Un buque de la Armada turca especializado en operaciones a gran profundidad se ha sumado este martes a la búsqueda de los 20 desaparecidos en el naufragio el pasado domingo de un ferry al norte de Chipre, en el que se han confirmado ya ocho fallecidos.
El barco se hundió con 267 personas a bordo, 259 pasajeros y ocho tripulantes, y ha quedado en el fondo del mar a unos 514 metros de profundidad. El naufragio se produjo a unas 4 millas (7,5 kilómetros) de Girne, el puerto en la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre de donde partió el barco hacia la localidad turca de Tasucu.
Un rescate a 514 metros de profundidad
El barco de rescate turco está diseñado para operaciones críticas como accidentes marítimos, recuperación de restos de naufragios y búsqueda y rescate submarino. Cuenta con robots submarinos capaces de operar hasta a 3.000 metros de profundidad.
Además de participar en la búsqueda de los veinte desaparecidos, el buque tiene previsto colaborar en la recuperación de la caja negra del ferry hundido, un catamarán de 40,5 metros propiedad de la empresa turca Filo Denizcilik.
La búsqueda de los desaparecidos se ha mantenido de forma ininterrumpida desde el domingo, con el apoyo de embarcaciones equipadas con visión nocturna, helicópteros y drones desplegados desde Turquía. La tripulación del ferry siniestrado emitió poco después de zarpar el domingo una llamada de socorro a las 12.10 (09.10 GMT) al informar de que la nave hacía agua, y terminó volcando y hundiéndose.
La tripulación, bajo arresto
El capitán del barco y los otros siete tripulantes, así como el director de la naviera, han sido arrestados bajo los cargos de homicidio imprudente y negligencia.
Según la emisora turca NTV, el barco tenía 26 años de antigüedad y llevaba al menos cuatro años inactivo antes del siniestro. El ministro de Transportes turcochipriota, Erhan Arikli, ha asegurado que el transbordador había superado una inspección hace tan solo dos meses. La Policía informó de que el flotador izquierdo sufrió una rotura que provocó la rápida vía de agua.
Algunos supervivientes han declarado que el catamarán navegaba a una velocidad excesiva y que la tripulación ignoró sus advertencias, mientras otros testigos afirman haber oído un ruido similar a una explosión en la proa antes del hundimiento. Asimismo, la prensa turcochipriota ha informado de presuntas irregularidades, entre ellas puertas bloqueadas en el momento del accidente, fallos en la distribución de los chalecos salvavidas e imposibilidad de evacuar en las balsas de salvamento.