaban hechos con serrucho... no soy experto, pero lo que vi era algo básico. Habría que rectificar todo, lo que ha hecho no sirve para nada”. Mientras tanto, faltan las puertas, y todo esto tras abonar una cantidad que no quiere revelar, pero que sí comenta que es de cuatro cifras.

La recaudación irá destinada a materiales para terminar la reforma

Tras ver esta situación, y desconfiando en que esa obra llegue a término, ha decidido pasar a la acción. En sus redes sociales ha anunciado que toda la recaudación de este martes va a ir destinada a comprar materiales para poder terminar la reforma, teniendo un alcance que ni el propio Julen esperaba. Eso sí, respetando absolutamente el anonimato del matrimonio y teniendo cuidado de no mencionar los nombres en ningún momento por decisión de los afectados, y es que es la propia mujer de este matrimonio la que no quiere que se sepa: “No quiere dejarse ayudar. Su hija me ha comentado que le da incluso algo de vergüenza, pero es que soy humano, no podía dejarlo pasar” ha afirmado a este periódico. Tampoco ha querido mencionar el del trabajador, aunque sí ha comentado que hace tiempo que no va a este establecimiento, reconociendo haberlo visto ahí durante la obra y afirmando que se han “enterado de más obras que han terminado de mala manera”.

"No sé cuanto puedo recaudar, pero no quiero que se gasten más dinero"

Julen, con el máximo respeto ha decidido hacer oídos sordos, por un mero hecho de humanidad, admitiendo que son clientes del bar que le dan ternura: “Lo que me importa es que no se gaste más dinero, ni ella ni sus familiares. El dinero que han pagado me comentan los familiares que lo dan por perdido. Yo no sé cuánto puedo recaudar, es un bar de barrio, pero si puedo comprar puertas, o comprar suelo para poder reparar los trozos que ya están mal se comprarán. Para lo que dé”.

Tal es la predisposición de ayudar de este hostelero que incluso se ha ofrecido a terminar él la obra: “A su hija le he dicho que si no termina esta semana, y visto lo visto así va a ser, que me lo diga. A la señora ya le dije en su día que no le dejara entrar, que mi cuñado y yo no somos obreros pero que algo haríamos. Hacerlo mejor que él es sencillo con conocimientos básicos”. Aunque no parece que vaya a hacer falta, el propio hostelero ha reconocido que “se ha ofrecido gente a poder ayudar, gente como albañiles, para terminar la obra de forma altruista”.

Julen, además, ha admitido que no esperaba que esta situación llegara a tanta gente, pero muchos vecinos de Irun se han enterado de esta situación: “Bastante gente me ha escrito, me he llevado una grata sorpresa ante la humanidad que muestra la gente”. Este es un buen ejemplo.

2026-04-27T17:34:48+02:00
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