Pioneras: Solo querían jugar (2026) cuenta la historia real del primer equipo de fútbol femenino del Estado. La película arranca en 1970, con el primer partido disputado por aquellas jóvenes deportistas. El encuentro será todo un éxito. A partir de ese momento, y pese a los insultos, las humillaciones, las prohibiciones y las amenazas, comenzará una lucha entre las jugadoras y el mundo que las rodea. Aun así, conseguirán llenar campos embarrados y ganar poco a poco el respeto de la afición, derribando un muro que parecía imposible. La cinta acaba de estrenarse. Hablamos con una de sus protagonistas: Leire Aguiar.
La directora ha contado que quería rescatar una historia poco conocida y rendir homenaje a aquellas mujeres. ¿Pesa la responsabilidad?
Sí, por supuesto que hay una responsabilidad, pero sobre todo hay respeto y mucho cariño. Para mi ha sido una suerte. Al final, una también se dedica a esto para tener la oportunidad de dar voz y espacio a personas que no lo tuvieron.
La historia tiene algo muy bonito: ellas no pretendían convertirse en símbolo de nada, simplemente querían jugar. ¿Cree que ahí está la fuerza emocional de la película?
Sí, completamente. En el caso de estas mujeres, me parece muy honesto ver cómo, con fuerza, valor y muchísima valentía, fueron capaces de hacer algo tan importante como formar el primer equipo de fútbol femenino. Fue un acto muy valiente, aunque quizá en ese momento no fueran plenamente conscientes de la trascendencia que tenía.
¿Qué sabía de estas mujeres antes del rodaje?
Cuando me llegó el casting, empecé a investigar como una loca. Había bastantes vídeos en internet, mucha información, y me puse a buscar por todas partes. Miré en Google, en YouTube, leí todo lo que encontraba, incluso pequeños recortes de periódico. Quería inspirarme, entender qué tenían esas mujeres, saber si había habido más equipos, conocer todo el contexto. Creo que fue algo bastante colectivo, porque al resto del reparto le pasó un poco lo mismo.
¿Ha llegado a conocer personalmente a alguna?
Durante el rodaje ellas prefirieron mantenerse en un plano más privado. Pero luego, en Málaga, fue precioso porque tuvimos la oportunidad de encontrarnos con ellas. Nos contaron anécdotas, nos hablaron de lo duro que fue y también de cómo ahora son más conscientes de todo lo que vivieron. Fue muy bonito. Nos emocionamos, lloramos juntas, y eso es algo que te llena como artista, pero sobre todo como persona.
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Uno de los gritos machistas más repetidos contra aquellas jugadoras era el famoso “¡a fregar los platos!”. ¿Qué sentía al recrear esa violencia cotidiana que ellas tuvieron que soportar?
Me acuerdo especialmente de un día de rodaje, creo que fue en el campo de Boetticher, durante la recreación del primer partido. Flor y Xavi habían hecho un trabajo muy exhaustivo y muy bueno a la hora de encontrar figurantes. Yo sabía perfectamente que aquello era ficción, pero, de repente, tener a 30 o 40 personas gritándote cosas como: “¡a fregar los platos, marimachos!’” y todas esas barbaridades…, te colocaba en otro lugar. Recuerdo que aquel día me fui muy tocada del rodaje. Creo que ahí empecé a tomar conciencia de verdad. Fue muy duro sentir que alguien puede vivir aquello. Y, como mujeres, pensar en todo lo que hemos tenido que sufrir simplemente por existir.
¿Le sorprendió descubrir que jugar al fútbol podía terminar incluso con detenciones durante el franquismo?
Sí, para mí fue muy impactante. El propio título lo resume muy bien: ellas solamente querían jugar. Y me impresionó pensar que algo tan sencillo pudiera causar tanto revuelo. Me impactó mucho que aquello llegara incluso a detenciones. También pienso en ellas, en lo hostil que tuvo que ser vivir algo así con las edades que tenían, entre 15 y 18 años, e incluso alguna más pequeña.
En la película hay también un homenaje a periodistas pioneras. ¿Qué le parece que la película amplíe la mirada y hable también de otras mujeres que rompieron barreras?
Pues es que creo que eso es precisamente lo que debe ser. Esta película habla de dar voz a aquellas mujeres que no la tuvieron, o que lo tuvieron muy complicado para poder hacerse escuchar. Y eso tenía que estar presente en todo: en las periodistas, en las pioneras, en la forma en la que se vivía la sociedad de aquel entonces y también en todo lo que, de alguna manera, seguimos arrastrando a día de hoy. Creo que, al incorporar distintas miradas, se ha conseguido construir algo más amplio y más completo.
Después de interpretar a Ana, ¿ve de otra manera el fútbol femenino actual y todo lo que todavía queda por pelear dentro y fuera del campo?
Completamente. Cuando era pequeña, jugaba al fútbol y estuve federada hasta los 17 años. Hablando con las pioneras y también desde mi propia experiencia personal, creo que poco a poco las cosas van cambiando. Hoy ves a niñas pequeñas con un balón y en equipos de fútbol y ya no resulta raro. También tuve la oportunidad de hablar con una jugadora del Granada que participó en la película, y nos decía que en pocos años sí se ha notado un cambio importante. Que antes todo era más difícil, y que ahora las cosas están avanzando. Eso te hace sentir muy orgullosa. Evidentemente, todavía quedan muchas cosas por hacer.