El barrio de Herrera en Donostia no ha amanecido con la rutina de todas las mañanas. Hoy estaba previsto el desalojo, por orden judicial, de uno de los 5 pabellones de la antigua Zardoya Otis, en los que pernoctan unas 200 personas, la mayoría de ellas, migrantes sin recursos. De hecho, algunos de ellos vienen rebotados a esta zona de otros desalojos: los del Infierno y el antiguo Instituto de los Agustinos de Martutene.
A las 9:15h han comenzado a llegar los primeros agentes de un amplio dispositivo policial que ha vigilado la zona. Pocos minutos después de las 9:30h, uno de los ertzainas marcaba el inicio del desalojo: "les habla la policía. Se va a proceder al desalojo de los locales ubicados en la calle Jolastokieta nº4 de Donostia". Seguidamente, el agente pedía "a todos los ocupantes, que se encuentren en el interior de los locales", que al desalojarlos salieran "de forma coordinada y pacífica, sin carreras, sin aglomeraciones" y les señalaba que deberían "mantener las manos visibles durante todo el proceso de evacuación".
Sin embargo, en el interior del pabellón ya no quedaba nadie. Al parecer, una treintena de personas han estado habitando de forma habitual esta nave industrial abandonada, aunque solo 5 de ellos han pasado esta noche en su interior. Y, para cuando han llegado los primeros agentes, ya habían dejado la zona. Un amplio dispositivo policial, con agentes de la Ertzaintza y de la Policía Nacional, apoyados por la Unidad Canina de la Ertzaintza y un dron -que ha sobrevolado la zona durante todo el operativo-, además de la comitiva judicial, han escudriñado todos los rincones del pabellón y han confirmado que no había nadie en su interior. El desalojo ha terminado, cerca de las 11:00h, con la intervención de varios operarios que han procedido a tapiar las entradas de los locales.
Por su parte, el alcalde de Donostia, Jon Insausti, ha explicado esta mañana que en este proceso de desalojo se ha llevado a cabo el "modelo Martutene", es decir, educadores de calle del Departamento de Servicios Sociales han identificado "una por una a todas las personas que estaban habitando este espacio y a todas las personas que querían una inserción social y laboral se le ha ofrecido un itinerario. Y, sí, al igual que en Martutene a muchas de estas personas se les ha dirigido al albergue de La Sirena porque creemos que esta ciudad tiene que ofrecer una alternativa". Sin embargo, el primer edil donostiarra también ha reconocido que "por supuesto, esto no es suficiente. Esta ciudad tiene una realidad muy potente, que le sobrepasa y le supera". Por ello, ha vuelto a pedir colaboración y ayuda a municipios colindantes y a otras instituciones como Gobierno Vasco y Diputación.
Apoyo a los desalojados
Miembros de varios colectivos sociales como Donostiako Harrera Sarea, Altza XXI, Kaleko Afari Solidarioak o el Sindicato Socialista de la Vivienda de Donostia han estado presentes durante el desalojo y han lanzado proclamas contra el desalojo como "Desalojorik ez" o "Inor ez, kale egoeran".
Además, estos colectivos han querido desmentir lo dicho por el alcalde. Leire Andino, del Sindicato Socialista de la Vivienda, asegura que "la gente que estamos trabajando con estas personas día a día" han podido comprobar que de los 30 usuarios habituales de este pabellón, solo a 7 se les ha ofrecido, "no a todos". En este sentido, también dicen que quieren poner el foco en qué es una alternativa habitacional: "pasar una noche, a la mañana vuelven a la calle, en invierno, en estas condiciones" de frío y lluvia. Y además, Andino recuerda que el protocolo de invierno es solo hasta marzo. "Nadie habla de lo que pasa después de marzo".
Andino advierte también que Donostia es "una ciudad saturada, está aumentando el número de la gente que duerme en la calle". Ante esta situación, destaca que "Donostia tiene miles de casas vacías y miles de espacios para el turismo", por ello, pide al Ayuntamiento que destine más recursos a las personas sin hogar y menos al sector turístico. "Creo que la prioridad debería de ser que estas personas de tanta vulnerabilidad tuvieran un espacio, una casa para vivir para poder hacer su proyecto de vida".
Quejas vecinales
Este es el primer pabellón de los cinco que componen la antigua empresa Zardoya Otis en ser desalojado. Y aunque no hay fecha todavía, para todos ellos sí que hay ya permiso de derribo. En esta zona, más de 20.000 m2 ocupados por estos pabellones abandonados, el Ayuntamiento tiene previsto poner en marcha un plan de regeneración urbana en el que se incluye la construcción de 380 viviendas, de las que el 40% serían de protección oficial.
Se trata de una zona en la que ha habido varios conflictos y problemas de convivencia. En los últimos meses, los vecinos del barrio han denunciado en reiteradas ocasiones que esta zona se ha convertido en lugar de peleas y foco de inseguridad. Sin ir más lejos, a comienzos de enero, se registró una riña multitudinaria en la que un hombre resultó herido y otros dos varones fueron arrestados.
Esta creciente preocupación y malestar entre los vecinos del barrio llevaron al alcalde Jon Insausti ha anunciar, el pasado 7 de enero, la intención del gobierno municipal de acelerar el desalojo de los pabellones de Zardoya Otis. Desalojo que, finalmente, se ha producido esta mañana en uno de los cinco edificios que conforman la zona.