Vida y estilo

Torres humanas: un desafío a la gravedad

Levantar torres humanas es una emocionante y arriesgada tradición catalana que representa la necesidad colectiva de unión, confianza y superación. Asimismo, se trata de afianzar el sentido de pertenencia a una comunidad
Creación de una torre. / CCCC

Los castells (castillos o torres humanas) son una de las tradiciones por excelencia de la cultura catalana, que pueden contemplarse en un buen número de sus ciudades y pueblos, especialmente, los de Camp de Tarragona y Penedès. Cualquiera que tenga la oportunidad de verlos, lo hará siempre con la emoción contenida ante el permanente peligro físico y psíquico que comporta confrontar la ley de la gravedad durante la composición de una torre humana. No en vano, la Unesco declaró este histórico espectáculo Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Las torres humanas se construyen por miembros de grupos aficionados, llamados castellers. El escenario tradicional suele ser la plaza ubicada frente al balcón del Ayuntamiento. Es el lugar preferente donde forman las legendarias torres humanas. En torno a ellos, una multitud de personas, unidas como una gran piña, empieza a formar una especie de círculo, que constituye la base o soporte encargado de sostener toda la estructura de la torre y amortiguar las posibles caídas. Sobre la torre se van encaramando los castellers, unos sobre los otros, componiendo una serie de niveles que pueden llegar a formar alturas equivalentes a diez pisos. Cada nivel del tronco –nombre que recibe la estructura a partir del segundo piso—suele estar formado por entre dos y cinco hombres de mayor corpulencia que sostienen a los más jóvenes o más ligeros de peso, que son los que integran los tres niveles más altos de la torre.

El momento más emocionante es cuando la enxaneta, nombre con el que se conoce al niño o niña que ocupa el último piso del castillo, empieza a trepar por las espaldas de sus compañeros hasta coronar la estructura de la torre humana levantando la mano de la torre como símbolo representativo de que se ha logrado el objetivo. El éxito de coronarla, por lo tanto, depende de que cada participante asuma su responsabilidad con absoluta precisión: quien sube por la estructura confía su vida en los hombros de quien sostiene abajo.

Mientras se forma la torre humana, cuya estructura puede temblar (y, excepcionalmente, derrumbarse), envuelve a sus espectadores en una explosión de emociones.

Una dificil torre a punto de ser coronada por el enxaneta. CCCC

Cordura, fuerza, equilibrio y valor

Cada grupo de castellers se distingue por su indumentaria, principalmente por el color de sus camisas. Además, de una fuerte faja que protege la espalda y sirve de punto de apoyo para que cada participante trepe por la torre.

La actuación de los castellers está amenizada por músicos que interpretan melodías tradicionales que marcan el ritmo con el que se va conformando la torre humana. Los conocimientos tácticos necesarios para levantar estas impresionantes torres se transmiten tradicionalmente, de generación en generación, dentro del grupo y sólo pueden adquirirse mediante la práctica.

La formación de torres humanas nace de una necesidad colectiva de unión, confianza radical y superación. Es una tradición que afianza el sentido de pertenencia a una comunidad, pues en ella conviven personas de todas las edades, aspectos físicos, y profesiones unidas por un mismo objetivo no competitivo ni lucrativo. Un impulso que los historiadores lo resumen en cuatro palabras: cordura, fuerza, equilibrio y valor, con la convicción de que, al entrelazar los cuerpos, el ser humano se vuelve invencible y trasciende su fragilidad individual. ¿Quién ha podido desautorizar a Homero cuando afirmó eso de que “la unión hace la fuerza”?

Museo Casteller de Cataluña

En la ciudad tarraconense de Valls, donde se inició hace 200 años la tradición de levantar torres humanas, se encuentra el espacio museístico más emblemático de Cataluña, MCC, cuya filosofía es proteger la identidad de lo propio en el mundo de los castellers. En él se concentra toda la fuerza, equilibrio y valor de todo lo que se integra en el apasionante arte de construir castillos o torres humanas, desde sus orígenes hasta nuestros días. La exposición de este museo muestra toda la dimensión del mundo casteller a través de una experiencia inmersiva.

Este espacio invita al visitante a disfrutar y conocer la historia de las torres humanas con relatos e imágenes que erizan el vello al contemplar una arriesgada práctica. Asimismo, puede experimentar en primera persona el vértigo que se siente al culminar una torre humana. Traslada al visitante al corazón de la fiesta castellera para que la comprenda y la sienta como suya. En suma, el MCC es un espacio para reflexión sobre esta enigmática tradición, de la que sólo es válido un argumento, el que no puede explicarse más allá de sus orígenes.

Ciudades ‘castelleras’

La mayoría de las Fiestas Castelleras se celebran en verano. Sin embargo, las citadas a continuación son las próximas:

- 25 octubre en Valls (Tarragona)

- 25 de octubre en Girona

- 1 de noviembre en Vilafranca del Penedès (Tarragona)

- 22 de noviembre en Terrassa (Barcelona)

- 12 de febrero en Barcelona (Inicio de la temporada Castellera).

17/10/2026