En una nueva oleada de tensiones que amenaza de nuevo la frágil estabilidad de Oriente Medio, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha lanzado una severa advertencia a la República Islámica de Irán, asegurando que tiene "1.000 misiles armados y preparados y apuntados" hacia el país persa en caso de que Teherán intente asesinarlo. Este mensaje, publicado la pasada madrugada en su red social Truth Social, surge tras informaciones de The Wall Street Jorurnal que sugieren que Israel habría advertido a Washington sobre un supuesto plan iraní para acabar con la vida del mandatario estadounidense.
Trump afirmó haber ordenado al Ejército "diezmar totalmente y destruir todas las zonas de Irán" si las autoridades de ese país ejecutan su amenaza, una instrucción con validez de un año, "sujeto a ampliaciones", que concluyó con la frase "¡Alabado sea Alá!". Aunque en una entrevista previa con The New York Post reconoció que dio instrucciones al Pentágono para bombardear Irán a "niveles nunca antes vistos" y dio a entender que no existe un complot iraní, insistió en que Teherán lo considera un objetivo desde hace años.
Mientras tanto, frente a la retórica bélica de Washington, la diplomacia iraní parece estar buscando alternativas. El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, llegó este sábado a Mascate, la capital de Omán, al frente de una delegación diplomática para abordar el futuro del estrecho de Ormuz. Según el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baghaei, el viaje "da continuidad a las consultas iniciadas con Omán en los últimos dos meses sobre el estrecho de Ormuz", considerado un punto clave del memorando de entendimiento firmado el pasado 17 de junio para poner fin a la guerra, desbloquear el estrecho y abrir negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
En la actualidad, Irán y Omán negocian un protocolo de seguridad para gestionar la navegación tras las restricciones impuestas por la Guardia Revolucionaria iraní sobre este paso marítimo estratégico por el que circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial antes del inicio de la guerra el 28 de febrero. Ante la gravedad de la situación, Omán implementó hace tres semanas un corredor marítimo temporal sin tasas para facilitar el tránsito en la vía marítima. Baghaei defendió que Irán "asumió claramente la responsabilidad de establecer acuerdos normales, así como de garantizar los servicios marítimos relacionados con el tráfico de buques en Omán, y se ha mostrado muy decidido y firme al respecto".
Sin embargo, el clima político está fuertemente enrarecido. En una guerra que también se está librando desde las redes sociales, Araqchí acusó formalmente a EE.UU. de haber "violado el párrafo 9 del memorando de entendimiento" tras la imposición de nuevas sanciones contra el entorno del líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí. "Irán ha cumplido hasta ahora con su palabra, a diferencia del llamado secretario del Tesoro de EE.UU., que está violando el párrafo 9 del memorando de entendimiento (que incluye la no imposición de nuevas sanciones a Teherán)", criticó el ministro en la red social X, sentenciando que "solo puede haber cumplimiento mutuo".
Por otro lado, la última de las amenazas norteamericanas, según declaraciones de funcionarios estadounidenses a la prensa, daba a Irán hasta este mismo sábado para que anunciara públicamente que permitirá la navegación libre, segura y sin restricciones por Ormuz. "La administración Trump exige que Irán emita el sábado una declaración pública reconociendo la apertura del estrecho de Ormuz y comprometiéndose a cesar los ataques contra buques mercantes", informaron Axios y The Wall Street Journal, en medio de este escenario de máxima fricción y con el estrecho de Ormuz convertido en una olla a presión a punto de estallar, a la espera de que las gestiones diplomáticas en Omán logren reactivar el diálogo o de que, por el contrario, Washington decida cumplir sus amenazas.