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Trump restablece el bloqueo naval a Irán e impondrá una tasa del 20% en Ormuz

Tras un nuevo cruce de ataques, el presidente de EE.UU. se autoproclama “guardián” de la estratégica vía marítima, mientras Teherán advierte que no permitirá que Washington “interfiera” en la gestión
Un destructor de la Armada de Estados Unidos desplegado en la misión de bloqueo del estrecho de Ormuz emprendida por Washington
Un destructor de la Armada de Estados Unidos desplegado en la misión de bloqueo del estrecho de Ormuz emprendida por Washington / Centcom en X

La tensión internacional se ha disparado en el golfo Pérsico tras una nueva y masiva ofensiva militar de EE.UU. contra territorio iraní, que ha desencadenado una respuesta inmediata de Teherán mediante el lanzamiento de misiles y drones hacia bases con presencia norteamericana en Jordania, Bahréin y Kuwait. En medio de esta escalada, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado el restablecimiento del bloqueo naval sobre Irán y ha declarado que Washington asumirá la administración y protección del estrecho de Ormuz, cobrando una compensación económica del 20% sobre toda la carga que transite por esta estratégica vía comercial.

"El estrecho de Ormuz está abierto y seguirá abierto, con o sin Irán. Restablecemos el bloqueo iraní, llamado así porque solo impide que los barcos iraníes o sus clientes entren o salgan. Todos los demás países tendrán un uso justo y libre del estrecho", manifestó Trump a través de su red social Truth Social. Con esta medida, Washington da por finalizado el levantamiento del cerco que se había acordado el pasado mes de junio en un memorando de entendimiento firmado en Islamabad, cuyo propósito era avanzar hacia la paz.

El mandatario estadounidense justificó la imposición de la tasa arancelaria alegando que las naciones beneficiadas por la seguridad del paso son "muy ricas" y añadió en una entrevista televisiva con Fox News: "Están de nuestro lado y no se puede esperar que hagamos eso gratis (...) Lo que queremos es que se nos reembolse por hacer todo esto, por poner a nuestra gente en peligro". El proceso para la implementación de este reembolso comenzará, según anunció Trump, de forma inmediata.

EE.UU. busca “mermar” a Irán

La nueva ronda de hostilidades comenzó la tarde del domingo, a las 17:00 hora del este (22:00 GMT), cuando las fuerzas estadounidenses ejecutaron una ofensiva aérea y naval ordenada por Trump. Según datos del Comando Central del Ejército de EE.UU. (Centcom), la operación militar comenzó destruyendo aproximadamente 140 objetivos militares iraníes mediante municiones de precisión lanzadas desde aviones de combate, drones y buques.

El despliegue tuvo como meta mermar la capacidad de Teherán para atacar buques comerciales, alcanzando instalaciones de misiles, drones, depósitos de municiones, redes de comunicaciones, sistemas de defensa aérea y puestos de vigilancia costera. Esta acción militar se produjo en represalia por un bombardeo iraní previo contra un buque con bandera de Chipre que transitaba por el estrecho. Trump fue tajante sobre las operaciones en la zona: "Anoche los bombardeamos a más no poder. Son gente muy, muy malvada y enferma".

Entonces respondió la República Islámica. Durante la madrugada de este lunes, la Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó una contraofensiva en tres fases contra bases aliadas de Washington que albergan tropas estadounidenses, unos ataques que habrían dejado al menos dos muertos y seis heridos en territorio iraní.

En la primera fase, la aviación y las fuerzas de misiles iraníes atacaron la base aérea Príncipe Hasán en Jordania, provocando incendios en silos de misiles y depósitos de combustible. Las defensas aéreas jordanas confirmaron la interceptación y derribo de cuatro proyectiles que violaron su espacio aéreo.

En la segunda fase, Irán dirigió sus ataques hacia la base de Sheij Isa, en Bahréin, asegurando haber destruido el centro de mando y control de drones, áreas de mantenimiento de helicópteros y un hangar de aviones de guerra electrónica P-8. El Ministerio del Interior bahreiní se vio obligado a activar las sirenas de alarma hasta en tres ocasiones, instando a la población a resguardarse.

La tercera fase afectó a Kuwait, donde la Guardia Revolucionaria afirmó haber destruido por completo el sistema de defensa Patriot y depósitos de combustible de la base Ali Salem, además de un radar estratégico en la base de Ahmad Al Jaber. El cuerpo militar kuwaití confirmó que sus defensas hicieron frente a "objetivos aéreos hostiles".

A pesar de que el Centcom informó de que los bombardeos también alcanzaron a Catar, Omán y Emiratos Árabes Unidos, provocando daños en infraestructuras civiles y energéticas, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, puntualizó que la República Islámica no mantiene una actitud hostil con sus vecinos: "Los ataques defensivos de Irán han sido únicamente contra bases, instalaciones y posiciones utilizadas por EE.UU. para atacar a Irán. No hemos atacado y no atacaremos a ningún país de la región. Debemos ser precisos en nuestra elección de palabras", aseveró.

Entierro de la diplomacia

La escalada bélica sepulta los esfuerzos diplomáticos recientes. El propio Bagaei reconoció el fracaso de las conversaciones mantenidas el pasado fin de semana en Mascate junto a las autoridades de Omán, destinadas a diseñar un protocolo de seguridad que garantizara la navegación comercial en el estratégico estrecho, por donde antes de la crisis circulaba una quinta parte del petróleo del mundo.

El portavoz culpó directamente a "la presión abierta de los EE.UU. sobre Omán" de la falta de un acuerdo y admitió que la situación "ha entrado en crisis". Asimismo, acusó a Washington de incumplir el memorando de Islamabad de junio, advirtiendo que Irán se abstendrá de implementar sus obligaciones mientras EE.UU. no cumpla las suyas.

Irán contra la interferencia de EE.UU.

Por su parte, el Ejército iraní ha reaccionado de inmediato ante la intención de Donald Trump de tutelar la región. El portavoz del Comando Unificado Khatam al-Anbiya, Ebrahim Zolfaghari, advirtió de que "tras las advertencias previas, bajo ninguna circunstancia" permitirán que EE.UU. interfiera en la gestión de las aguas de Ormuz, espacio que consideran bajo su soberanía. Zolfaghari calificó la postura de la Casa Blanca como un "repetido aventurerismo" que pone en peligro el comercio internacional y advirtió a los países vecinos de que cualquier colaboración logística con las tropas estadounidenses "será considerado por la República Islámica como una guerra contra la soberanía y la seguridad nacional de Irán".

Toda esta tensión se enmarca además en un clima de alta sensibilidad interna en Irán. Las autoridades de Teherán ratificaron este lunes que castigar a los responsables de la muerte de su anterior líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei —enterrado recientemente en Mashhad tras fallecer en un bombardeo ejecutado el pasado 28 de febrero por EE.UU. e Israel—, continúa siendo un "derecho del pueblo iraní". El subsecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Baqeri, recordó las movilizaciones ciudadanas durante "más de 130 noches" para exigir justicia y respaldó la promesa de venganza que ya ha formulado el hijo y sucesor de la jefatura del país, Mojtaba Jameneí, quien resultó herido en el mismo ataque y no ha vuelto a realizar ninguna aparición pública.

2026-07-14T13:01:06+02:00
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