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La música electrónica vuelve a sonar este sábado en Zumaia. El skatepark acogerá una sesión de tardeo que se prolongará desde las 18.30 hasta las 23.30 horas. El DJ y productor local Julen Lujan jugará en casa compartiendo cabina con Borja S y Øier. Hablamos con el artista zumaiarra sobre lo que supone pinchar ante su gente, la apuesta por el formato vinilo, la logística tras este tipo de citas y la falta de espacios para la escena electrónica en el pueblo.
Pinchar en casa
Como zumaiarra, ¿qué significa pinchar ante tu gente?
Pinchar en Zumaia siempre es un gusto. Estás en casa, súper cómodo, sin preocupaciones ni nervios porque conoces a todos. Lo normal es que todo salga bien. Lo bueno de esto es traer la electrónica a Zumaia, que la verdad está un poco tapada. Las pocas oportunidades que nos da el Ayuntamiento o los bares son bienvenidas y las cogemos con ganas.
Compartes cartel con Borja S y Øier, ¿cómo os organizáis?
A Øier le conozco desde hace bastantes años, es de Azpeitia. Solemos compartir muchos momentos pinchando, tanto en fiestas como en el local. A Borja le conocí hace un par de años; es un artista muy conocido en Euskal Herria, con una trayectoria muy buena, y ahora ha pegado un boom gordo a nivel internacional. Hace nada estaba pinchando en Londres. Para nosotros es un honor y una referencia. La coordinación de las cinco horas la hace el promotor, que en este caso es Eddy, otro amigo de Zumaia. Él prepara la estructura y nos parece bien: esta vez pincho yo con Oier al principio, dos horas y media juntos, y luego remata Borja.
Historia con la música electrónica
¿Cómo y cuándo empieza tu historia con la música electrónica?
Me ha gustado siempre, desde los 15 o 16 años. Pero ponerme a pinchar y comprarme el primer equipo fue a los 19. Empiezas en casa investigando, te va gustando más y pasas a un equipo de mejor nivel. Estuve así unos ocho años hasta que empecé con el vinilo. Fue un formato nuevo que me enamoró; para mí el vinilo es lo mejor que hay, el origen, donde se pincha de verdad y no en digital.
Cartel de la sesión de este sábado en el skatepark de Zumaia.
¿Cuáles han sido tus principales referentes o el estilo que define tu identidad actual?
Mi estilo actual viene de hace dos o tres años, tras ir a un festival bastante underground en Valencia con mucho electro y techno. Empecé pinchando melódico e indie, pero ahí me di cuenta de qué era lo que me llenaba. Evolucionas pinchada tras pinchada y ejercitando el oído en plataformas como SoundCloud o YouTube. Ahora, por ejemplo, me ha atraído mucho rescatar música vieja de los 90 y los 2000.
Hacerse un hueco en la escena
Para quien no conozca este mundo, ¿cómo se ensaya o se prepara una sesión?
Tengo el equipo montado en casa: tres platos, la mesa y mi cuarto con los discos. A diario necesito mi momento de escuchar o pinchar música. Al tener una colección que crece, vas rescatando discos y seleccionando. Normalmente me gusta improvisar, pero si es una cita especial o viene alguien como Borja, me gusta preparar una buena sesión. Si improvisas, la experiencia te hace fijarte en la pista. La forma de bailar de la gente dice mucho: si ves euforia pero es pronto, metes un bajón; si la gente está parada, le das la vuelta y pones algo más movido.
¿Es difícil hacerse un hueco?
Mucho. Si miras 15 años atrás, había muchos más clubes que hoy están cerrados. Nos toca montar nuestras propias fiestas para mostrarnos al público: traes a gente de Azpeitia o de donde sea y luego ellos te invitan a las suyas. Es como funciona ahora.
Evento en el skatepark
El evento es en el skatepark, un sitio un poco inusual. ¿De dónde surge la idea y qué te parece el sitio?
A mí también me chocó. Tengo la sensación de que es un: “vale, te dejamos hacer la fiesta, pero ahí apartado para que no molestéis”. No hay ningún bar cerca al que puedas aportar beneficio. Han dado permiso para poner barra, así que el organizador tiene que autogestionarse todo: buscar proveedor, cámaras... Yo vería más fácil ponernos en el centro.
La sesión termina antes de medianoche, un formato atípico para la electrónica.
Sí, lo normal es empezar de noche y acabar de madrugada, pero este concepto de tardeo me gusta. Da la oportunidad de poner una música más tranquila que no pondrías a las 3 de la mañana mientras la gente se toma algo. Es un contraste que te da tablas para manejar distintas situaciones.
La electrónica y los prejuicios
La electrónica siempre arrastra ciertos prejuicios. ¿Cómo ves la escena en ese aspecto?
Siempre ha habido prejuicios porque se asocia a música oscura y la gente habla sin saber. Pero sinceramente, desde que estoy metido en esto, jamás he visto mal rollo ni peleas. Es lo bueno que tiene esta música: la gente conecta mucho con el artista y entre ellos, ves a la gente feliz. Son prejuicios de gente que no ha experimentado estas fiestas.